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lunes, 25 de enero de 2010

283. La trucha de Schubert


Clarinete, Fagot y flauta transversal. Notas que alegres se agitan para llegar a los oídos transformadas en música. Alegría. Aplausos. Minueto. Danza. Ahora sigue un rondó. Música y el andamiaje poético. Estructura. Minueto. Trío. Beethoven. (fragmento) Antes Bach y Mozart. Oídos abiertos. (Un padre sentado a mi lado le habla a su hija de Beethoven. De su sordera. Ella pregunta). Grandilocuencia. (Un par de niñas coloridamente vestidas corren a un lado del escenario. A sus pies). Aplausos. La trucha de Schubert anuncia una de las interpretes. Historias. Increíble capacidad humana para el arte. Flexibilidad. Expansión. Contradolor. Rondó. Divertimento. Van a interpretar una invención más.

jueves, 12 de febrero de 2009

178. Entrevista a Dave Gahan

Agencia Reforma

Nueva York— “Me siento bendecido por el simple hecho de estar vivo, tengo suerte de estar aquí”.

Mirando por la ventana de un hotel neoyorquino, Dave Gahan, vocalista de Depeche Mode, se confiesa y esboza una sonrisa al recordar que han pasado 13 años desde que sufriera una sobredosis de heroína y cocaína por la cual los médicos lo consideraron muerto durante dos minutos.

Ahora, en charla exclusiva con Agencia Reforma, el frontman de una banda que vendió más de 100 millones de álbumes para ser una de las más grandes del mundo, se dice un individuo imperfecto y diferente a la persona que desea ser, pero cobijado por mucha gente, incluidos Martin Gore y Andrew Fletcher, con quienes lanzará en abril el esperado disco ‘Sounds of the Universe’.

“Debo confesar que el tipo de hombre que añoro ser y el tipo de hombre que soy... son dos personas muy diferentes. Tengo chispazos del hombre que deseo ser, siento que me voy acercando, pero es un proceso difícil. La pregunta que me hago desde hace años es: ‘¿qué estoy haciendo, básicamente, para ayudar a los demás?’. Y eso empieza en casa, con mi esposa, con mis hijos. Todo parte de eso.

“Cuando soy parte de algo o del proceso de un disco junto a otras personas, como en este caso es Depeche Mode, el horizonte se aclara especialmente. Siempre pienso en lo que puedo aportar”, ríe.

Ataviado con chamarra de cuero y vestido de negro de pies a cabeza, el intérprete de temas como ‘Enjoy the Silence’ y ‘Stripped’ es el único miembro del trío británico que ha dejado de asistir a las reuniones de madrugada con las que cada concierto es festejado. Más allá del bullicio y el alcohol, Gahan ha cambiado de acompañante...

“Muchos años después... sigo buscando la paz, necesito estar con ella más seguido. Estoy acercándome a ello todavía. Es a lo que nos enfrentamos a diario, tratando de llenar huecos diferentes que pueden referirse a lo que hacemos, en mi caso, tratando de ser la persona que siempre he querido ser y analizando lo que le doy al mundo a cada momento”.

Los dos álbumes que ha sacado en solitario, ‘Paper Monsters’ (2003) y ‘Hourglass’ (2007), han hecho de Dave un tipo más interesado en escribir canciones para Depeche. Luego de haber debutado en el Playing the Angel como segundo letrista, detrás de Gore (y tras 25 años de carrera), en esta ocasión Gahan canta y escribe con más brío que nunca.

“Si no llego a sentirme útil en mi vida personal o en las cosas que hago, debo buscar otro trabajo a estas alturas de mi vida. Pero creo que, a final de cuentas, el nuevo disco les sonará fantástico a los fans”, concluye Gahan antes de darle un largo sorbo a una botella... de agua.

viernes, 31 de octubre de 2008

141. RESTOS XII Aniversario

lunes, 27 de octubre de 2008

138. El hombre que el mundo vendió

Es tanta la información que se maneja en internet que de pronto me siento asediado por temas o sucesos de los que de inmediato me hago el propósito de abordar en mi blog. Después resulta que es imposible: por falta de tiempo, por ignorancia del tema, por olvido. Es por eso que de pronto agrego notas de otros blogs o páginas que me parecen relevantes. Lo que vine a continuación es de una página argentina de Nombre Stayfree que se dedica principalmente a difundir y compartir música, aunque en ocasiones algunos de sus colaboradores participan con textos como el siguiente, que habla sobre Kurt Cobain, del cuál no soy fan, pero me ha gustado tanto el texto que lo reproduzco

