viernes, 19 de noviembre de 2010
jueves, 18 de noviembre de 2010
306. "Ellas y no siempre el espejo" de Gabriel Martín
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Etiquetas: CFediciones, Cuento, Gabriel Martín, narrativa, Novedades
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256. La Voz de la Esfinge - Número 13
Este número se publicó en enero del 2003.
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Etiquetas: Crónica, Cuento, Ensayo, Guadalajara, La voz de la Esfinge, Literatura, Poesía, Revistas
Artigos Relacionados:martes, 6 de octubre de 2009
246. Inédito de Bolaño (dicen)
Siendo uno de los autores de cabecera de este blogger nos lanzamos a visitar el sitio de la revista, el cuál no conocíamos, y sobra decir que ha sido una grata revelación. Respecto al texto de Roberto no adelanto nada, mejor que cada lector lo descubra por sí mismo.
A su vez H.Y. remite a dos links en donde se pueden leer interesantes escritos sobre el tema Bolaño de Leonardo Tarifeño y Horacio Castellanos Moya. (Dar click en la imagen para viajar al post).
Al parecer el oleaje de este autor latinoamericano repunta, para beneplácito de sus lectores y por supuesto, del agente litrerario que tiene los derechos de explotación de sus obras en Estados Unidos.
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Etiquetas: 60watts, Composta, Cuento, Inéditos, Literatura, Narradores, narrativa, Revistas, Roberto Bolaño
Artigos Relacionados:viernes, 28 de agosto de 2009
238. La Voz de la Esfinge - número 9
En esta ocasión la lista de autores que colaboran es bastante amplia: Antonio Alatorre, Rogelio Guedea, Avelino Gómez Guzmán, Nadia Contreras, Anfisa Ossinik, José Acquelin, Manual Lozano, Santiago Montobio, Gabriel Martín, Leopoldo Aguirre, Roxanna Foladori, entre otros. Las ilustraciones son del pintor Ricardo Celma y como un plus una entrevista con la destacada escritora española Almudena Grandes, a cargo del periodista, también español, Luis García.
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Etiquetas: Cuento, Edición, Editorial Paraíso Perdido, La voz de la Esfinge, Literatura, Poemas, Revistas
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236. Brasas
1.
Enciende un cigarrillo. En la oscuridad la brizna de fuego es una estrella perdida en la materia oscura de la habitación. Fuma. Absorbe y expulsa el humo. Su corazón late acelerado. Nuestro ángulo de visión es el de una cámara invisible adosada en uno de los vértices de la habitación. Apenas se distingue una silueta, de pie, junto a la ventana. A pesar de que se cuela un poco de luz del exterior es imposible distinguir la mirada. Afuera, el agudo anuncio de una ambulancia; al poco rato, las notas provenientes del club de jazz de la esquina. El tiempo parece avanzar a la velocidad en que se consumen los cigarrillos. En la habitación hay un aura extraña, como de luz lunar mezclada con lámparas de neón. Se recuesta en la cama. Nosotros nos alejamos para no perturbar el sueño.
2.
Desde la ventana de la habitación apenas se alcanza a ver la esquina de un parque: en su centro, una fuente que por años estuvo descompuesta y que hasta hace poco han reparado. Niños juegan a su alrededor. Uno de ellos se mira en el agua. Debe tener cuando mucho tres años. Su reflejo se distorsiona en las ondas. Se observa, y su alma pareciera escaparse en cada molécula de líquido. Sin embargo, esto es imposible contemplarlo desde la ventana del apartamento. Una mujer se acerca al niño y le sonríe. Es su madre. Madre e hijo parecen idénticos: misma mirada, misma boca, mismos ademanes. La mamá le toma la mano y lo aleja de la fuente. Lo último que mira el niño en el agua ya no es su reflejo, sino una brasa encendida a mitad de la noche.
3
Sabemos que ella trabaja, aunque no lo podemos precisar con exactitud. Sale del edificio alrededor de las nueve y regresa ya entrada la tarde. Es una joven espigada, de formas discretas, en las que la ropa que viste sientan bien. Camina con seguridad y los anteojos que usa le dan un ligero aire intelectual. A su paso atrae las miradas de aquellos que se cruzan en su camino.
