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martes, 2 de noviembre de 2010

301. El fin del mundo y un despiadado...


Hubiese querido deshacerme en lágrimas, pero no podía llorar. Era demasiado mayor para hacerlo, había tenido demasiadas experiencias en mi vida. En este mundo existe un tipo de tristeza que no te permite verter lágrimas. Es una de esas cosas que no puedes explicar a nadie y, aunque pudieras, nadie te comprendería. Y esa tristeza, sin cambiar de forma, va acumulándose en silencio en tu corazón como la nieve durante una noche sin viento

Haruki Murakami
El fin del mundo y un despiadado país de las maravillas

jueves, 22 de julio de 2010

296. Citas

“Un poeta, cuando es de los buenos, no se le nota el serlo. Quienes aspiran al título a fuerza de manicure son otras cosas, en sentido literal. (Y, por supuesto, los del desaseo seudosilvestre no pasan de ser un artefacto más, tampoco el menos cómico).”

— Gerardo Deniz

“La poesía no es un dar rienda suelta a la emoción, sino un escape de la personalidad. Pero sólo aquellos que tienen personalidad y emociones saben lo que es liberarse de esas cosas.”
—

T. S. Eliot.

“La tradición y el talento individual”,

Los poetas metafísicos. Emecé Editores, Buenos Aires, 1944.


“En cada poema, el poeta deja libre algo de su función afectiva reflejando fases de su sensibilidad de acuerdo con las exigencias de los temas, las situaciones y la predisposición de su ánimo. Su misión “no es encontrar nuevas emociones, sino usar las ordinarias y, al elaborarlas en poesía, expresar sentimientos que no se encuentran para nada en las verdaderas emociones”
— Alí Chumacero, citando a T. S. Eliot

“-¿Qué es un literato mamón?
-Es un literato apretado. El escritorcito que llega a apantallar es un mamón y además un imbécil. Hay que saber dividir la vida. Yo soy muy rápido para ver el mundo y desde un principio supe dividir mi vida intelectual de la social. No voy a hablar de literatura con todos.
”
— Alí Chumacero en entrevista

“…nada como un buen rato en una librería para serenarse y conseguir que la famosa realidad ruede allá afuera y nos deje en paz.”
—

José Israel Carranza

Publicado en la columna «La menor importancia»,

en Mural, el jueves 22 de julio de 2010.

miércoles, 17 de febrero de 2010

284. The Cross of Changes


If you understand or if you don't
If you believe or if you doubt
There's a universal justice
And the eyes of truth
Are always watching you.

Enigma (M. Cretu)


Fotografías: de la serie Sin título (instantáneas matutinas)

jueves, 12 de noviembre de 2009

265. Una oportunidad al perdón

Entre el trabajo y twitteos, a veces alcanzo a leer algunas notas de periódico (las que logran atrapar mi atención entre la inconmensurable cantidad de información de la matrix); de ellas comparto este párrafo que me conmovió sobremanera de una declaración de Pablo Escobar, hijo de aquel famoso narcotraficante colombiano del que tanto se habló poco más de una década atrás:

"El perdón es el comienzo de un proceso de liberación del ser humano. Mi esposa me ha marcado a lo largo de esta búsqueda que el odio nos ata al pasado, y al victimario también. Se perpetúa el dolor infinitamente y nos enfermamos de violencia. Yo no quiero estar ahí. El camino es la reconciliación y el perdón sin la pérdida de memoria", señaló Marroquín, por cuya cabeza los enemigos de su padre llegaron a ofrecer, en el pasado, cuatro millones de dólares.

Pablo Escobar con su padre. Foto: Reuters

Si alguien quiere leer la entrevista completa puede hacerlo dando un brinco desde aquí: "Tengo 32 años y hace 16 que vivo horas extra": Juan Pablo Escobar (entrevista en Milenio diario en su versión online.

264. Sobre el cuento y la novela



Fotografía tomada del flicker de Henrique Costa Pereira


Por decirlo de la forma más sencilla posible, para mí escribir novelas es un reto, escribir cuentos es un placer. Si escribir novelas es como plantar un bosque, entonces escribir cuentos se parece más a plantar un jardín. Los dos procesos se complementan y crean un paisaje completo que atesoro. El follaje verde de los árboles proyecta una sombra agradable sobre la tierra, y el viento hace crujir las hojas, que a veces están teñidas de oro brillante. Mientras tanto, en el jardín aparecen yemas en las flores y los pétalos de colores atraen a las abejas y a las mariposas, y ello nos recuerda la sutil transición de una estación a la siguiente.