vía STAY FREE


Kurt Cobain depositó sus huesos en Ezeiza el 29 de Octubre de 1992. Y cuando digo sus huesos no metaforizo: ya estaba por completo tomado por la heroína. Se había casado, había nacido su hija y su banda sonaba hasta en los ascensores.
Y el negocio es el negocio, y Kurt vino a Argentina en el contexto del uno a uno, con Menem dejando a media población en la miseria y dotando a algunos privilegiados con shows internacionales a dos por semana.
Lo primero que deben saber es lo siguiente: al negocio los muertos les son útiles.
Se multiplican en remeras, dvds, inéditos y hasta diarios íntimos.
Alguien muere. Un cuerpo muere. Una persona muere. Un padre, un amigo, un amante, un marido, un niño muere.
Antes, ha vendido 5 millones de discos. Ha inscripto su nombre en miles de revistas.
Ha grabado acústicos en MTV, ha salido en la tapa de Rolling Stone y millones llevan impresa su cara en remeras, mochilas, pósters.
Pero antes de morir, Kurt Cobain estuvo vivo.
Kurt Cobain nació en Aberdeen, Washington, el 20 de febrero de 1967. Fue al colegio, y lo dejó. Armó una banda, y distorsionó. Hasta ahí, todo bien.
Llegó un productor, y arregló la distorsión. La adornó. Explotó Nirvana. Olió a espíritu adolescente, On a plain. Y las venas de Cobain no paraban de hincharse de heroína. Eso ya es más In Utero...

Alguien, algunos, nos hicieron creer que eso es glamoroso: los cuerpos infectados de drogas duras, las venas tapadas, los cuerpos flacos.
Y Cobain fue un buen alumno: a nadie le importaba que sus shows a veces fueran imposibles, los desmayos en escena, las entradas y salidas de hospitales.
Ese “Nevermind!” estampado, falsamente estampado. Nadie se detuvo a mirar los ojos de Cobain, el dolor de Cobain.

Yo fui a Vélez cuando vino.
Nota no daban: Cobain no estaba en condiciones, y por cierto Nirvana era Cobain.
Estuve en Vélez.
Salieron los Brujos, y dieron un show del carajo. Subieron las Calamity Jane, y la gente comenzó a cansarse: los chiflidos y gritos tapaban las canciones. Les tiraron de todo!. Dicen los que saben que Cobain se encabronó, una de las Calamity era novia de Novoselic o algo por el estilo. O eran amigas de él. O estaba en abstinencia, que sé yo....
El comunicado oficial disculpó: “Dolor de estómago”. En los pasillos se escuchaba: “Hemorragias, temblores...”. Cobain tocó de espaldas. Y no tocó (aunque jugó por momentos) Smells like teen spirit.
Y no dijo una palabra. Y no hizo un bis. Y se fue como subió: enojado. A mi lado, los Kuryaki gritaban que era el mejor show que vieron en su vida. Y muchos los endiosaron. Yo no lo disfruté tanto: Cobain se desintegraba ante nuestros ojos. No podía mirar al público. No podía hablar. Yo creo que no fue solo porque las Calamity Jane eran sus invitadas, sino porque no podía con él. Estuvo toda su estadía en argentina en el cuarto del Sheraton. Al final, presionado, aceptó hablar con un medio argentino (Clarín) y según el periodista el tipo hasta se quedó más tiempo del pactado de lo bien que estaba.
Al poco tiempo tuvo una sobredosis (otra más) en Italia, con internación. Un par de meses después se mató. Lo que hacen los tipos que son felices y están bien, verdad?
Pasaron años del show.
Y sigo pensando lo mismo. Si hubieran dejado a Cobain tocando en el garage, hoy tal vez escribiría otra cosa.
Piensen en los Melvins en Niceto, hace algunas semanas. Cobain los amaba: nunca fueron famosos, salvo para un gheto. Fue la primera banda en la que se probó, y lo rebotaron. Cobain no quería explotar, eso está claro. Le explotaron las venas de tanto tóxico. Hoy capaz les rompo la ilusión, pero piénsenlo: las drogas duras hacen mierda a la gente.
Keith Richards en los estudios de la Rock & Pop con vodka y metadona, en desintoxicación. Luca cirrósico, muriendo en una casa de mala muerte después de grabar un disco tremendo. Ian Curtis con la soga al cuello, asfixiado, y su mujer contando los billetes. El Pity tirado, temblando, en abstinencia de Pasta Base de Cocaína, en Obras.
Cobain con un escopetazo en la cabeza, solo como un perro.
Un día les voy a contar de cuando vino Iggy Pop a Argentina en el `92 y nadie se le pudo acercar porque la China Girl, su mujer en ese momento, había hecho un cerco que no se podía cruzar. “Muchos lo quieren muerto para vender más discos, pero yo no lo voy a permitir!”. Y ahí anda Iggy, culo al aire, Stooges, vida misma.
Les pido me disculpen la deformación profesional, pero sostengo lo que digo: las drogas duras son una mierda. No me gusta ver gente volándose los sesos, o en clínicas psiquiátricas. Con gusto hubiera disfrutado la decadencia de Luca, la vejez de Cobain, y a Ian Curtis abuelo. No me parece glamoroso como el sistema chupa, absorbe y mata, masifica, expone y glorifica lo que unos pibes comenzaron a hacer en un garage por puro aburrimiento, por desesperación, por ganas, por seguir a sus ídolos.
Yo vi a Cobain vivo, y sin embargo, créanme, estaba muerto en vida.
Olía horrendo.
Igual, cuando me enteré de su muerte (en mi caso fue a la mañana, en las noticias) no pude menos que llorar, putear, maldecir, escribir.
Esa noche hicimos un especial en la Heavy Rock & Pop. Y estábamos todos tristes. Y leímos “All Apollogies”, que había traducido Gabo Ferro, porque ahí gritaba que estaba casado, aburrido, muerto. Asfixiado por las cenizas del enemigo. Clamando por el sol, y por un mundo totalmente gay. Y pusimos Seattle (Stone Temple Pilots, Pearl Jam, Alice in Chains). Y esa noche yo por lo menos me juré hacer lo que quiero con mi vida.
Primero: vivir
Segundo: vivir de lo que me gusta
Tercero: Recordar la frase de Bukowski: “Vivir hasta que te mueres es un trabajo duro!”
No compren a crédito el glamour del rock´n´roll: a veces cuesta la vida. A veces, mejor, júntense con sus amigos en el garage y rockeen. Posteen en My Space, graben Cd´s caseros, sean famosos en los cumpleaños. Distorsionen, disfruten, quédense sordos.
Y fíjense sus propias metas: no todos pueden vender millones de discos y salir a la calle sin que sus fans se le tiren encima.
Es feo morirse. Y menos por lo que no vale la pena: una remera, o ser una leyenda del rock´n´roll.