Todos los días atraviesa el parque pero evita pasar cerca de la fuente. Ha variado su rutina al darse cuenta que ya funciona. El espejo de agua parece enamorarla. El sonido de algunas gotas de agua al caer, el aroma de la piedra húmeda. Se detiene y observa. Su rostro reflejado se distorsiona en las ligeras olas del agua de la fuente. A su espalda, el jardinero enciende el motor y un poderoso chorro de agua fluye de lo alto. Ella retrocede espantada; luego ríe. Al dar la espalda no alcanza a darse cuenta del reflejo de un niño pequeño que sonríe.
4
El niño pasea por el parque en un cochecito de color amarillo. Pedalea. No sabemos qué pensamientos ocupan su mente, pero se ve contento. Desde este ángulo no observamos a su madre, sólo intuimos que no debe andar lejos. El agua de la fuente brinda un fondo sonoro que se mezcla con el ritmo apurado de unos tacones. La chica que hemos visto salir del edificio de apartamentos por la mañana vuelve del trabajo. Niño y joven se encuentran: él detiene su coche de pedales y parece mirarla, reconocerla. Ella va ensimismada y al parecer no se da cuenta de la presencia del niño. Siente un escalofrío. A unos pocos metros de donde el niño en pausa la observa ella se detiene, mira con curiosidad y levanta un objeto del piso. La voz de la madre se escucha a la distancia.
5
Ella sueña con un pasillo estrecho donde se encuentra a un joven más o menos de su edad que no conoce. Hablan. No recuerda sobre qué versa la plática. Hay poca luz y las sombras hacen sentir el ambiente opresivo. El niño sueña con un pasillo iluminado. En él se encuentra una niña. Se sonríen. Juegan. Al despertar, ambos tienen un ligero toque de cansancio. La joven intenta recordar qué soñó pero las imágenes no le vienen a la mente. El niño se levanta y busca a la niña con la que ha estado jugando. Descubre que en su habitación no hay nadie más que él.
6
De nuevo la habitación a oscuras. Ella enciende un cigarrillo. En el bolsillo de su pantalón ha guardado el objeto que se encontró el día anterior en el parque: es una maltratada cartera de plástico para guardar documentos y adentro hay una polaroid de un niño montado en un coche de pedales amarillo. Fuma. Exhala el humo que se eleva y escapa por la ventana. Por alguna razón que ignora está a punto de llorar; intenta sonreír para que el llanto no escape de sus ojos, es inútil. Arde el humo en la córnea. Cierra los ojos y se ve a sí misma cruzando el parque; se sienta en el borde de la fuente y espera la aparición del niño. Hoy viste un traje con saco rosa, camisa a cuadros y no monta en su coche amarillo. Viene de la mano de su madre. La madre sonríe mientras el niño escapa de su mano y corre a abrazarla. Es un abrazo colmado de cariño, cálido, muy cálido. Se siente extraña. Como si alguien faltara en ese apartamento. La brasa del cigarrillo permanece aún largo rato en la oscuridad.
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234. Halcones nocturnos
Mi nombre no es importante, quien así lo quiera, me puede encontrar todas las noches, de hecho, más correcto sería decir madrugadas, en el café de esta esquina, en el que puedo quedarme incluso hasta el amanecer sin pensar, en el momento del cierre.
Esta afición de mirar a la gente e inventarles historias no es gratuita, por largo tiempo me dediqué a la investigación privada: tenía mi despacho a unas cuadras de aquí; lo que también me concede cierta membresía en el lugar. Han cambiado varias veces el nombre, y del personal, ni se diga. Yo permanezco. Ahora atiende un joven delgado, apenas salido de la adolescencia, al cual parece no irle muy bien con este horario: lo delatan sus ojeras, sus movimientos pausados, el peso que parece arrastrar.
El tipo que acompaña a la chica además de cansado luce apagado. Balbucea, agacha la cabeza, asiente; ella, no para de hablar, y ríe estruendosamente festejando sus propias ocurrencias, como si hablar o reírse la protegieran de la amenaza invisible que representa la persona a su lado. Levanto la mano y le pido al joven que atiende otro café.