Haruki Murakami

viernes, 6 de noviembre de 2009

260. Un aforismo



Taxonomía de la escritura


Las personas inteligentes escriben novelas.
Las sabias, cuentos.
Las empeñosas, ensayos.
Las iluminadas, poesía.
Las simples con aspiraciones estudian literatura para disertar sobre las cuatro anteriores.

de Rufián Melancólico
citado y descubierto gracias al blog de BEF

jueves, 15 de octubre de 2009

252. Sobre el tiempo




Los seres humanos somos propensos a malgastar nuestro tiempo. Si tomáramos en cuenta que sólo se vive una vez, y que, además, la rueda del tiempo no puede girar en reversa, quizá invertiríamos mejor nuestro tiempo. Estas consideraciones parecen obvias, pero no lo son, porque existe en nuestra mente un mecanismo que se denomina negación, y funciona de la siguiente manera: cuando algún evento nos causa dolor, aplicamos la negación y arrojamos ese suceso a las profundidades del inconsciente; cerramos la puerta y, por lo tanto, olvidamos aquello que dolió. Arrojar algo tras el portón que resguarda lo inconsciente equivale a dejar de sufrir por el momento, pero tiene sus consecuencias, y quizá porque es demasiado doloroso el pensar que nuestro tiempo en la tierra sea limitado, preferimos olvidar que somos finitos, que sólo estaremos de paso por el mundo una sola vez, y comenzamos a actuar como si fuésemos eternos, y el tiempo desperdiciado no importara.


***

Y aunque pensar en el regalo del tiempo como algo limitado y saber que cada día gastamos una porción de él nos resulte doloroso, no hay otra forma de aprovecharlo mejor que tener conciencia de lo valiosísimo que es, de lo irrecuperable que resulta cuando se le malgasta, y de las sabias maneras de aprovecharlo hasta en el mínimo segundo. Deberíamos compartirlo entonces sólo con las personas que realmente van a valuar en toda su extensión, lo que gastar nuestro tesoro con ellas significa.

Hilda de Mendoza
Finanzas para una familia feliz

miércoles, 7 de octubre de 2009

247. Un grito de amor

More about Un Grito de Amor Desde el Centro del Mundo

Aquella mañana me desperté llorando. Como siempre. Nisiquiera sabía si estaba triste. Junto con las lágrimas mis emociones se habían ido deslizando hacia alguna parte. Absorto, permanecí un rato en el futón hasta que se acercó mi madre y me dijo: Es hora de levantarse

Koychi Katayama
Un grito de amor desde el centro del mundo

martes, 29 de septiembre de 2009

243. Mientras escribo

More about Mientras Escribo

Escribir no es cuestión de ganar dinero,hacerse famoso, ligar mucho ni hacer amistades. Se trata de enriquecer las vidas de las personas que leen lo que haces, y al mismo tiempo enriquecer la tuya. Es levantarse, recuperarse y superar lo malo. Ser feliz, vaya. Ser feliz.


Escribir es mágico; es en la misma medida que otro arte de creación, el agua de la vida. El agua es gratis. Conque bebe.


Bebe y sacia tu sed.

Stephen King

jueves, 4 de junio de 2009

217. Murakami Fever II



No veía claro que hubiera en mí nada que me hiciera superior al resto de los mortales. Al comentárselo, se echó a reír. —Es algo sencillísimo —me dijo—. Todo estriba en que me has buscado. Eso es lo que importa. —¿Y si te busca alguien más? —De momento, quien me ha buscado eres tú. Y, por otra parte, vales mucho más de lo que piensas. —¿Por qué crees que me subestimo? —le pregunté. —Pues porque sólo vives la mitad de tu vida —me respondió llanamente—.

***
He aquí que las sombras de la prisión en torno a nuestro día crecen desbordando el azar...

***

Ahora bien, ¿adónde hay que ir para encontrar algo que tenga sentido? ¿Adónde? No queda nadie que trabaje con honestidad, no nos hagamos ilusiones, del mismo modo que ya nadie respira ni mea con honestidad. Son actitudes que se extinguieron. —Antes no eras tan cínico —me espetó.

***
Nuestra existencia es una sucesión de instantes aprisionados entre el «todo» que queda a nuestra espalda y la «nada» que tenemos delante. Y ahí no hay lugar para el azar, ni tampoco para lo posible.



—Los tiempos han cambiado —le dije—. Y el cambio de los tiempos ha traído el de muchas otras cosas. Aunque eso, al fin y al cabo, me parece bien. Todo se renueva. Nada que objetar.

***

—Lo que te pasa es que te preocupas demasiado por lo que pueda ocurrir luego, y luego, y luego...

