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martes, 6 de octubre de 2009

246. Inédito de Bolaño (dicen)


Hace varios días a traves del Twitter de Turco viejo (@turcoviejo) y de una nota en el blog Cultura pirata de la Composta.net me enteré de que un cuento inédito de Bolaño se podía leer en la revista electrónica 60watts.

Siendo uno de los autores de cabecera de este blogger nos lanzamos a visitar el sitio de la revista, el cuál no conocíamos, y sobra decir que ha sido una grata revelación. Respecto al texto de Roberto no adelanto nada, mejor que cada lector lo descubra por sí mismo.

Y ya que estamos en el tema Bolaño, quisiera agregar el link a un post que publió, hace tiempo ya, Heriberto Yepez en su blog. Se habla, entre otras cosas más relevantes, de que Gael García podría interpretar al alter ego de nuestro querido autor en la versión cinematográfica de Los Detectives Salvajes: no sé si llorar o reír.

A su vez H.Y. remite a dos links en donde se pueden leer interesantes escritos sobre el tema Bolaño de Leonardo Tarifeño y Horacio Castellanos Moya. (Dar click en la imagen para viajar al post).

Al parecer el oleaje de este autor latinoamericano repunta, para beneplácito de sus lectores y por supuesto, del agente litrerario que tiene los derechos de explotación de sus obras en Estados Unidos.

martes, 25 de noviembre de 2008

149. Más notas sobre Bolaño

vía Papel en blanco de Juliana Boersner el 21/11/08

2666 edicion en inglesEl año pasado ya reseñamos que la novela Los detectives salvajes de Roberto Bolaño habia impactado poderosamente las preferencias de los círculos editoriales y lectores de los Estados Unidos y que esa novela habia sido elegida como una de las más importante del año por el Washington Post. Este año la que aparece en la palestra de la crítica norteamericana es 2666 la obra póstuma de Bolaño, al menos asi lo anuncia la revista Time en un artículo escrito por Lev Grossman.

2666 es un monumento literario, como lo es también Los detectives salvajes, sin embargo la historia y los referentes paraliterarios hacen que sea una obra especial. Bolaño tenía mucho tiempo trabajando en ella y se habia convertido en una obsesión para él terminarla. Intuyendo que la donación del órgano que precisaba para sobrevivir no llegara a tiempo o que el trasplante no fuera exitoso, se ocupó de hacer arreglos para que fuera publicada en varios volúmenes como una serie de novelas que dialogaban entre sí, a pesar de que habia sido escrita como un solo volumen. Tras su muerte, editor y viuda decidieron sensatamente mantener la unidad originaria y así, 2666 se ha convertido en una referencia mundial del portento narrativo de Roberto Bolaño (1953-2003).

Según Grossman, con la aparición esta semana, de la traducción al inglés de 2666 se completa la conquista de los Estados Unidos por parte de Bolaño, quien es considerado una de las revelaciones literarias más importantes de los últimos años. Me queda la curiosidad de saber qué hubiera pensado el autor nacido en Santiago de Chile en 1953 de este impacto de su obra sobre la crítica de los Estados Unidos. Me consta que era admirador de algunos de sus autores, pero también me consta que era un gran crítico del sistema de la crítica literaria institucionalizada, asi que probablemente se lo hubiera tomado con cierto desparajo. Y creo que Grossman lo sabe cuando describe a Bolaño como “difficult, angry, self-reflexive” (difícil, amargado y autoreflexivo en una traducción libre) y añade una referencia o comparación entre Jorge Luis Borges y Bolaño:


Bolaño a menudo es comparado a Jorge Luis Borges, pero a Borges nunca se le habría ocurrido escribir 2666. El habría escrito un cuento, una miniatura exquisita acerca de un grafómano loco que lo llama y le habla de escribir 2666

