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martes, 6 de octubre de 2009

246. Inédito de Bolaño (dicen)


Hace varios días a traves del Twitter de Turco viejo (@turcoviejo) y de una nota en el blog Cultura pirata de la Composta.net me enteré de que un cuento inédito de Bolaño se podía leer en la revista electrónica 60watts.

Siendo uno de los autores de cabecera de este blogger nos lanzamos a visitar el sitio de la revista, el cuál no conocíamos, y sobra decir que ha sido una grata revelación. Respecto al texto de Roberto no adelanto nada, mejor que cada lector lo descubra por sí mismo.

Y ya que estamos en el tema Bolaño, quisiera agregar el link a un post que publió, hace tiempo ya, Heriberto Yepez en su blog. Se habla, entre otras cosas más relevantes, de que Gael García podría interpretar al alter ego de nuestro querido autor en la versión cinematográfica de Los Detectives Salvajes: no sé si llorar o reír.

A su vez H.Y. remite a dos links en donde se pueden leer interesantes escritos sobre el tema Bolaño de Leonardo Tarifeño y Horacio Castellanos Moya. (Dar click en la imagen para viajar al post).

Al parecer el oleaje de este autor latinoamericano repunta, para beneplácito de sus lectores y por supuesto, del agente litrerario que tiene los derechos de explotación de sus obras en Estados Unidos.

martes, 4 de agosto de 2009

233. Una cita más importante


c&fediciones invita a la presentación
de
Cuentos para entristecer al payaso
de Sonia Silva-Rosas

6 de agosto de 2009
20:15 horas
Finisterre Café Boutique
López Cotilla 2013 [entre Lope de Vega y Calderón de la Barca]
presentan
Hilda Figueroa
Rafael Villegas

lunes, 25 de mayo de 2009

210. Murakami fever I


1. La excursión del miércoles por la tarde

Ella se sentaba siempre en el mismo sitio, hincaba los codos en la mesa y se quedaba absorta en la lectura de un libro. Sus gafas de montura metálica, semejantes a un aparato de ortodoncia, y sus huesudas manos le daban un indefinible atractivo que invitaba a acercársele. Su café estaba siempre frío, mientras que su cenicero se hallaba indefectiblemente rebosante de colillas. Lo único que variaba era el título del libro. Tanto leía a Mickey Spillane como a Kenzaburo Oé o al poeta Allen Ginsberg. En resumidas cuentas, parecía que con tener un libro delante se daba por satisfecha. Los estudiantes que rondaban por la cafetería siempre estaban dispuestos a prestarle libros. Ella los engullía en serie, enfrascada en su lectura igual que si comiera a dentelladas mazorcas de maíz. Y como entonces la gente disfrutaba prestando libros, creo que jamás le faltó algo que leer.

***
—El sol se remonta, para hundirse después. La gente viene y va. El tiempo corre como el aire. ¿No es una verdadera excursión?

***

Prisionero de una serie de desesperantes y enrevesadas circunstancias, durante muchos meses me sentí incapaz de avanzar ni un paso. Llegué a tener la sensación de que mientras el mundo continuaba su marcha, yo permanecía atascado en el mismo lugar. [...] cuanto entraba por mis ojos era una invitación a la nostalgia; todo se traducía para mí en un vertiginoso marchitarse de los colores. La luz solar y el aroma de la hierba, y hasta el tenue son de la llovizna, me llenaban de fastidio.

***

Tengo la impresión de que, durante aquellos meses, más de una vez tuve peleas desabridas con ella. ¿Qué provocaba nuestras discusiones? No lo recuerdo con claridad. ¡Quién sabe si, en realidad, lo que buscaba yo entonces no era enfrentarme conmigo mismo! Sea como fuere, ella no parecía sentirse afectada en lo más mínimo. Puede que incluso —por decirlo acentuando las tintas— llegara a pasárselo en grande con todo aquello. No entiendo por qué. Quizá lo que esperaba de mí, al fin y al cabo, no fuera precisamente amabilidad. Cuando lo pienso, aún me siento sorprendido. Es algo así como la triste sensación que invade a quien ha tocado con la mano una extraña pared, invisible para sus ojos, suspendida en el aire.

***

Oír aquellas canciones me hizo pensar que en los últimos diez años el mundo no había cambiado mucho, sólo cambiaba que los cantantes y los títulos de las canciones eran distintos, y que yo, por mi parte, era diez años más viejo; eso era todo.

de La caza del carnero salvaje


Fotografías:
The last of the japanese maple de pixe_annie (Still off & on)'s photostream
Autumn path de love_child_kyoto's photostream


lunes, 18 de mayo de 2009

205. La Voz de la Esfinge - número 05




Número cinco de La Voz de la Esfinge y correspondiente al primer aniversario de nuestra revista. En aquellas fechas presentamos poemas inéditos del poeta Charles Simic en la traducción de Juan Carlos Galeano así como la traducción de las poetas australianas Sue Beeton, Susanne Lutherborrow y Pam Brown a cargo de Isabel Jazmín Ángeles. Aportaron sus textos Jorge Esquinca, Luis Vicente de Aguinaga, Jorge Fernández Granados, Luis Armenta Malpica, León Plascencia Ñol, Guadalupe Ángeles, Hilda Figueroa, Vizania Amezcua, Elizabeth Vivero, Ervey Castillo, Francisco Magaña, Rafael Medina, Martín Almadez, Harriet Quint, Silvia Quezada, Felipe Ponce, Ramón Fernández Larrea y Antonio Marts. La plástica contó con la obra de Toni Guerra.

sábado, 11 de abril de 2009

191. "Esta tierra que soy"



Esta Tierra que soy, novela de Hilda Figueroa, que se puede abordar de muy diversas lecturas, y que abreva de ricas y variadas fuentes, es la historia de una saga familiar, clave indiscutible de las grandes novelas, que nos cuenta las peripecias y engranajes de generaciones familiares: abuelos, padres, hijos, nietos y toda la gama de tonos que nos da la vida misma con sus tragedias, pero también con sus alegrías. Julián, uno de los dos personajes centrales, casi centenario, nos lleva, sin ser precisamente el narrador en todas las ocasiones, a un viaje que inicia en su infancia y culmina en el momento de su aliento último.Viajamos de un país rural, donde la palabra y el honor aún son pilares fundamentales de la vida cotidiana junto, sin lugar a dudas, la fe, a una ciudad en crecimiento, cada día más poblada y donde la tranquilidad se ha ido perdiendo diluida en los sonidos de una gran metropoli con todo lo que quienes la habitamos podemos mirar hoy en día.