***

Lo que quiero decir, en resumidas cuentas, es que no sé si vale la pena engendrar una nueva vida. Los niños crecen, las generaciones se suceden. Y ¿adónde conduce todo eso? Se allanarán más montañas, y se ganará más terreno al mar. Se inventarán vehículos cada vez más veloces, y más gatos morirán atropellados. ¿No tengo razón?



—Se acabó la canción. Sin embargo, la melodía todavía suena.

***

Cierto autor ruso escribió que aunque el carácter puede cambiar, la mediocridad no tiene remedio. Los rusos, de vez en cuando, se descuelgan con frases redondas. Tal vez las meditan durante el invierno.

***

El mundo... Esta palabra siempre me hace pensar en un gigantesco disco sostenido animosamente por un elefante que va montado sobre una tortuga. El elefante es incapaz de comprender la ayuda que le presta la tortuga, la cual, por su parte, no se hace cargo del esfuerzo que tiene que hacer el elefante. Así pues, ni el elefante ni la tortuga llegan a saber nunca cómo es el mundo.

***

El mundo es mediocre. Eso no admite duda. ¿Quiere decirse con ello que el mundo es mediocre desde su origen? De ningún modo. El origen del mundo es el caos, y el caos no es mediocridad.

***

—Todo el mundo tiene alguna cosa que no quiere perder. Y tú también, por descontado —respondió el hombre—. Somos profesionales en dar con ello. La gente debe tener algo a medio camino entre sus deseos y su orgullo, del mismo modo que todo objeto tiene su centro de gravedad, ¿no?

***

—Si no te cojo de la mano, me da la impresión de que voy a ser arrebatada de tu lado y transportada a algún lugar absurdo.

***

Volvimos al hotel, y nos dedicamos a copular. Me encanta el vocablo copular. Encarna una serie determinada y concreta de posibilidades, que conducen directamente al fin deseado.

***

Tras dejar en orden el equipaje, nos dedicamos a copular durante un rato, y luego nos fuimos al cine. En la película, muchas parejas se dedicaban también a copular. Resulta divertido ver copular a los demás, al menos de vez en cuando.



Me entraron ganas de abandonar mi misión y lanzarme monte abajo sin más dilaciones. Pero tampoco eso conducía a nada. Estaba demasiado metido en aquel asunto para zafarme de él sin más. El recurso más fácil sería echarme a llorar dando voces, pero llorar tampoco conducía a ninguna parte. Puestos a llorar, había cosas que merecían más lágrimas, como bien sabía.

***

—Dejémonos de principios generales, como te dije antes. Naturalmente, todos los seres humanos tienen su debilidad. Sin embargo, la verdadera debilidad escasea tanto como la verdadera fortaleza. Tú no sabes lo que es esa debilidad que te arrastra sin cesar a las tinieblas. Pero tal cosa existe, verdaderamente, en este mundo. No se puede reducir todo a generalidades.

***

En realidad, tenía que esfumarse antes o después. En ti, en mí, en tantas chicas que hemos conocido, hay un algo que acaba esfumándose. Sabes que es así.


***

Anduve bordeando el río hasta su desembocadura, y al llegar a los últimos cincuenta metros, ya de playa, me senté. Estuve llorando durante dos horas. No había llorado tanto desde que nací. Tras esas dos horas de llanto, conseguí incorporarme. No sabía adónde ir, pero me puse en pie y sacudí la arena que se me había adherido al pantalón. Ya había oscurecido. Al echar a andar, escuché a mi espalda el murmullo de las olas.


Fotografías de tomadas del flickr de Last Kokoro

lunes, 25 de mayo de 2009

210. Murakami fever I


1. La excursión del miércoles por la tarde

Ella se sentaba siempre en el mismo sitio, hincaba los codos en la mesa y se quedaba absorta en la lectura de un libro. Sus gafas de montura metálica, semejantes a un aparato de ortodoncia, y sus huesudas manos le daban un indefinible atractivo que invitaba a acercársele. Su café estaba siempre frío, mientras que su cenicero se hallaba indefectiblemente rebosante de colillas. Lo único que variaba era el título del libro. Tanto leía a Mickey Spillane como a Kenzaburo Oé o al poeta Allen Ginsberg. En resumidas cuentas, parecía que con tener un libro delante se daba por satisfecha. Los estudiantes que rondaban por la cafetería siempre estaban dispuestos a prestarle libros. Ella los engullía en serie, enfrascada en su lectura igual que si comiera a dentelladas mazorcas de maíz. Y como entonces la gente disfrutaba prestando libros, creo que jamás le faltó algo que leer.