2666 es una novela de excesos, una novela densa en cinco partes en las cuales cuatro investigadores van a la búsqueda de un autor: Archimboldi. En esa búsqueda, que sólo tendrá una parcial resolución al final (porque no hay que olvidar que ciertamente a Bolaño le gustaban los crímenes no resueltos o abiertos), aparecen historias y personajes profundos, intensos que muestran lo más bizarro de la naturaleza humana, las miserias, tragedias, a la vez que los más sublimes sentimientos humanos y pasiones intelectuales. Este es un libro peligroso, concluye Grossman. Es una obra única, enigmática. Al morir, Bolaño se llevó consigo muchas de las claves que quizás nos permitirían encontrar sentido en detalles como el título, por ejemplo. Pero no sería muy bolañesco eso de estarse explicando a si mismo, así que creo que se reiría sarcástico viéndonos enredados en el juego que legó. Movería la cabeza a un lado y a otro, lanzaría una carcajada y se voltearía a encender un nuevo cigarrillo.

Vía | Time
En Papel en blanco | ‘Los detectives salvajes’ uno de los mejores libros del año según el Washington Post

martes, 18 de noviembre de 2008

146. Para devótos II

Tomado de: Puente aéreo

12.11.08

Bolaño y la heroína

El ¿misterio? detrás de una oscura alusión


El asunto ha sido así: el novelista Jonathan Lethem publicó en The New York times una reseña rendida y admirada de 2666, la novela póstuma de Roberto Bolaño, cuya traducción al inglés acaba de ser publicada en los Estados Unidos.


Iván Thays recogió la reseña, la comentó, la enlazó en su blog. Por otro lado, el administrador chileno de la bitácora Worms Inside, Antonio Díaz Oliva, hizo notar una cosa: Lethem se refería, en algún pasaje de su reseña, a la adicción de Bolaño a la heroína.


Díaz Oliva se preguntó de qué adicción hablaba Lethem. Nadie había dicho nunca que Bolaño fuera adicto a la heroína, y esa confesión no se encuentra en las páginas del chileno.


A no ser, consideró Díaz Oliva, que Lethem hubiera malentendido un relato llamado “El peor verano de mi vida”, publicado por Bolaño en el diario El Mundo, años atrás, y lo hubiera interpretado como un texto autobiográfico y no ficcional.


Pero, cuidado, que puede haber más que eso. Este lunes, en el artículo con que la revista Time nombró a 2666 como “the best book of 2008”, el crítico Lev Grossman alude a lo mismo a lo que apunta Lethem. Dice Grossman:

“In 1977 Bolaño moved to Europe and misspent an entire decade there as an itinerant laborer, living the life of a poète maudit and striking up an acquaintance with heroin. But in 1990, finding himself a husband and father, Bolaño decided to kick the smack and take up writing fiction in the hope of supporting his family”.

Además, las referencias no han comenzado ahora. Cuando, en marzo de 2007, The New Yorker publicó una reseña de Los detectives salvajes, su autor, Daniel Zalewski, hizo también una alusión inequívoca. Hablando del Bolaño de finales de los setentas, Zalewski escribió:

“Around this time, he printed up a visiting card identifying himself as “Roberto Bolaño, Poet and Vagabond.” His wanderings punished his body; he later joked that he left behind a trail of teeth, ‘like Hansel and Gretel’s bread crumbs.’ It didn’t help that he was becoming addicted to heroin”.

(La alusión es idéntica a la que, en abril del 2008, publicara Scott Esposito en un artículo de la revista Hermano Cerdo: “la adicción a la heroína de Bolaño debió de ser un asunto bastante feo y vagabundear por México no es que sea demasiado glamoroso. En una ocasión, Bolaño comentó que fue dejando un rastro de dientes a modo de migas de pan”).


En agosto del 2007, Roberto Ontiveros hizo en el Texas Observer, en el contexto de una reseña a la traducción americana de Amuleto, una nueva referencia a lo mismo:

“Bolaño grew up in a series of Chilean backwater towns. His father was a truck driver and amateur boxer; his mother taught math. Bolaño was a dyslexic kid, an adolescent with chronic anxiety. He was a dropout, a book thief, and a heroin addict before settling into happy family life”.