Es también la historia de las escaramuzas de Julián con su destino, su fortuna y más que nada con la muerte. Esa idea, ese suceso que a todos nos espera pero que sigue siendo tan incomprensible como desde hace miles de años lo fue para el hombre del neolítico. Es la novela de un hombre que cuando niño tuvo que enfrentar la ausencia de una madre aún antes de comprender lo que es un duelo y se vio forzado a madurar aunque fuese de forma incompleta, y de ahí, de la fuerza emergida del coraje, de la sin razón, le vino el apretar los puños y encarar no una, sino un par de veces más, el momento final y lograr salir avante.

Es la historia de Alejandra, huérfana en esta caso de padre, de su fe y dignidad ante todo, del amor cocinado a fuego lento como antaño, a la antigüita, y la cercanía brindada por el ser amado con su dosis alta de respeto y temor, y también de resignación. Toda novela es la exploración psicológica de sus personajes, sus miedos y sus odios, su piedad y su orgullo, cada uno de estos ladrillos son los que toma Hilda y va construyendo el andamiaje que después será cubierto de palabras y poesía.

Es la historia, tras bambalinas, como no queriendo, omnisciente, de una ciudad que dio cabida no nada más a Julián y Alejandra, sino a muchos que como ellos tuvieron que dejar sus costumbres y su vida para adaptarse a la metropoli, que vieron como el paisaje tranquilo del campo se transformó en avenidas y edificios que fueron emergiendo sin ton ni son por donde fueron encontrando espacio. No por gusto, sino porque era la apuesta: un nuevo comienzo. Así, la ciudad se vuelve un tercer personaje, poético, y testigo no sólo de Julián y Alejandra, de su hija única que para que toda pieza encaje, forma parte de la tragedia que a veces inexplicablemente es una vida. Mas la ciudad no es sólo un narrador omnisciente, corren venas invisibles por sus calles, y su piel de fachadas sufre con cada retoque, con cada guerra, con la sangre derramada, con las heridas que a lo largo de más de un siglo atestiguan su transformación.

Esta tierra que soy, este polvo que soy. Nada es imperecedero y a fin de cuentas habremos de volver a la tierra madre de la que nacimos. Pero en el transcurrir de la vida, que es el tiempo nuestro verdaderamente, habremos de sacar el coraje y la fuerza interna para seguir adelante a pesar de los obstáculos, de los miedos, del dolor. Convertir nuestros duelos en motivaciones, combustible, me parece que, más allá de lo bien escrito, de lo poético que puede ser, es la idea que se escurre entrelíneas por la que bien valdría asomarse a estas páginas y no soltarlas de principio a fin.

domingo, 28 de diciembre de 2008

159. Azar & Literatura

1.
Voy en el minibus y leo a Murakami. He subido sin fijarme en los demás pasajeros. En una de las veces que el camión se detiene, alzo la cabeza. Junto a mi un par de chicas japonesas buscan la puerta de atrás. Son viva imagen del estereotipo: cabello lacio y falda corta. Descienden. Pienso en la protagonista del libro que leo: debe tener la misma edad. Prosigo con la lectura. Murakami cuenta acerca de una joven que lee en un café, es medianoche en Tokio.

2.
Al abrir la puerta de la habitación ella esta mirando alguna película. Me cuenta que el libro de Auster que le preste le ha intrigado un poco. A saber, el azar como uno de los puntales de la obra del autor neoyorkino. Le he prestado además otros libros, entre ellos París era una fiesta, de Hemingway, que justo cuando volteamos, para sorpresa de ella, aparece en un primer plano de la película que estaba viendo.

miércoles, 3 de diciembre de 2008

151. No hay FIL

Qué si creció, que si nada más se agrando, que mejor no comprar nada, que buscar algún tesoro perdido, que la plaza Andares le roba cámara, que la crisis del libro, que la nueva ley del libro, que si los de siempre haciendo lo de siempre como siempre, que los que quieren mochila, que los que no, que los que ahorraron todo el año, que los que buscan agendas, que los niños, que dizque los insurgentes literarios, que dizque los irónicos, que los premiados, que los perdidos, que los asociados, que los que claman por un espacio, pasillotes y pasillitos, que si los moneros, que si las ediciones infantiles, que si los secuestros, que si los profesionales y el público general, niños y adolescentes, mascotas, los que van al ligue, los que se escapan, que si las edecanes, que si ya son muchos años, que si el dinero hace bailar al berro, que si las fiestas, que si la reunión afuera, que si uno va a saludar a tantos como cada año, que si el trabajo, que si el camión, que si sí, que si no, que si la FIL, que si la lectura, que si hay o no hay. Está ahi dónde siempre, en el escenario de antaño y como en filme de Lynch, a pesar de que la música suena, en este caso... NO HAY FIL.

¿O sí?

martes, 25 de noviembre de 2008

149. Más notas sobre Bolaño

vía Papel en blanco de Juliana Boersner el 21/11/08

2666 edicion en inglesEl año pasado ya reseñamos que la novela Los detectives salvajes de Roberto Bolaño habia impactado poderosamente las preferencias de los círculos editoriales y lectores de los Estados Unidos y que esa novela habia sido elegida como una de las más importante del año por el Washington Post. Este año la que aparece en la palestra de la crítica norteamericana es 2666 la obra póstuma de Bolaño, al menos asi lo anuncia la revista Time en un artículo escrito por Lev Grossman.

2666 es un monumento literario, como lo es también Los detectives salvajes, sin embargo la historia y los referentes paraliterarios hacen que sea una obra especial. Bolaño tenía mucho tiempo trabajando en ella y se habia convertido en una obsesión para él terminarla. Intuyendo que la donación del órgano que precisaba para sobrevivir no llegara a tiempo o que el trasplante no fuera exitoso, se ocupó de hacer arreglos para que fuera publicada en varios volúmenes como una serie de novelas que dialogaban entre sí, a pesar de que habia sido escrita como un solo volumen. Tras su muerte, editor y viuda decidieron sensatamente mantener la unidad originaria y así, 2666 se ha convertido en una referencia mundial del portento narrativo de Roberto Bolaño (1953-2003).