[EME EME]*


* Miriam Maidana (aka Eme Eme) es psicóloga especialista en adicciones. Actualmente escribe un libro sobre nuevos consumos y tribus urbanas. Fue telefonísta, asistente de producción y productora artística de la Heavy Rock And Pop. También formó parte de Evitando el ablande un programa radial que iba en las madrugadas de FM La Rocka, allá lejos y hace tiempo, entre algunas otras cosas.
Este es el segundo texto que publicamos de Miriam (acá el 1ro), quien a partir de ahora se incorporará al staff de SF y sábado por medio nos deleitará con su Vida de ratas, columna dedicada a toda esa gente del mundillo del rock que tan bien (o mal) nos cae.
Nuestra bienvenida para ella a la familia estaifriera (?).

miércoles, 15 de octubre de 2008

132. Aún en la resaca... (usted disculpará)

Para no olvidar

Miércoles, 15 Octubre, 2008

Aún resuenan los ecos de “El salmón”, “Flaca”, “Tuyo siempre” y todas las demás canciones, una a una de las 30 listadas. Todavía se pone la piel chinita. El Teatro Diana, y por dos días, se convirtió en un templo rocker, visitado por cerca de cinco mil personas, que literalmente adoraron la figura de Andrés Calamaro. Por fin, el excepcional músico argentino ya no es más la estampita impresa en las portadas de sus discos. Ahora ya sabemos lo que el señor front man hace arriba del escenario.

En verdad que no recuerdo, en la ciudad, conciertos de rock tan fervorosos como los del pasado fin de semana. Uno tras otro. En el del viernes, la gente no esperó que el show llegara a sus mejores momentos para levantarse de las butacas. Muchos recibieron de pie y a grito abierto a Calamaro y sus seis musicazos antes de que soltaran la primera nota. En la sesión sabatina, la cosa tardó en calentarse, pero el cierre fue avasallante.

Andrés y su banda propusieron contundencia, un sonido enérgico y robusto, que en gran parte de la tocada fue abanderado hasta con cuatro guitarras, y secundado por bajo, batería y teclados. Tal batallón, inevitablemente, sacudió a los presentes, incluso a muchos jóvenes, que sin poder ni querer evadirlo, cayeron atrapados en las redes del cantautor.