***
—El sol se remonta, para hundirse después. La gente viene y va. El tiempo corre como el aire. ¿No es una verdadera excursión?

***

Prisionero de una serie de desesperantes y enrevesadas circunstancias, durante muchos meses me sentí incapaz de avanzar ni un paso. Llegué a tener la sensación de que mientras el mundo continuaba su marcha, yo permanecía atascado en el mismo lugar. [...] cuanto entraba por mis ojos era una invitación a la nostalgia; todo se traducía para mí en un vertiginoso marchitarse de los colores. La luz solar y el aroma de la hierba, y hasta el tenue son de la llovizna, me llenaban de fastidio.

***

Tengo la impresión de que, durante aquellos meses, más de una vez tuve peleas desabridas con ella. ¿Qué provocaba nuestras discusiones? No lo recuerdo con claridad. ¡Quién sabe si, en realidad, lo que buscaba yo entonces no era enfrentarme conmigo mismo! Sea como fuere, ella no parecía sentirse afectada en lo más mínimo. Puede que incluso —por decirlo acentuando las tintas— llegara a pasárselo en grande con todo aquello. No entiendo por qué. Quizá lo que esperaba de mí, al fin y al cabo, no fuera precisamente amabilidad. Cuando lo pienso, aún me siento sorprendido. Es algo así como la triste sensación que invade a quien ha tocado con la mano una extraña pared, invisible para sus ojos, suspendida en el aire.

***

Oír aquellas canciones me hizo pensar que en los últimos diez años el mundo no había cambiado mucho, sólo cambiaba que los cantantes y los títulos de las canciones eran distintos, y que yo, por mi parte, era diez años más viejo; eso era todo.

de La caza del carnero salvaje


Fotografías:
The last of the japanese maple de pixe_annie (Still off & on)'s photostream
Autumn path de love_child_kyoto's photostream


martes, 6 de enero de 2009

162. Del "Dietario Voluble"

"La fortaleza de estar ofendido radica en no poder permitirse dudar de si mismo."

"Las afrentas pueden ser reales, pero no debemos olvidarnos de que lo que vulneran no es nuestra esencia sino una ficción fundacional que suscribimos con mayor o menor entusiasmo."

En realidad cuando apelamos a nuestros derechos y exigimos reparación, haríamos bien en recordar lo insustancial que es la dignidad en que se basan esos derechos: "Si olvidamos de donde precede nuestra dignidad, podemos caer en una postura tan cómica como la del censor enfurecido."

J. M. Coetzee, citado por Vila Matas

sábado, 13 de diciembre de 2008

156. De la no escritura

Me disgusta cuando no escribo porque entonces sí estoy como ausente

Una no habla de esto
Sylvia Aguilar Zéleny

Los libros son a fin de cuentas, una forma de escape a la realidad. Yo quiero escapar a la realidad. Leyendo, abro la puerta a un universo que no es el mío, dejo de ser yo...

Una no habla de esto
Sylvia Aguilar Zéleny

Como también dijo Cioran: "Sólo la música puede crear una complicidad indestructible entre dos personas". Pasará el tiempo, oiremos esa canción, ese disco, ese artista y habrá de todos modos un hilo indestructible entre tú y yo sin importar quién este a nuestro lado.
Una no habla de esto
Sylvia Aguilar Zéleny

lunes, 27 de octubre de 2008

138. El hombre que el mundo vendió

Es tanta la información que se maneja en internet que de pronto me siento asediado por temas o sucesos de los que de inmediato me hago el propósito de abordar en mi blog. Después resulta que es imposible: por falta de tiempo, por ignorancia del tema, por olvido. Es por eso que de pronto agrego notas de otros blogs o páginas que me parecen relevantes. Lo que vine a continuación es de una página argentina de Nombre Stayfree que se dedica principalmente a difundir y compartir música, aunque en ocasiones algunos de sus colaboradores participan con textos como el siguiente, que habla sobre Kurt Cobain, del cuál no soy fan, pero me ha gustado tanto el texto que lo reproduzco