Mientras espero el café saco la cajetilla de cigarrillos, enciendo el último, aspiro lentamente y expulso el humo para poder seguir mirando a la pareja, escondido tras el velo del humo.
Ella ha dejado de hablar repentinamente. Deja a un lado su taza de café. Él hace lo mismo e intenta rozarle la mano; seguramente desea acariciarla, pero la sabe prohibida. Algo le ha dicho a la muchacha, fue apenas un susurro y eso es lo que la mantiene en silencio. El tipo intenta extraer algo de su saco; parece un papel doblado, quizá una nota, y lo desliza por la barra hasta dejarlo junto a las manos de ella. Enseguida pareciera arrepentirse, esconder la mano, desear no haber entregado aquello. Ella toma la nota incómoda. La lee y le cuesta evitar el mohín de tristeza y coraje que le adorna el rostro. Tiene cara de enfado, de hartazgo, incluso de desprecio que intenta disimular, y que él finge no ver.
El joven que atiende el café la mira. Apago el cigarrillo en el cenicero restregándolo con energía. Miro entonces al joven porque aún no me trae mi café y quiero recordárselo, y entonces sucede: se que es un parpadeo, apenas unos instantes en que la mirada del chico y la de ella se conectan. Son apenas unos segundos sí, pero me pregunto a qué se debe esa complicidad, y mi viejo mecanismo de pensamiento, entrenado ya por tantas experiencias se pone a trabajar, y entonces me queda claro que esta historia no es sólo de un par. Ella deja caer la nota al piso aunque simula que la guarda en su bolso. El tipo simula una sonrisa condescendiente y pregunta si no va a pedir algo más. La chica de rojo titubea. Él pide la cuenta. Sigo esperando mi café mientras la joven titubea, parece no querer partir, aunque es indudable que no le queda otra opción; que la sombra del halcón pese a lo que he visto es demasiado poderosa como para negarse. Él deja algunos billetes en la mesa. Su porte es rígido, le pone una mano en la espalda, y sin propiamente obligarla a partir la conduce. Los ojos de la chica son ahora los ojos de una víctima camino al matadero. Tienen un ligero toque de piedad. El joven parece también desconcertado; y pienso que quizá en realidad era la primera vez que se miraba. El halcón y su presa se desvanecen en las sombras de la noche. Le recuerdo al mesero mi taza de café.
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Etiquetas: Cuento, Edward Hooper
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228. Novedades de C&Fediciones
A partir de este año nace C&F ediciones, que contará con un catálogo en el que no sólo se incluirá la literatura, sino también el psicoanálisis, el ensayo literario, los libros infantiles y los libros de arte o catálogos de artista, a través de sus diferentes colecciones. Además de que el catálogo de Paraíso Perdido será manejando por este nuevo sello.
Se ofrecerá también la gestión integral de proyectos editoriales (diseño, maquetación, arte, ilustración, fotografía, edición, impresión, ortotipografía, corrección) para aquellos autores, empresas o instituciones que requieran una edición actual y de calidad.
A continuación, una muestra de los tres primeros libros publicados por C&F ediciones. Estos libros se encuentran a la venta en Finisterre café boutique y en Libreía Ítaca. O se puede hacer pedido vía correo electrónico dejando un mensaje en el espacio de comentarios de este post.
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Colección Amatista.
Narrativa breve y fresca,
en formato de bolsillo,
de lectura accesible y divertida.
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Cuentos para entristecer al payaso
Sonia Silva-Rosas
Ilustración de portada:
Efrén Jiménez
Debo tapar mis oídos para no escucharlo.Todas las noches pasa lo mismo y papá no me cree. Me dice que es el viento que araña los cristales o los gatos que juegan en la azotea o las hojas de los árboles que caen cuando el viento los estruja, pero no, él me miente, siempre me ha mentido. Lo que yo escucho no es ni el viento, ni son los gatos, ni los árboles quejándose del viento, no, es una voz que me invita a abrir los ojos y verlo, pero yo, lleno de miedo, siempre cierro mis ojos muy, muy fuerte y canto «ia ia ooo» en voz alta para ya no escucharla, pero la voz ríe y me sigue invitando a abrir mis ojos y, en ocasiones, hasta se pone a cantar conmigo el «ia ia ooo» hasta que me quedo dormido.