El manojo de canciones fue abundante. El repertorio en las dos fechas fue idéntico, salvo “En el último trago” y “Costumbres argentinas”, que cantó a capella el viernes y el sábado, respectivamente. Calamaro debía ser generoso, luego de no presentarse nunca en México, y cumplidor, entregó hit tras hit, más temas recientes. Se le veía sorprendido. Ni él, ni muchos como yo, nos esperábamos tanto cariño desbordado. Un acetato de José Alfredo Jiménez, una playera de la selección mexicana, una máscara de luchador, un sostén, la tricolor y albiceleste enlazadas y hasta porras futboleras fue lo que se llevó el argentino como regalo.

Yo les pongo la etiqueta de memorables a ambas presentaciones. El público salió del lugar como si le hubiesen bajado las estrellas. Según Andrés, a él y su grupo los hicimos sentir unos “putos dioses del rock”. Así lo señaló en su blog. Podría quedarse desde ya como el show del año, pero habrá que ver lo que sucede el domingo en el Motorokr. Ahí nos vemos.

rubenrodriguezmaciel@yahoo.com.mx

lunes, 13 de octubre de 2008

129. Jugar con fuego

1. Introito (antes del primer movimiento / antes de que la realidad nos alcance
(como ya nos alcanzó))

Deseaba escribir este post para aprovechar la fiebre calamaresca, el éxtasis, la resaca de la flotación, pero la mañana nos toma con la nota de un par de granadas detonadas en pleno centro de la ciudad... procurando pues rescatar algo de la pasión de la noche del sábado he aquí las siguientes líneas:

2. A manera de prólogo (los preparativos)

Comenzar diciendo que esa noche nuestros caminos todos llevaban al Diana: la comida opipara en Hosteria 10, el tinto demasiado jóven en casa, los nervios y la expectativa, el magma moviéndose en las venas, lento, ardoroso pero callado. Los autoconvocados formando grupitos a la expectativa, sonrientes pero ansiosos, ansia en la explanada del teatro, en el aire un ligero olor a tabaco y la urgencia de entrar, de estar ahí. Descubrir que nuestros lugares no estaban tan mal, no tan cerca como se deseaba, pero bien ubicados. Imaginé que me encontraría con muchos conocidos y sin embargo no fue así, apenas un par de saludos. Hasta tiempo hubo para ir a hacer larga fila para comprar cerveza. Regresar a la sala con preguntas silenciosas sobre el repertorio. Las apuestas: si toca está de seguro me derrumbo, con esta bailo, esta la canto... Dudas sobre la fuerza interior personal, una leve incertidumbre provocada por las sombras de un pasado no tan remoto.

3. Jugar con fuego

Para vos...

Y la oscuridad se hizo a la par que la explosión en grito del público que brincó de inmediato de sus asientos. Se corre el telón: en el escenario los instrumentos esperando las manos que habrían de transformarlos en extensión del cuerpo para cantar el encuentro. Por uno de los lados del estrado aparece Andrés enfundado en oscuridad y de lentes también oscuros ante el furor de la gente en el Diana. Trás él la banda, hoy sí hay banda, y comienzan los primeros acordes, acústicos, reposados, de pronto se hace la luz de colores y el rock. Las primeras frases de El Salmón y el primer guiño (como lo había hecho el día anterior) al público mexicano (una mención a Villa). Se notan las tablas que dan veinte años de ausencia. Y como buena costumbre en los conciertos importantes no hay palabras para el público mientras se suceden canciones: Tuyo siempre, que nos derrumba y nos conquista y varias de la Lengua popular como Los chicos y mi Gin Tonic, donde al fin saluda y se presenta y agredece como lo haría muchas veces a lo largo del concierto. Mi memoria no es fiel, entre la emoción y el canto olvidé el el orden cronológico de las canciones, pero a quien le importaba el orden si lo que contaba era estar ahí. Para qué palabras cuando un trío de potentes guitarras puede decir más. Sería un viaje por lo nuevo y lo anterior, por la nostalgía y la felicidad, por la voz casi a capella y la estridencia rocker. ¿Quién dejo de cantar en ese lapso de tiempo, paréntesis extasiado, en esos -dicen- poco más de 120 minutos? ¿Quién retornó a su asiento? De principio a fin apenas una pausa, un medio tiempo en el que nos presentó a sus músicos, para entonces ya habíamos volado con Los Aviones, visitado a Elvis, Asado la manteca y retornar con los poderosos acordes de El día de la mujer mundial. Nueva pausa mientras descansa la banda, al teclado Tito Dávila (ex, o parte de enanitos verdes) y la sección de tangos que no podía faltar, para los puristas un atentado, para sus incondicionales una manera única y apasionado de cantarlos: Es inmoral sentirse mal por haber querido tanto, debería estar prohibido haber vivido y no haber amado por eso tírame un beso, que he sido preso de nuestro encierro... Jugar con fuego... tras los tangos Estadio Azteca y por poco el Diana se viene abajo, pero aguanto a pie firme y después los brincos en Alta suciedad, y los de Sin documentos y la tristeza de Crímenes perfectos. Todos amarrados a nuestros lugares y clamando en lo hondo que no llegara el final, que Andrés no dejara de cantar mientras nosotros, su público, siguieramos gritando, alzando los brazos desde las plateas hasta el último de los asientos de las más lejana fila, cantando a la par de él, cada uno un Salmón.