vía STAY FREE


Kurt Cobain depositó sus huesos en Ezeiza el 29 de Octubre de 1992. Y cuando digo sus huesos no metaforizo: ya estaba por completo tomado por la heroína. Se había casado, había nacido su hija y su banda sonaba hasta en los ascensores.
Y el negocio es el negocio, y Kurt vino a Argentina en el contexto del uno a uno, con Menem dejando a media población en la miseria y dotando a algunos privilegiados con shows internacionales a dos por semana.
Lo primero que deben saber es lo siguiente: al negocio los muertos les son útiles.
Se multiplican en remeras, dvds, inéditos y hasta diarios íntimos.
Alguien muere. Un cuerpo muere. Una persona muere. Un padre, un amigo, un amante, un marido, un niño muere.
Antes, ha vendido 5 millones de discos. Ha inscripto su nombre en miles de revistas.
Ha grabado acústicos en MTV, ha salido en la tapa de Rolling Stone y millones llevan impresa su cara en remeras, mochilas, pósters.
Pero antes de morir, Kurt Cobain estuvo vivo.
Kurt Cobain nació en Aberdeen, Washington, el 20 de febrero de 1967. Fue al colegio, y lo dejó. Armó una banda, y distorsionó. Hasta ahí, todo bien.
Llegó un productor, y arregló la distorsión. La adornó. Explotó Nirvana. Olió a espíritu adolescente, On a plain. Y las venas de Cobain no paraban de hincharse de heroína. Eso ya es más In Utero...

Alguien, algunos, nos hicieron creer que eso es glamoroso: los cuerpos infectados de drogas duras, las venas tapadas, los cuerpos flacos.
Y Cobain fue un buen alumno: a nadie le importaba que sus shows a veces fueran imposibles, los desmayos en escena, las entradas y salidas de hospitales.
Ese “Nevermind!” estampado, falsamente estampado. Nadie se detuvo a mirar los ojos de Cobain, el dolor de Cobain.

Yo fui a Vélez cuando vino.
Nota no daban: Cobain no estaba en condiciones, y por cierto Nirvana era Cobain.
Estuve en Vélez.
Salieron los Brujos, y dieron un show del carajo. Subieron las Calamity Jane, y la gente comenzó a cansarse: los chiflidos y gritos tapaban las canciones. Les tiraron de todo!. Dicen los que saben que Cobain se encabronó, una de las Calamity era novia de Novoselic o algo por el estilo. O eran amigas de él. O estaba en abstinencia, que sé yo....
El comunicado oficial disculpó: “Dolor de estómago”. En los pasillos se escuchaba: “Hemorragias, temblores...”. Cobain tocó de espaldas. Y no tocó (aunque jugó por momentos) Smells like teen spirit.
Y no dijo una palabra. Y no hizo un bis. Y se fue como subió: enojado. A mi lado, los Kuryaki gritaban que era el mejor show que vieron en su vida. Y muchos los endiosaron. Yo no lo disfruté tanto: Cobain se desintegraba ante nuestros ojos. No podía mirar al público. No podía hablar. Yo creo que no fue solo porque las Calamity Jane eran sus invitadas, sino porque no podía con él. Estuvo toda su estadía en argentina en el cuarto del Sheraton. Al final, presionado, aceptó hablar con un medio argentino (Clarín) y según el periodista el tipo hasta se quedó más tiempo del pactado de lo bien que estaba.
Al poco tiempo tuvo una sobredosis (otra más) en Italia, con internación. Un par de meses después se mató. Lo que hacen los tipos que son felices y están bien, verdad?
Pasaron años del show.
Y sigo pensando lo mismo. Si hubieran dejado a Cobain tocando en el garage, hoy tal vez escribiría otra cosa.
Piensen en los Melvins en Niceto, hace algunas semanas. Cobain los amaba: nunca fueron famosos, salvo para un gheto. Fue la primera banda en la que se probó, y lo rebotaron. Cobain no quería explotar, eso está claro. Le explotaron las venas de tanto tóxico. Hoy capaz les rompo la ilusión, pero piénsenlo: las drogas duras hacen mierda a la gente.
Keith Richards en los estudios de la Rock & Pop con vodka y metadona, en desintoxicación. Luca cirrósico, muriendo en una casa de mala muerte después de grabar un disco tremendo. Ian Curtis con la soga al cuello, asfixiado, y su mujer contando los billetes. El Pity tirado, temblando, en abstinencia de Pasta Base de Cocaína, en Obras.
Cobain con un escopetazo en la cabeza, solo como un perro.
Un día les voy a contar de cuando vino Iggy Pop a Argentina en el `92 y nadie se le pudo acercar porque la China Girl, su mujer en ese momento, había hecho un cerco que no se podía cruzar. “Muchos lo quieren muerto para vender más discos, pero yo no lo voy a permitir!”. Y ahí anda Iggy, culo al aire, Stooges, vida misma.
Les pido me disculpen la deformación profesional, pero sostengo lo que digo: las drogas duras son una mierda. No me gusta ver gente volándose los sesos, o en clínicas psiquiátricas. Con gusto hubiera disfrutado la decadencia de Luca, la vejez de Cobain, y a Ian Curtis abuelo. No me parece glamoroso como el sistema chupa, absorbe y mata, masifica, expone y glorifica lo que unos pibes comenzaron a hacer en un garage por puro aburrimiento, por desesperación, por ganas, por seguir a sus ídolos.
Yo vi a Cobain vivo, y sin embargo, créanme, estaba muerto en vida.
Olía horrendo.
Igual, cuando me enteré de su muerte (en mi caso fue a la mañana, en las noticias) no pude menos que llorar, putear, maldecir, escribir.
Esa noche hicimos un especial en la Heavy Rock & Pop. Y estábamos todos tristes. Y leímos “All Apollogies”, que había traducido Gabo Ferro, porque ahí gritaba que estaba casado, aburrido, muerto. Asfixiado por las cenizas del enemigo. Clamando por el sol, y por un mundo totalmente gay. Y pusimos Seattle (Stone Temple Pilots, Pearl Jam, Alice in Chains). Y esa noche yo por lo menos me juré hacer lo que quiero con mi vida.
Primero: vivir
Segundo: vivir de lo que me gusta
Tercero: Recordar la frase de Bukowski: “Vivir hasta que te mueres es un trabajo duro!”
No compren a crédito el glamour del rock´n´roll: a veces cuesta la vida. A veces, mejor, júntense con sus amigos en el garage y rockeen. Posteen en My Space, graben Cd´s caseros, sean famosos en los cumpleaños. Distorsionen, disfruten, quédense sordos.
Y fíjense sus propias metas: no todos pueden vender millones de discos y salir a la calle sin que sus fans se le tiren encima.
Es feo morirse. Y menos por lo que no vale la pena: una remera, o ser una leyenda del rock´n´roll.