También en ese mes Chad Walsh, escribiendo para el Boise Weekly, de Idaho, en una reseña de Los detectives salvajes, deslizó el dato al pasar: “Bolano was an intellectual, a Trotskyist, an exile, a global vagabond and, finally, a heroin addict”.


Casi de inmediato, el 27 de agosto del 2007, The Millions, uno de los blogs literarios más importantes del mundo anglosajón, publicó el artículo Why Bolaño Matters, de Garth Risk Hallberg, en el que el dato de la heroína reaparece, junto a muchos otros que son conocidos sobre la biografía del chileno:

“Broke, addicted, and unknown as of the late '80s, the former poet kicked heroin and took up fiction writing to support his growing family - a quixotic pursuit if ever there was one. Bolaño would enter his short stories in Spain's many regional writing contests, often winning multiple prizes with the same piece (camouflaged under a variety of titles)”.

También Ben Richards, en The Guardian de Inglaterra, en una reseña doble a Last Evenings on Earth y The Savage Detectives, aludió a la adicción de Bolaño:

"Bolaño left Chile when young to live in Mexico, returning briefly to his home country just before the Pinochet coup; he was briefly detained but then reverted to a nomadic, bohemian, heroin-fuelled existence as a vagabond poet before settling in Spain".

No es la única vez que The Guardian ha anotado eso. Helen Zaltzman, hace medio año, hizo una referencia parecida, y añadió otra bastante más interesante, de ser cierta: ¿Bolaño espía?):

“A former Surrealist poet, Trotskyist, spy for the Chilean resistance and heroin addict, Bolaño packed a lot into his 50 years and though he only began writing fiction a few years before his death from liver failure in 2003, he was already venerated as one of the finest Spanish-language authors of his generation”.

Quizá la clave del aparente misterio se encuentre en el artículo que Marcela Valdés escribió para el interesante semanario liberal The Nation, titulado Windows into the Night, donde se anota la posible fuente de todas las referencias a la heroína de los ensayos mencionados hasta aquí:

“In several of his essays he refers to the fact that he can't drink alcohol anymore, that just one drink could kill him, a change he must have felt keenly since, reading between the lines, it appears that heavy drinking and a heroin addiction may be what demolished his liver in the first place. Bolaño kicked dope in 1988, an experience he describes in "Beach"--a five-page essay composed of a single, harrowing sentence. A fragment of it reads: "thoughtlessly, I would get an urge to cry, and I'd get into the water and swim, and when I had already gotten myself pretty far from shore I'd look up at the sun and it would seem strange to me that it was there, so big and so different from us..." In this way he almost drowned himself twice”.

Y aquí --full circle-- es donde habíamos comenzado: “Beach”, o “Playa” es un texto escrito por Bolaño para el diario español El Mundo, publicado en el año 2000. Es el mismo texto al que el blogger chileno Díaz Oliva alude como “El peor verano de mi vida”. La confusión parece deberse a que El Mundo tiene o tuvo una sección llamada “El peor verano de mi vida”, en la que pide a diversos autores que compartan con los lectores la experiencia a la que alude el título. El texto con que Bolaño respondió, hace ocho años, a esa cuestión, fue “Playa”.


Ahora bien, ¿es “Playa” un relato autobiográfico, no ficcional, o es, simplemente, un cuento? La respuesta, en todo caso, no es sencilla. Un indicio importante: los herederos y curadores de la obra de Bolaño, encabezados por el crítico Ignacio Echevarría, incluyeron “Playa” en el libro póstumo Entre paréntesis: ensayos, artículos y discursos (1998-2003), libro que, como lo indica el título, recoge la obra no ficcional del escritor. Si eligieron no reunirlo en uno de los libros de ficción aparecidos tras la muerte de Bolaño, como El gaucho insufrible, algún motivo han de tener. El caso no está cerrado.


PD: Lo del reguero de dientes que mencionan dos de los textos citados arriba, según acabo de comprobar, lo cuenta Bolaño en el ensayo "Literatura + enfermedad = enfermedad", que, si no recuerdo mal, se publicó entre los textos finales de "El gaucho insufrible". El ensayo, sin embargo, no dice nada sobre ninguna forma de adicción a las drogas.