Según Grossman, con la aparición esta semana, de la traducción al inglés de 2666 se completa la conquista de los Estados Unidos por parte de Bolaño, quien es considerado una de las revelaciones literarias más importantes de los últimos años. Me queda la curiosidad de saber qué hubiera pensado el autor nacido en Santiago de Chile en 1953 de este impacto de su obra sobre la crítica de los Estados Unidos. Me consta que era admirador de algunos de sus autores, pero también me consta que era un gran crítico del sistema de la crítica literaria institucionalizada, asi que probablemente se lo hubiera tomado con cierto desparajo. Y creo que Grossman lo sabe cuando describe a Bolaño como “difficult, angry, self-reflexive” (difícil, amargado y autoreflexivo en una traducción libre) y añade una referencia o comparación entre Jorge Luis Borges y Bolaño:


Bolaño a menudo es comparado a Jorge Luis Borges, pero a Borges nunca se le habría ocurrido escribir 2666. El habría escrito un cuento, una miniatura exquisita acerca de un grafómano loco que lo llama y le habla de escribir 2666

2666 es una novela de excesos, una novela densa en cinco partes en las cuales cuatro investigadores van a la búsqueda de un autor: Archimboldi. En esa búsqueda, que sólo tendrá una parcial resolución al final (porque no hay que olvidar que ciertamente a Bolaño le gustaban los crímenes no resueltos o abiertos), aparecen historias y personajes profundos, intensos que muestran lo más bizarro de la naturaleza humana, las miserias, tragedias, a la vez que los más sublimes sentimientos humanos y pasiones intelectuales. Este es un libro peligroso, concluye Grossman. Es una obra única, enigmática. Al morir, Bolaño se llevó consigo muchas de las claves que quizás nos permitirían encontrar sentido en detalles como el título, por ejemplo. Pero no sería muy bolañesco eso de estarse explicando a si mismo, así que creo que se reiría sarcástico viéndonos enredados en el juego que legó. Movería la cabeza a un lado y a otro, lanzaría una carcajada y se voltearía a encender un nuevo cigarrillo.

Vía | Time
En Papel en blanco | ‘Los detectives salvajes’ uno de los mejores libros del año según el Washington Post

martes, 18 de noviembre de 2008

146. Para devótos II

Tomado de: Puente aéreo

12.11.08

Bolaño y la heroína

El ¿misterio? detrás de una oscura alusión


El asunto ha sido así: el novelista Jonathan Lethem publicó en The New York times una reseña rendida y admirada de 2666, la novela póstuma de Roberto Bolaño, cuya traducción al inglés acaba de ser publicada en los Estados Unidos.


Iván Thays recogió la reseña, la comentó, la enlazó en su blog. Por otro lado, el administrador chileno de la bitácora Worms Inside, Antonio Díaz Oliva, hizo notar una cosa: Lethem se refería, en algún pasaje de su reseña, a la adicción de Bolaño a la heroína.


Díaz Oliva se preguntó de qué adicción hablaba Lethem. Nadie había dicho nunca que Bolaño fuera adicto a la heroína, y esa confesión no se encuentra en las páginas del chileno.


A no ser, consideró Díaz Oliva, que Lethem hubiera malentendido un relato llamado “El peor verano de mi vida”, publicado por Bolaño en el diario El Mundo, años atrás, y lo hubiera interpretado como un texto autobiográfico y no ficcional.


Pero, cuidado, que puede haber más que eso. Este lunes, en el artículo con que la revista Time nombró a 2666 como “the best book of 2008”, el crítico Lev Grossman alude a lo mismo a lo que apunta Lethem. Dice Grossman:

“In 1977 Bolaño moved to Europe and misspent an entire decade there as an itinerant laborer, living the life of a poète maudit and striking up an acquaintance with heroin. But in 1990, finding himself a husband and father, Bolaño decided to kick the smack and take up writing fiction in the hope of supporting his family”.

Además, las referencias no han comenzado ahora. Cuando, en marzo de 2007, The New Yorker publicó una reseña de Los detectives salvajes, su autor, Daniel Zalewski, hizo también una alusión inequívoca. Hablando del Bolaño de finales de los setentas, Zalewski escribió:

“Around this time, he printed up a visiting card identifying himself as “Roberto Bolaño, Poet and Vagabond.” His wanderings punished his body; he later joked that he left behind a trail of teeth, ‘like Hansel and Gretel’s bread crumbs.’ It didn’t help that he was becoming addicted to heroin”.

(La alusión es idéntica a la que, en abril del 2008, publicara Scott Esposito en un artículo de la revista Hermano Cerdo: “la adicción a la heroína de Bolaño debió de ser un asunto bastante feo y vagabundear por México no es que sea demasiado glamoroso. En una ocasión, Bolaño comentó que fue dejando un rastro de dientes a modo de migas de pan”).


En agosto del 2007, Roberto Ontiveros hizo en el Texas Observer, en el contexto de una reseña a la traducción americana de Amuleto, una nueva referencia a lo mismo:

“Bolaño grew up in a series of Chilean backwater towns. His father was a truck driver and amateur boxer; his mother taught math. Bolaño was a dyslexic kid, an adolescent with chronic anxiety. He was a dropout, a book thief, and a heroin addict before settling into happy family life”.

También en ese mes Chad Walsh, escribiendo para el Boise Weekly, de Idaho, en una reseña de Los detectives salvajes, deslizó el dato al pasar: “Bolano was an intellectual, a Trotskyist, an exile, a global vagabond and, finally, a heroin addict”.


Casi de inmediato, el 27 de agosto del 2007, The Millions, uno de los blogs literarios más importantes del mundo anglosajón, publicó el artículo Why Bolaño Matters, de Garth Risk Hallberg, en el que el dato de la heroína reaparece, junto a muchos otros que son conocidos sobre la biografía del chileno:

“Broke, addicted, and unknown as of the late '80s, the former poet kicked heroin and took up fiction writing to support his growing family - a quixotic pursuit if ever there was one. Bolaño would enter his short stories in Spain's many regional writing contests, often winning multiple prizes with the same piece (camouflaged under a variety of titles)”.