[EME EME]*


* Miriam Maidana (aka Eme Eme) es psicóloga especialista en adicciones. Actualmente escribe un libro sobre nuevos consumos y tribus urbanas. Fue telefonísta, asistente de producción y productora artística de la Heavy Rock And Pop. También formó parte de Evitando el ablande un programa radial que iba en las madrugadas de FM La Rocka, allá lejos y hace tiempo, entre algunas otras cosas.
Este es el segundo texto que publicamos de Miriam (acá el 1ro), quien a partir de ahora se incorporará al staff de SF y sábado por medio nos deleitará con su Vida de ratas, columna dedicada a toda esa gente del mundillo del rock que tan bien (o mal) nos cae.
Nuestra bienvenida para ella a la familia estaifriera (?).

lunes, 20 de octubre de 2008

134. Ciudad de México / Parte 2: Rufino Tamayo

Puntuación. Obra de Carlos Maldonado

1. Afuera del museo Rufino Tamayo. Nublado permanente y frío. Por la mañana desayuno en Coyoacán. Comida en Los Azulejos.

2. Trás años de no pasar por aquí, retornar para venir a ver la obra de Carlos Maldonado, seleccionada en la XIV Bienal de Pintura Tamayo 2008.

3. Para llegar al museo hay que atravesar un bosque que bajo el manto climático se presta a la concentración y el resposo. En medio de la gran ciudad un paréntesis verde. El Rufino Tamayo surge literalmente de la la tierra y el verde manto del bosque para invitarnos a pasar.

4. Hay otras exposición además de la Bienal. Pago los 15 pesos de entrada y dirijo mis pasos a la sala en la cuál se aloja ésta última.

5. En el Rufino Tamayo a uno siempre lo acompaña, junto a la contemplación, el sonido de los sismografos presentes en cada uno de los recovecos del museo.

6. Más que ser una sala, se trata de un conjunto de espacios de altos muros blancos donde cuelgan las obras elegidas: 44 de 38 artistas.

7. Algunas atrapan de inmediato la atención, tal es el caso de la pieza de Alejandra Quintanilla, se trata de 12 tapas de botes de pintura con mezclas de pintura sobre ellos que dan la apariencia de tridimensionalidad al contemplarse desde lejos, es grande la sorpresa para el espectador cuando al acercarse descubre que todo es efecto visual.

8. Como guiños entre ironía y crítica social, un par de rectángulos con porcentajes de color tipo guía Pantone correspondientes a Starbucks y a McDonalds, de Emilio Chapela Pérez.

9. Una de las propuestas que más me gustó fue la de Ricardo Rendón, de titulo Muro cubierto, conformada por un lienzo en el que incrustó tornillos los cuales proyectan su sombra sobre el blanco mezclandose con la representación de esta sombras dibujadas en acrílico por el autor.