Sonia Silva-Rosas.
México, D.F. 1971. Textos suyos aparecen periódicamente en las revistas electrónicas Ariadna, de España y PoeSite de Venezuela. Sus poemas han sido traducidos al francés, portugués e inglés y aparece, entre otras, en las antologías Poetas de Tierra Adentro II del Consejo Nacional para la Cultura y las Artes, en el Diccionario de Mujeres Poetas del Estado de Nuevo León, en Desierta Memoria, Gobierno del Estado de Coahuila. Tiene publicado el libro de poemas Tanta Memoria (Fondo Editorial Tierra Adentro, número 245, 2002), las plaquettes Laberinto de Siluetas (La Hoja Murmurante, Estado de México, 1994),Ídolos de Sal (Historias de Entreten y Miento, Saltillo, Coahuila, 1995) y Lluvia ácida sobre la danza de las horas (Colección Pasto Verde, Orizaba, Veracruz 1996). Este es su primer libro de cuentos publicado.
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Diverti-miento
Hilda Figueroa
Ilustración de portada:
Diana Martín
Hilda Figueroa.
Psicóloga,Psicoanalista. Pasante de la maestría en Educación con Intervención a la Práctica Educativa. Trabaja en Educación Especial en la S.E.P. Es miembro del Taller Literario Eugenesia. Escribe relatos para niños. Ha publicado cuentos, entre muchas otras, en la revista literaria La Voz de la Esfinge. Esta es su primera Novela.
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Colección Psyche.
Colección dedicada exclusivamente
a libros, estudios, o ponencias
escritos por autores reconocidos y especializados
en psicoanálisis.
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¿Son sabios los bebés?
Escritos clínicos sobre perinatalidad
Drina Candilis-Huisman
Traducción:
María del Carmen Espinosa
Gabriel Zárate
Drina Candilis-Huisman
Tiene estudios de filosofía, psicología y psicoanálisis. Ha sido Maestra de Conferencias en la Universidad de París 7 – Denis Diderot, Francia. Formada en la observación de bebés (baby-teste), en la escala de Brazelton, en la observación psicoanalítica del bebé con el método de Ester Bick y en psicodrama analítico. Psicóloga clínica en instituciones de prevención, luego psicoterapeuta de orientación analítica y psicoanalista. Profesora universitaria desde 1983, primero en la Universidad de Amiens, luego en la Universidad de París 7 Denis-Diderot; Responsable de cursos en otras universidades de Francia. Investigadora centrada sobre las problemáticas de: perinatalidad, desarrollo temprano del niño, procreación, nacimiento y parentalidad. Más recientemente dedicada a la investigación de la parentalidad en situaciones de exclusión (exclusión social y minusvalía). Miembro del equipo internacional de colaboradores de Berry Brazelton del Child Unit Department of Research de Boston, Estados Unidos. Investigadora en redes internacionales con: • El profesor Brazelton de la Universidad de Harvard. • La Tavistock Clinic de Londres, Inglaterra. • El profesor Palacio-Espasa en Ginebra, Suiza. Investigadora y miembro del Comité Ejecutivo de la WAIMH (Asociación Mundial por la Salud de la Niñez). Formadora de recursos humanos en varias misiones internacionales: Vietnam, Rumania, Italia, Sudán y Albania. Ha publicado más de 30 capítulos de libros, más de 40 artículos científicos y tres obras originales. Encargada de formación permanente de la UFR Ciencias Humanas Clínicas de la Universidad de París 7. Investigadora y directora de proyectos en: “Investigaciones clínicas en perinatalidad”.
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Mayores informes, pedidos, preguntas, entrevistas y cotizaciones,
se pueden hacer al correo cf.ediciones@gmail.com.
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Etiquetas: Cuento, CyFediciones, Diana Martín, Diverti-miento, Drina Candilis-Huisman, Edición, Editorial Paraíso Perdido, Efrén Jiménez, Hilda Figueroa, Novela, psicoanalisis, Sonia Silva
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