También Ben Richards, en The Guardian de Inglaterra, en una reseña doble a Last Evenings on Earth y The Savage Detectives, aludió a la adicción de Bolaño:

"Bolaño left Chile when young to live in Mexico, returning briefly to his home country just before the Pinochet coup; he was briefly detained but then reverted to a nomadic, bohemian, heroin-fuelled existence as a vagabond poet before settling in Spain".

No es la única vez que The Guardian ha anotado eso. Helen Zaltzman, hace medio año, hizo una referencia parecida, y añadió otra bastante más interesante, de ser cierta: ¿Bolaño espía?):

“A former Surrealist poet, Trotskyist, spy for the Chilean resistance and heroin addict, Bolaño packed a lot into his 50 years and though he only began writing fiction a few years before his death from liver failure in 2003, he was already venerated as one of the finest Spanish-language authors of his generation”.

Quizá la clave del aparente misterio se encuentre en el artículo que Marcela Valdés escribió para el interesante semanario liberal The Nation, titulado Windows into the Night, donde se anota la posible fuente de todas las referencias a la heroína de los ensayos mencionados hasta aquí:

“In several of his essays he refers to the fact that he can't drink alcohol anymore, that just one drink could kill him, a change he must have felt keenly since, reading between the lines, it appears that heavy drinking and a heroin addiction may be what demolished his liver in the first place. Bolaño kicked dope in 1988, an experience he describes in "Beach"--a five-page essay composed of a single, harrowing sentence. A fragment of it reads: "thoughtlessly, I would get an urge to cry, and I'd get into the water and swim, and when I had already gotten myself pretty far from shore I'd look up at the sun and it would seem strange to me that it was there, so big and so different from us..." In this way he almost drowned himself twice”.

Y aquí --full circle-- es donde habíamos comenzado: “Beach”, o “Playa” es un texto escrito por Bolaño para el diario español El Mundo, publicado en el año 2000. Es el mismo texto al que el blogger chileno Díaz Oliva alude como “El peor verano de mi vida”. La confusión parece deberse a que El Mundo tiene o tuvo una sección llamada “El peor verano de mi vida”, en la que pide a diversos autores que compartan con los lectores la experiencia a la que alude el título. El texto con que Bolaño respondió, hace ocho años, a esa cuestión, fue “Playa”.


Ahora bien, ¿es “Playa” un relato autobiográfico, no ficcional, o es, simplemente, un cuento? La respuesta, en todo caso, no es sencilla. Un indicio importante: los herederos y curadores de la obra de Bolaño, encabezados por el crítico Ignacio Echevarría, incluyeron “Playa” en el libro póstumo Entre paréntesis: ensayos, artículos y discursos (1998-2003), libro que, como lo indica el título, recoge la obra no ficcional del escritor. Si eligieron no reunirlo en uno de los libros de ficción aparecidos tras la muerte de Bolaño, como El gaucho insufrible, algún motivo han de tener. El caso no está cerrado.


PD: Lo del reguero de dientes que mencionan dos de los textos citados arriba, según acabo de comprobar, lo cuenta Bolaño en el ensayo "Literatura + enfermedad = enfermedad", que, si no recuerdo mal, se publicó entre los textos finales de "El gaucho insufrible". El ensayo, sin embargo, no dice nada sobre ninguna forma de adicción a las drogas.


145. Para devótos

vía Hermano Cerdo: Literatura y Artes Marciales » Blog de Mauricio Salvador el 13/11/08

Nadie es profeta en su tierra. Al menos así va el dicho. Cuando mis amigos y yo comenzamos a leer Los detectives salvajes la admiración iba aparejada con el escepticismo, un escepticismo que nacía de la propia actitud desafiante de Bolaño contra el establishment. Fue el establishment (o más bien los factores que conducían a crear un establishment) lo que a Bolaño -a mi parecer- le parecía más ridículo en el mundo de la literatura. Pero también podía mirar de abajo hacia arriba y ver cómo el patrón permanecía siempre igual, como en Los detectives salvajes cuando Ulises Lima y Arturo Belano inician una serie de purgas dentro del movimiento infrarrealista (una actitud típicamente mafiosa tan característica de sus enemigos) o como cuando retoman la idea de una nueva revista de poesía que cimbrará los fundamentos mismos de toda la poesía latinoamericana. Todo esto era risible para Bolaño, porque pese a sus frases lapidarias en contra de las vacas sagradas, su actitud mostraba bien que lo que le importaba era más el trabajo serio y la soledad del escritor antes que la fama y el compromiso político tan común en la generación del Boom y en muchos de sus contemporáneos sedientos de atención. El absurdo, la frivolidad y la estupidez literaria fueron algunos de sus temas y recorren su obra desde los primeros cuentos hasta 2666.

Nada, sin embargo, nos había preparado para atestiguar un fenómeno literario tan alejado de latinoamérica (al menos tanto como lo está el primer mundo del segundo o el tercero) como la fiesta multitudinaria a las afueras de la editorial FS&G para celebrar la aparición de 2666, un libro oscuro y políticamente comprometido como pocos cuyo eje central tiene bien poco de celebración. Así que, ¿qué se va a celebrar exactamente? ¿O de qué va la fiesta?

Algunos críticos han intentado responder la pregunta de por qué Bolaño (por qué precisamente él) ha impactado tanto a los críticos literarios de Estados Unidos. El despertar político y el súbito abrir de ojos a los horrores del terrorismo en casa ha sido la respuesta común. Pero no termina de explicar que la obra de Bolaño haya podido, como en Tiempos modernos, cruzar la maquinaria crítica norteamericana con apenas algunos rasguños de poca monta. Críticos y escritores como Jonathan Lethem, James Woods, Ruth Franklin, Michiko Kakutani, Adam Kirsch, Francisco Goldman, Janet Maslin, y muchos otros, han aceitado esta fabulosa máquina. Long story short: la traducción de las obras de Bolaño parecer ser lo más grandioso que pudo pasarle a las letras inglesas.

Pero tenemos una pregunta, por lo menos respecto de 2666. ¿Saben todos los asistentes a la fiesta de FS&G lo oscuro que es libro? “La parte de los crímenes” (que en México continúan sin respuesta oficial) guarda muchas de las páginas más oscuras y terribles de la última literatura. Y otra pregunta, en caso de estar vivo Bolaño, ¿habría asistido a la fiesta en su honor?