145. Para devótos

vía Hermano Cerdo: Literatura y Artes Marciales » Blog de Mauricio Salvador el 13/11/08

Nadie es profeta en su tierra. Al menos así va el dicho. Cuando mis amigos y yo comenzamos a leer Los detectives salvajes la admiración iba aparejada con el escepticismo, un escepticismo que nacía de la propia actitud desafiante de Bolaño contra el establishment. Fue el establishment (o más bien los factores que conducían a crear un establishment) lo que a Bolaño -a mi parecer- le parecía más ridículo en el mundo de la literatura. Pero también podía mirar de abajo hacia arriba y ver cómo el patrón permanecía siempre igual, como en Los detectives salvajes cuando Ulises Lima y Arturo Belano inician una serie de purgas dentro del movimiento infrarrealista (una actitud típicamente mafiosa tan característica de sus enemigos) o como cuando retoman la idea de una nueva revista de poesía que cimbrará los fundamentos mismos de toda la poesía latinoamericana. Todo esto era risible para Bolaño, porque pese a sus frases lapidarias en contra de las vacas sagradas, su actitud mostraba bien que lo que le importaba era más el trabajo serio y la soledad del escritor antes que la fama y el compromiso político tan común en la generación del Boom y en muchos de sus contemporáneos sedientos de atención. El absurdo, la frivolidad y la estupidez literaria fueron algunos de sus temas y recorren su obra desde los primeros cuentos hasta 2666.

Nada, sin embargo, nos había preparado para atestiguar un fenómeno literario tan alejado de latinoamérica (al menos tanto como lo está el primer mundo del segundo o el tercero) como la fiesta multitudinaria a las afueras de la editorial FS&G para celebrar la aparición de 2666, un libro oscuro y políticamente comprometido como pocos cuyo eje central tiene bien poco de celebración. Así que, ¿qué se va a celebrar exactamente? ¿O de qué va la fiesta?

Algunos críticos han intentado responder la pregunta de por qué Bolaño (por qué precisamente él) ha impactado tanto a los críticos literarios de Estados Unidos. El despertar político y el súbito abrir de ojos a los horrores del terrorismo en casa ha sido la respuesta común. Pero no termina de explicar que la obra de Bolaño haya podido, como en Tiempos modernos, cruzar la maquinaria crítica norteamericana con apenas algunos rasguños de poca monta. Críticos y escritores como Jonathan Lethem, James Woods, Ruth Franklin, Michiko Kakutani, Adam Kirsch, Francisco Goldman, Janet Maslin, y muchos otros, han aceitado esta fabulosa máquina. Long story short: la traducción de las obras de Bolaño parecer ser lo más grandioso que pudo pasarle a las letras inglesas.

Pero tenemos una pregunta, por lo menos respecto de 2666. ¿Saben todos los asistentes a la fiesta de FS&G lo oscuro que es libro? “La parte de los crímenes” (que en México continúan sin respuesta oficial) guarda muchas de las páginas más oscuras y terribles de la última literatura. Y otra pregunta, en caso de estar vivo Bolaño, ¿habría asistido a la fiesta en su honor?

El caso es que cuando se habla de la ingenuidad de los norteamericanos, es a eso a lo que nos referimos, aunque algunos lo llamarían simplemente entusiasmo. Sin embargo, algo queda claro, este tipo de eventos demuestra qué tan poco han sabido comprender al difunto.

UPDATE

Gustavo Faverón escribe un interesante post acerca de la presunta adicción a la heroína de Bolaño. Aunque ya se había mencionado el asunto, Faverón explica cómo se fue dando este círculo vicioso de suposiciones. Es interesante que este asunto, verdadero o falso, haya llamado más la atención en la prensa estadounidense que en la latinoamericana. Por mi parte no tengo problemas con que Bolaño haya sido cropofílico o cocainómano o lo que sea. De todas maneras, hay un montón de escritores malos que son lo uno o lo otro (o las dos cosas al mismo tiempo).

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