10. De la obra de Carlos Maldonado transcribo lo que opina Teresa del Conde, que me parece por demás pertinente:

11. Puntuación, de Carlos Maldonado (1975); está trabajada en esmalte negro y gris en diversos tonos sobre un tablero totalmente tapizado de cucuruchos de papel, de los que se usan para beber agua. Es un trabajo atinadamente pergeñado y de buen efecto.
Construcción de la pieza Puntuación. Fotografía tomada del blog del pintor.

a. Enhorabuena por el excelente trabajo que realiza actualmente Maldonado y su crecimiento a ojos vistas.

12. La otra exposición, también de ruptura, que llamó mi atención fue: Apariciones fantasmales, Arte después del movimiento chicano. Ausencia y Aparición. El vacío y el espacio invisible que se rescata tras el paso de un cuerpo captada por fotografos, video realizadores y artistas.

13. Exterior:

14. Atravesar de nuevo el bosque y recapacitar que estos momentos rara vez son compartidos. Pájaros negros sobre el césped salvaje todavía verde. Aquí llueve. Frío que no termina de emprender la retirada.

a. Recordar: Una llamada recibida afuera de la estación Centro Médico del metro.
b. Llegaron a invadir el espacio de mi cuarto. ¿Cuál es el significado de una invasión?
c. Permanecer dentro de mi área de confort.
15. Disperso en pensamientos.

16. En unas horas viajaré de regreso a casa. En unos momentos tendré que estar tomando el metro y este parque y estos instantes careceran de realidad específica. Aquí estoy. Ahora.

17. En soledad y buscándome. Y mientras los demás toman sus muy diversos rumbos busco concentrarme en lo mío.

18. La ciudad es enorme pero de momento es más que suficiente. Si me quedara un día más no sabría que hacer o a donde ir.
a. Permanezco.
b. La ciudad es uno mismo.
c. Su sangre. Los pensamientos que se disparan y no pueden ser controlados.
19. Se hace la oscuridad. El viento frío reanima, me recuerda que sigo vivo y aqui. Las aves negras. Pájaros oscuros. Ardillas. Y a pesar del caos respiro.

20. La gran ciudad. La envidia y el rechazo. No mucho más que hacer. Quizá simplemente vovler y decir hasta luego.

21.Repleto de historias de fantasmas y caminado por las espaldas de la memoria.

22. Tiempo de levantar el vuelo. Pájaros negros y escuchar el canto de la sibila. Hay miedo en la sangre y dolor en la garganta.

23. Se alcanza el fin perseguido. Pájaros negros. Camisas negras. volver al punto de partida. Círculos. Figuras geométricas y pájaros negros.

24. Es momento de partir. De volver. A ser.

lunes, 29 de septiembre de 2008

121. Sobre literatura...

"La literatura quizá hace a los seres humanos más aptos para la infelicidad, porque despierta unos apetitos y deseos que no pueden cumplirse, pero enriquece la sensibilidad de las personas y les da una comprensión mayor del mundo. Los hace mucho más aptos para la libertad"


Mario Vargas Llosa

lunes, 22 de septiembre de 2008

115. Ausencia

No es la ausencia lo que duele en realidad
sino las marcas que dejamos en la piel
con tanta fuerza que no nos dejan respirar

La barranca

miércoles, 17 de septiembre de 2008

113. Apuntes al Sur de la frontera

En este mundo hay cosas que son recuperables y otras que no. Y el paso del tiempo es algo definitivo. Una vez has llegado hasta aquí, ya no puedes retroceder. ¿No crees? -Asentí-. A mi me parece que con el paso del tiempo hay cosas que solidifican. Como el cemento dentro de un cubo. Y entonces ya no se puede retroceder. Lo que quieres decir es que el cemento que tú eres eres ya ha fraguado del todo y que no es posible ningún otro tú que el de ahora, ¿no es así?

*

Me sentía lleno de felicidad. Aquel dulce tacto me caldeó el corazón durante muchos días. Pero al mismo tiempo me turbo, me confundió, me angustió. ¿Qué diablos tenía que hacer con aquella felicidad? ¿Hacía dónde debía conducirla?

*

En el curso de toda mi vida, son contadas las ocasiones en que me he sentido atraído por mujeres bellas en el sentido general del termino. A veces he ido andando por la calle con un amigo que de improviso comentaba: "¿Has visto? ¿Te has fijado en lo guapa que era esa chica?", pero yo, cosa extraña no lograba recordar el rostro de esa "hermosa" mujer. Tampoco me han fascinado jamás las actrices guapas ni las modelos. No sé por qué, pero es así. Ni siquiera en la adolescencia, cuando la frontera entre el mundo real y el de los sueños es tan imprecisa y los anhelos exhiben su fuerza de una manera casi prodigiosa, jamás me gustaron las chicas guapas sólo por el hecho de hacerlo.