El caso es que cuando se habla de la ingenuidad de los norteamericanos, es a eso a lo que nos referimos, aunque algunos lo llamarían simplemente entusiasmo. Sin embargo, algo queda claro, este tipo de eventos demuestra qué tan poco han sabido comprender al difunto.

UPDATE

Gustavo Faverón escribe un interesante post acerca de la presunta adicción a la heroína de Bolaño. Aunque ya se había mencionado el asunto, Faverón explica cómo se fue dando este círculo vicioso de suposiciones. Es interesante que este asunto, verdadero o falso, haya llamado más la atención en la prensa estadounidense que en la latinoamericana. Por mi parte no tengo problemas con que Bolaño haya sido cropofílico o cocainómano o lo que sea. De todas maneras, hay un montón de escritores malos que son lo uno o lo otro (o las dos cosas al mismo tiempo).

miércoles, 29 de octubre de 2008

139. Guiichi

Si algo representa un problema para las editoriales y para los autores es la distribución. Me solidarizo en este caso con Edgar Omar Avilés, a quién no tengo el gusto de conocer, pero que tanto BEF como Alberto Chimal recomiendan leer, para hacer promoción de su libro de nombre Guiichi. Creo que esta manera de recomendar libros entre blogs puede resultar bastante interesante como una alternativa y variante para intentar hacer frente al problema del que hababla al pricipio de este posteo. Habrá que pedirlo en Gandhi y en las demás librerías de la ciudad, pues muchas veces estas ediciones no salen del lugar en el que son editadas, o bien, buscar directamente a los editores o incluso al autor.


vía Las historias de Alberto el 27/10/08

La editorial Progreso ha publicado Guiichi, la primera novela de Edgar Omar Avilés. Es un libro hermoso y extraño, y ya está de venta en librerías…, pero, como sabemos, no estará allí por mucho tiempo. Como la mayoría de los libros que se publican en el país, sólo tendrá unas pocas semanas de oportunidad en la mesa de novedades antes de que lo saquen de ahí y lo devuelvan a la editorial. (Otro más de los muchos problemas que provoca nuestro atraso: ya no hay libros que tengan verdadera oportunidad de hacerse de lectores despacio, por medio de la recomendación de un lector al siguiente, acaso para venderse muchísimo pero no de inmediato: longsellers en vez de bestsellers.)

Pensando en esto, Edgar está organizando una campaña por Internet para promover su libro. Yo me uno y los invito a buscar y disfrutar un libro realmente extraordinario. He aquí el mensaje y la imagen para cuya difusión pide ayuda Edgar:

Guiichi es una historia fragmentaria, dislocada, de mundos y seres que chocan en el tiempo: robot, magia vudú, árboles que buscan ser animales, nazis, fantasmas, resucitados, seres hechos de papel… Es decir, por sus características, Guiichi tiene que buscar a sus lectores: extraña estirpe de lectores que ven en la imaginación una forma de la libertad, de rebeldía, un valor, una manera de conocer el mundo.

En estos días, Guiichi tiene la fortuna de estar disponible en todas las librerías Gandhi. Pero no por mucho tiempo. Sin duda no será porque se agote el tiraje (eso sería genial), sino porque en estas librerías los libros permanecen un mes, tal vez dos si logran cierto número de ventas, antes de ser regresados a las bodegas de las editoriales. Luego de ser sacados de los escaparates de las librerías, generalmente los libros transitan años y años por un camino azaroso, bello, terrible, emocionante, donde irán sumando lectores y relectores. Sin embargo, será en el corto periodo de exhibición en las librerías que los libros hallarán a muchos de sus lectores que, de otra forma, no tendrían la fortuna de encontrar.

La invitación está hecha:

Guiichi
de Édgar Omar Avilés,
ilustrado con acuarelas de Francesca Mencarini,
publicado por Editorial Progreso.

De venta en librerías Gandhi, en la sección de literatura juvenil.

Gracias por la atención.

Quien desee unirse a esta pequeña campaña puede usar esta imagen. Clic para ampliar

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viernes, 24 de octubre de 2008

136. Dos noticias del mundo editorial: Bolaño y Plath reloaded

Llegaron al buzón de Google Reader, entre muchas más cosas, este par de noticias de dos de los escritores ya fallecidos que forman parte de mi Panteón personal de autores. La primera un rumor sobre una supuesta novela inédita de Roberto Bolaño y la otra la traducción de la obra completa de Sylvia Plath. Veremos cuánto tarda la primera en llegar a puerto editorial y la segunda a nuestras manos. Ambas notas gracias a la página Papel en blanco dedicada a la literatura y todas sus ramas.


vía Papel en blanco de Paolo Fava el 22/10/08

roberto-bolano.jpg

En ocasiones la realidad editorial supera a la ficción que sus productos describen. Como que una novela inédita de Roberto Bolaño haya aparecido materializada de la nada en la Feria del libro de Frankfurt justo en el momento en el que Andrew Wylie, notorio agente literario conocido caríñosamente como Chacal, Perro rabioso o Carro de la basura, adquiere sus derechos. Lo más extraño es que ni la agente Carmen Balcells, a quién Wylie acaba de comprar el paquete Bolaño, ni el editor Jorge Herralde dicen haber sabido nada de ello hasta ahora.

Lo que sabemos del argumento de la novela, titulada El Tercer Reich, es lo siguiente: Udo Berger es un campeón de juegos de estrategia alemán que viaja con su novia a la Costa Brava para participar en el torneo de un juego llamado El Tercer Reich. En medio de la competición se verá perseguido por un oscuro detective, asisitirá al secuestro de otra pareja alemana por dos siniestros personajes llamados El Lobo y El Cordero, será llevado al delirio por el surrealista paisaje de la Costa Brava y terminará enfrentándose a muerte con un ser desfigurado, El Quemado. Difícil dudar de la mano de Bolaño tras esta sinopsis.

Dado que la novela no figuraba en el disco duro del ordenador con el que Bolaño trabajó hasta su muerte en 2003, los sabedores deducen que debe de datar de antes de 1996, año en el que el chileno se informatizó. Cómo ha llegado a manos de Wylie el manuscrito que ahora vende al mejor postor en Frankfurt es un misterio, pero está el dato de que el agente fue contactado en un primer momento por la propia viuda de Bolaño, antes de interesarse por sus derechos de publicación.

Bolaño dió el salto al mercado anglosajón el año pasado cuando Los detectives salvajes fue elegido uno de los mejores libros del año por el Washington Post. Es fácil de comprender que la expectación por hacerse con una obra suya de nuevo cuño será máxima, y que Andrew Wylie se tomará su tiempo especulando con ella: tiene entre las manos un pelotazo editorial de los que pasan a la historia. A los lectores, sujetos pacientes de estos tejemanejes, no nos queda más que echarle paciencia.

Vía | The Guardian, El Periódico
En Papel en Blanco | Roberto Bolaño


vía Papel en blanco de Jaime Valero el 21/10/08

Sylvia Plath

El auditorio de la Fnac de Callao acogió el lunes 20 de octubre la presentación de la edición bilingüe de la poesía completa de Sylvia Plath. Aunque ya se han traducido en nuestro país algunos de los libros de esta autora, como el célebre Ariel, esta es la primera vez que se recopila en castellano toda su obra, incluidos varios poemas que escribió antes de cumplir los 20 años.

Sylvia Plath se ha convertido en un hito literario por muchas razones. Desde luego, una de ellas es su vida personal, especialmente su matrimonio con el poeta Ted Hughes y su trágico suicidio en 1963, cuando apenas tenía 30 años. Pero una de las intenciones de esta presentación, y por ende de esta nueva edición, era dejar al margen su turbulenta biografía para centrarse en la figura que realmente debemos recordar: la de Sylvia Plath como una excelente escritora.

En el acto participaron Pepo Paz (editor de Bartleby, la editorial que publica esta obra) y Manuel Rico (escritor y encargado de la línea editorial dedicada a la poesía). También participaron Guadalupe Grande, que leyó un bello texto con las intuiciones que le evoca la poesía de Plath; y Xoán Abeleira, traductor de la obra, que a través de su intervención y de las numerosas notas incluidas en el libro trata de compartir su entusiasmo y sus interpretaciones sobre la obra de Plath.

El proceso de traducción de la obra vino acompañado por una intensa labor de investigación a través de una extensa bibliografía incluida al final de la edición. Una labor necesaria, no sólo para tratar de comprender mejor la figura de esta poeta, sino también para manejar el lenguaje y las palabras más fieles a los textos originales. Y es que Plath era una apasionada del lenguaje, de los múltiples significados que se esconden tras las palabras, una pasión que dejó plasmada en sus poemas.

Abeleira también quiso desmentir algunas de las cosas que se han dicho sobre esta escritora nativa de Boston. Por un lado, recalcó que Ted Hughes no modificó en modo alguno los poemas originales de la autora cuando se encargó de recopilarlos, como se ha dicho alguna vez, y que a lo sumo podríamos encontrar algún pequeño error en las fechas en las que presumiblemente fueron escritos algunos de ellos.

También quiso destacar que, para él, Plath no es una poeta confesional. Su vida queda recogida en sus textos, por supuesto, pero sabe trascender su propia experiencia personal para darle un carácter universal a través de los símbolos. Aunque tengan una base biográfica, sus poemas rayan en ocasiones con el surrealismo, huyen de la realidad para buscar nuevos caminos que no se contentan con la simple anécdota cotidiana.

Por último, el traductor quiso dejar claro que Plath era una luchadora, una persona muy vitalista, a pesar de que sus fuertes depresiones le condujeran a terminar con su vida antes de tiempo. Al final del acto, los miembros de la mesa recitaron algunos de los poemas de Plath. De entre ellos, me llegó especialmente Cementerio en noviembre (November Graveyard, escrito en 1956). A continuación os dejo la transcripción del poema, extraída de esta edición, y la versión original, recitada por la propia Sylvia Plath.




La obstinada escena persiste: los árboles avarientos atesoran
las hojas del año que se va, reacios a llorar su muerte, a vestir el sayal
o a transformarse en dríades elegíacas, mientras la austera hierba
guarda para sí la dura esmeralda de su esencia,
por mucho que la pomposa mente desprecie
tal pobreza. Los gritos de los muertos

No florecen nomeolvides entre las losas
que pavimentan este camposanto. Aquí es la honesta podredumbre
la que descose el corazón, monda el hueso hasta liberarlo
de la vena ficticia. Cuando un escueto esqueleto
viene a sumarse a lo real, todas las lenguas de los santos se deshacen
en silencio: las moscas no ven resucitar a nadie bajo el sol.

Observa, pues, observa bien este paisaje esencial
hasta que tus ojos urdan una visión deslumbrante en el viento:
sea cual sea la pérdida que destellan los condenados
espectros, aullando en sus sudarios por el páramo,
ensalza la jauría de la mente famélica
que puebla el cuarto desnudo, el aire vacío, desocupado.

Más información | Bartleby Editores
Vídeo | Youtube

miércoles, 20 de agosto de 2008

112. Árbol rojo sobre la colina

111. Lo sabemos, but...



¿Qué cómo consumimos el tiempo? Pendientes de lo que viene, olvidamos lo que nos está pasando. Dejamos de atender el presenter para preocuparnos sólo por el futuro. Gastamos la vida esperando dos o tres sucesos extraordinarios mientras dejamos de lado lo de todos los días. En pocas palabras, nos deshacemos de los segundos más preciosos que tenemos porque lo que viene es tan grande que simplemente no nos cabe en el armario.

Ximena Sánchéz Echenique
Deshielo
en Grandes Hits Vol 1
Nueva generación de narrandores mexicanos

pero se ha dicho tantas veces...

jueves, 7 de agosto de 2008

108. La imagen que devuelve el espejo



La Editorial Paraíso Perdido

y la librería José Luis Martínez del Fondo de Cultura Económica

invitan a la presentación de la novela

La imagen que devuelve el espejo

de Laura Becerra

Presentan

las escritoras

Hilda Figueroa

y Elizabeth Vivero.

Jueves 7 de agosto

20:00 horas

Librería José Luis Martínez

Av. Chapultepec 198

________________________________________________

Nota en Público:



La presentación será esta noche, en Fondo de Cultura Económica
Becerra pone en las páginas La imagen que devuelve el espejo

Desde su perspectiva, la sociedad se ha acostumbrado a ver con malos ojos el proceso de envejecimiento.