Lo que me atraía no era la belleza externa cuantificable e impersonal, sino algo más absoluto que se hallaba en el interior. De la misma manera que hay quien ama secretamente los diluvios, los terremotos y los apagones, yo prefería ese algo recóndito que alguien del sexo opuesto emitía hacia mí. A ese algo voy a llamarlo aquí magnetismo. Una fuerza que te atrae y te absorbe, te guste o no te guste, quieras o no.

*

Me hice a la idea de que el trabajo era en sí una labor mecánica y aburrida y que debía disfrutar al máximo de la vida empleando el tiempo libre de la forma que más me conviniera. Por eso jamás iba de copas con los compañeros. No es que fuera insociable o que me sintiera apartado de los demás. Sólo que, acabadas las horas de trabajo, no estaba dispuesto a entablar activamente relaciones personales con mis compañeros. En lo posible, quería preservar mi tiempo para mí.

*

Me encerré más en mi propio mundo. Me acostumbré a comer solo, a pasear solo, a ir a la psicina, a los conciertos y al cine solo. No sentía por ellos ni soledad ni amargura. A menudo pensaba en Shimamoto y en Izumi. Dónde estarían, qué harían. Tal vez se hubiesen casado. Tal vez tuviesen hijos. De cualquier modo me habría gustado verlas y hablar con ellas, aunque fuera sólo un rato. Una hora siquiera. A shimamoto y a Izumi hubiera podido expresar mejor mis sentimientos. Pasaba las horas imaginando la forma de reconciliarme con Izumi o la forma de reencontrar a Shimamoto. Pensaba en lo maravilloso que sería vovler a verlas. Pero no hice nada para realizar ese sueño. Al fin y al cabo, eran dos seres que se habían perdido ya lejos de mi vida. Es imposible que el reloj avance en dirección contraria. Empecé a hablar a solas y a beber solo por las noches. También fue en esta época cuando me convencí que jamás me casaría.

*

La vida de alguien es, al fin y al cabo, su vida. Tú no puedes responzabilizarte de la vida de los demás. Este mundo es como el desierto y todos tenemos que hacernos la idea. [...] Si llueve, las plantas florecen; si no llueve, se secan. Los insectos son devorados por las lagartijas; y las lagartijas, por los pájaros. Pero, en definitiva, todos acaban muriendo. Y, después muertos, se secan. Cuando una generación muere la sucede la siguiente. Es así. Hay muchas maneras de vivir. Hay muchas maneras de morir. Pero eso no tiene ningúna importancia. Al final, sólo queda el desierto. El desierto es lo único que vive de verdad.

*

Algunas cosas desaparecen de repente como si las hubieran cortado. Otras se van difuminando despacio antes de borrarse definitivamente. "Y lo único que queda es el desierto".

*

-¿Y por qué no lees novelas modernas?
-Tal vez sea porque no me gusta que me defrauden. Cuando leo un libro malo, tengo la sensación de haber malgastado mi tiempo. Y eso me decepciona. Antes no me sucedía. Disponía de mucho tiempo y, aunque pensara: "¡Vaya tontería acabo de leer!", siempre tenía la impresión de que algo habría sacado de allí. Dentro de lo que cabía, claro. Pero ahora no. Sólo pienso que he perdido el tiempo. Quizá tenga que ver con hacerse viejo.

*

Es algo muy simple. Lo he visto muchas veces. Todo lo que tiene forma desaparece antes o después. Sin embargo, hay un tipo de sentimientos que permanecen para siempre.

*

Nadie se sumerge en una aventura esperando resultados mediocres. La gente, pese a tener un chasco nueve de cada diez veces, desea al menos tener una experiencia suprema, aunque sólo sea una vez. Y eso es lo que mueve el mundo. Eso es el arte supongo.

Haruki Murakami

miércoles, 20 de agosto de 2008

111. Lo sabemos, but...



¿Qué cómo consumimos el tiempo? Pendientes de lo que viene, olvidamos lo que nos está pasando. Dejamos de atender el presenter para preocuparnos sólo por el futuro. Gastamos la vida esperando dos o tres sucesos extraordinarios mientras dejamos de lado lo de todos los días. En pocas palabras, nos deshacemos de los segundos más preciosos que tenemos porque lo que viene es tan grande que simplemente no nos cabe en el armario.

Ximena Sánchéz Echenique
Deshielo
en Grandes Hits Vol 1
Nueva generación de narrandores mexicanos

pero se ha dicho tantas veces...

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