7-Agosto-08



Los años pasan. Y cada que alguien se asoma a un espejo, la imagen que se refleja va cambiando. Hasta que un día la vejez, ese punto al que, en palabras de Laura Becerra, “todos nos dirigimos”, ha llegado. La autora tapatía presenta esta noche, en la librería José Luis Martínez del Fondo de Cultura Económica, su primera novela, que lleva por título La imagen que devuelve el espejo y que aborda, precisamente, el tema de la vejez y el abandono que, en muchos casos, sufren los ancianos cuando son llevados a los asilos. El volumen, explica Becerra, toma como punto de partida las cosas que pasan en los asilos de ancianos, buscando ahondar en la forma como los adultos mayores “ven la vida, que en muchos casos está marcada por el abandono de sus familiares. Es increíble ver cómo son más valorados por los extraños que los visitan que por sus propia familia”. Según la narradora es importante reflexionar sobre el tema porque “son muy valiosos los saberes que tienen esas personas. Es un tema importante porque así se pueden revalorar sus experiencias”. Desde su perspectiva, la sociedad se ha acostumbrado a ver con malos ojos el proceso de envejecimiento, “pero es algo bonito, que tiene su chiste. Para allá vamos todos, así que hay que cambiar la forma de ver las cosas”. Los comentarios en torno a la novela de Becerra, que es editada por Paraíso Perdido, correrán por cuenta de Hilda Figueroa y Elizabeth Vivero, que se darán cita a las 20:00 horas en la librería José Luis Martínez (Chapultepec 198).



Guadalajara•Édgar Velasco

sábado, 26 de julio de 2008

104. "El hijo del coronel", a imagen y semejanza


El azar y la casualidad han sido temas ampliamente tratados en la literatura por muy diversos escritores. Seguramente hablar de coincidencias, encuentros, y desencuentros forma parte del argumento de algunas de las historias más entrañables de nuestra muy particular biblioteca. Se corre el riesgo de que este tópico en base a su constante repetición se desgaste (todo por servir se acaba reza el dicho), por eso es estimulante encontrar autores que sin buscar que esto se convierta en el asunto de fondo, lo usan a manera de andamiaje para aquello que nos quieren relatar.


Ya los griegos nos hablaban de los caprichos de unas amables señoritas llamadas Erinas, seres mitológicos encargados, entre otras cosas, de urdir la trama de la vida de cada uno de los mortales. ¿A quién no le nace una sonrisa, a veces cómplice, cuando se topa, se enreda, con algunos de los hilos de esta telaraña? Es justamente esta imagen con la que me quedo, esta especie de cables que se cruzan a partir de algún acontecimiento sorpresivo y trágico, los que David Ojeda imbrica de buena manera en esta novela publicada por Tusquets editores: El hijo del coronel.


Conformada por tres partes o capítulos, somos testigos del despertar de un coronel retirado del ejército de Estados Unidos, rigurosamente entrenado como boina verde y veterano de la guerra de Vietnam. No sólo se trata de un abrir los ojos en lugar desconocido: comprendemos, conforme se va armando su personal rompecabezas, las muy diversas maneras que un despertar puede conducirnos a la realidad. Una situación para la que el coronel Azuara no está preparado, a pesar de su tremenda experiencia de vida. En un ida y vuelta mediante palabras-flashbacks, conocemos detalles de la vida de Azuara y vamos dilucidando al otro par de personajes, cada uno con su respectivo capítulo, unidos todos por el amor de una mujer.


Somos testigos, en segunda instancia, del despertar de un hombre con el peso desértico de su pasado: las renuncias que le han dado forma a su ser y la manera en que se ha ido desdibujando hasta no ser más que un trazo en las vidas de aquellos que le rodean. Una llamada que se torna petición especial lo saca de su habitual rutina y observamos voyeurísticamente sus movimientos pausados, en parte provocados por el alcohol ingerido la noche interior, por otra el tiempo parece venirle lento. Es el personaje, científico Virgilio, que nos conduce al anfiteatro para desnudar un reflejo más de la historia que se nos está contando. Así, gracias al abanico que va implicando a cada una de las partes, conocemos un poco más de aquel que recién despertó en el capítulo anterior, pero también comprendemos al que ahora nos va contando su vida, entre corte y disección, en mezcla casi musical con sus propios recuerdos. Desnuda la insatisfacción que lo abriga, la que habrá de unirse a la sorpresa que le da el descubrir la identidad del cadáver.


Somos testigos, también, de un tercer despertar: el de una joven pareja de amantes, pareja de amorosos, frente a las puertas de un nuevo camino, un despertar feliz donde las dudas parecen haber sido despejadas. De nuevo una llamada viene a reventar esa apacibilidad: la noticia, la voz del coronel, la confusión porque él no es él sino ella. Introspección. Abismo y caída ante la ausencia del ser dador de vida. Emprender el viaje. La música y nuevamente la epopeya cinematográfica el flashback y las casi últimas fichas del rompecabezas de la historia, mientras la joven pareja acendra su amor de por sí ya vivo.


En El hijo del coronel encuentro una trinidad ineludible: el padre todo poderoso con su autoridad avasallando las vidas de los seres amados, la violencia que pareciera ser, en la negación de la ternura, la única manera de relacionarse con los demás; el hijo, distante y antítesis en muchos sentidos de este padre que desea controlar y aplastar con sus pesadas botas aquello que perciba como una amenaza a sus ideas, pero con el coraje suficiente para escapar de esta influencia y forjar su identidad y a fin de cuentas encarar a este padre. En medio de ellos, presencia espectral, el Virgilio que nos ilumina y esclarece los vericuetos de la historia que como lectores tenemos la posibilidad de vislumbrar en su totalidad. Médico forense que a manera de intermediario habrá de cerrar el eslabón que une a este trio, a fin de cuentas cuarteto. Final que reéne las tres visiones dejando como punto central a la esposa, a la madre, y la ex novia respectivamente. tendida en la plancha de disección. Victoria como epicentro conformador de estas páginas.


Ojeda nos adentra en los pensamientos de los protagonistas, en sus recuerdos, con un fino montaje, presencia ineludible, en la que a manera de escenografía se encuentra la huasteca potosina y algunos esbozos de la ciudad de San Luis. Lo local que se vuelve universal aderezado por un relámpago de violencia, de esa violencia de las vidas al desnudo, tan nuestras. Y al final, como bien dice la cuarta de forros, el encuentro de todos ellos, antes de los créditos finales, a punto de la detonación, de la emboscada. Para llegar a este punto, bien vale la pena leer estas páginas de David Ojeda, dejarnos conducir por los caminos a que nos destina: seguramente no decepcionaran nuestros afanes de lectores.


* Texto leído en la presentación del libro El hijo del coronel, el jueves 17 de julio de 2008, en Casa Vallarta.

viernes, 25 de julio de 2008

103. Esas amables señoritas llamadas Erineas


Las benévolas
Jonathan Littell
Traducción de María Teresa Gallego Urrutia,
México, rba, 2007, 991 p.
ISBN 978-968-867-341-6

Terminé Las benévolas. Larga campaña de casi siete meses, comenzada a finales de diciembre en la enjundia de la novedad y todos los comentarios que la precedían en los periódicos, principalmente las ediciones españolas.

He dicho campaña, y no sin razón, pues mientras en las páginas Max Aue nos va adentrando en el relato de sus peripecias como nazi, tanto en el frente ruso, como en los últimos días de Berlín, mi estado anímico asi como mis circunstancias de vida variaron notablemente, lo que en algunos momentos me llevo a desistir de su lectura. Abandoné el libro por semanas, entre el trabajo y la apatía, atendiendo otras lecturas, hasta que nuevamente volvieron los bríos, las ganas, y la campaña recuperó posiciones en el frente. De esa manera somos testigos de la Batalla de Stalingrado, del exterminio no sólo de judíos sino de gente de otros pueblos, de los sufrimientos del mismo pueblo alemán, de la revancha rusa y la locura general permeando prácticamente a todos los que vivieron en aquel permanente estado de guerra.

¿Es posible que en un lapso tan corto de tiempo ya habremos olvida todo esto? (Aunque bien sabido es que el tiempo es de lo más relativo; particularmente en cuanto a los avances en tecnología y las transformaciones sociales que aquella guerra de muchas maneras provoco). Hoy en día son los mismo judios, entre otros opresores por supuesto, parte de ese continua lucha de exterminio contra los otros: el miedo a los otros, el odio a los diferentes. La vieja trampa, el antiguo pretexto.

Descubrir a Max Aue, mediocre SS, legista estudioso e incluso con tintes de intelectual, atrapado por la inercia del discurso del partido y que ante la duda prefiere acatar las ordenes antes que cuestionarlas. Buen patriota. Como nunca antes, al menos en mi caso, el lado nazi de la guerra había sido abordado tan brillantemente. Y no es que su autor, Jonathan Littell, busque una justificación a las atrocidades cometidas por aquellos hombres, tan cultos, tan lectores, tan oyentes de Mozart y Bach. Me parece es más bien una exposición de ideas, no sólo con los planteamientos intelectuales que sirvieron para crear una maquinaria, ni siquiera aceitada, de asesinato sistemático, sino también buscando refrendar que a fin de cuentas el ser humano, por más civilizado, es el mismo en escencia, que el de hace miles de años, al que sólo le interesa colmar sus propias necesidades y las de los demás le son indiferentes.

De este lado del espejo, la distorsión de pronto es tanta que podemos llegar incluso a sentir simpatía, mas nunca amistad, por Aue. Es la historia de la caída de un pueblo, guiado por sus dirigentes, chamanes, dioses, al abismo. Como bien lo índica desde su nombre, la clásica consigna griega, la imposibilidad de eludir al destino es la estructura que sostiene el libro. A vuelo de pájaro encontramos los espíritus de Orestes, Clitemnestra y Agamenón.

Somos testigos de como el avanzar tremebundo de los primeros meses se convierte en la bárbara y tozuda resistencia en Stalingrado y después por todo el territorio alemán, tanto de los que primero son agresores y terminan convertidos en invadidos, como de los acosados para regresar sedientos de sangre. Ahi esta en todo caso la historia que de alguna manera no miente. Pero más allá de la historia, hay una búsqueda particular sobre la maldad que vuelven, en estas épocas, a esta novela pertinente.

El hombre lobo del hombre. Son casi mil páginas las que conforman Las benévolas. Lectura pra fanáticos, pero imprescindible. Se trata de una novela de altibajos, con exceso quizá, y prácticamente es punto de acuerdo entre todos los lectores, en terminología y grados militares alemanes. Largas descripciones que aparentemente no conducen a nada, los laberintos de la burocracia de un partido de estado convertido en policía y a la par del ejército. En contrapunto, las páginas que dedica, como mencioné, a Stalingrado, su relato sobre los últimos días de Berlín, o la manera de narrar la vida en los campos de concentración, básicamente Auschwitz , contundentes, nos vuelven adictos al mamotreto.

Lectores contemporáneos, es una ventaja contar con herramientas como You tube, que nos permite observar documentales con información para entender aún más lo que se narra, para ubicar en un lugar físico el lugar que se crea con palabras; con herramientas como el flickr o la información, a veces dudosa por supuesto, de la wikipedia.

Aue parece un típico insulso, un personaje sin mayor chiste, primordial. Pero es un cabrón en toda la extensión de la palabra, un enfermo, un asesino que no duda en eliminar a quien le estorba con tremenda sangre fría, trátese de quien se trate. Eran los tiempos, podrán esgrimir algunos en defensa del personaje. No se trata de asesinatos de guerra, es la locura de alguien decidido a eliminar a toda persona que le ama, pues la considera un lastre en su trabajo, en su vida, en la satisfacción de sus necesidades.

A fin de cuentas Las Benévolas, las Euménides, las Erineas, son invocadas para intentar escapar a su castigo, a su persecusión. La historia es pues la exposición de la humanidad que sin desear aprender, sigue actuando contra su prójimo: sobre la maldad de los seres humanos.

* Germán Castro Ibarra publicó un ensayo sobre esta novela en Hoja por Hoja, considero pertinente leerlo. Igualmente pertinente una entrevista con el autor publicada en el suplemento Babelia de el periódico español El País.

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