Fueron alrededor de treinta canciones, poco más de dos horas de gritos, baile, lágrimas, algunas torrenciales, otras más discretas, descubrir que se puede paladear la nostalgia cuando ya uno es fuerte ante el dolor de algunos recuerdos. Cuando uno es. Noche de intoxicación musical y sobredosis masoquista vertida en alivio. No sólo escuchar: transmutar: llegar siendo de una manera y partir diferentes, quizá hasta irreconocibles. Y mientras esto ocurría en el interior, sobre el escenario llovían corpiños, banderas mexicano-argentinas, playeras de la selección argenta y hasta una máscara de luchador color rubí.

Es verdad, si hubiese cantado Media Verónica, Ok perdón, o La Trampa se nos cae el teatro. Paloma fue suficiente para salir vibrando con esas guitarras que por momentos avasallan la voz, dolorosas cuerdas que transportan a noches de desvelos y temor. Y del fondo del esófago, directo al cráneo, un ¡Suficiente!, enérgico, a esos recuerdos. El esperado Andrés transformado en gusto por la vida, logró decirle a la oscuridad ¡basta!. El resto es propio: pensar, esperar que lo bueno de la vida, lo mejor, está por venir.

domingo, 12 de octubre de 2008

128. Faltó Media Verónica...

Aún con la resaca musical, y sin palabras propias, sabra Dios si habrán de llegar a mis dedos, dejo, antes que nada lo que Calamaro expresa en su blog, para después transcribir la reseña del primer concierto hecha por el buen amigo Ricardo Solis en La Jornada, aunque acotando que si bien es verdad que el viernes fue la primera vez que piso tierra mexicana, fue el concierto del sábado, y asi lo creo cabalmente, el verdadero concierto de apoteosis en tierras tapatías, pues, no olvidemos el Sold out inmediato que provocó. No digo más... seguimos en la nube.

Del blog de Andrés:

xtc tapatio !!
12 de octubre
la segunda noche en el teatro guadato fue de apoteosis ...
fue un estalido de gloria explotandonos en el pechito, un publico que soñaria mick jagger ... corpiños voladores, banderas mexicargentinas, discos de jose alfredo, manos arriba hasta en el ultimo palco y en el superpullman, desde la primera fila hasta la ultima bandeja las gentes se entregaron, aunque exigentes, a cada nota que les supimos brindar, al principio elegantes y rockeros licuados al final ....

todos nos quedamos con la sensacion del tiempo recuperado, prometiendonos volver
volver y volver ... a los brazos tapatios otra vez ... guadalajara, gracias !
fueron ustedes un publico entregado, calido, caliente ... y nos hicieron sentir putos dioses del rock.
ametralladoras !



Lo que escribió del concierto del día anterior Ricardo Solis (La jornada). Al parecer cambio el repertorio...

Sin dificultades, el intérprete argentino hizo comer de su mano a la audiencia

Noche de fiesta en el encuentro de Calamaro con sus fanáticos tapatíos

RICARDO SOLIS

Calamaro en el Teatro Diana
Calamaro en el Teatro Diana Foto: NOTIMEX

Para Miss K. que no quería estar ahí…

La primera vez que Andrés Calamaro se presentó en vivo ante público mexicano no pudo resultar más significativa: auditorio abarrotado, público emocionado, gritos, empatía y corifeo extático. De esa manera podría resumirse el encuentro entre el intérprete argentino y sus fanáticos tapatíos; pero no se reduzca a sólo eso, no señor.

No resulta extraño para el célebre músico que, para atacar un concierto en terra incognita, se debe hacer lo que se viere (o suponga) y, dado el caso, se enfundó la casaca nacional y comenzó su programa con icónica mención a Pancho Villa. Secretos no parece haber para quien ya pasa de dos décadas pisando escenarios del continente entero.

Por supuesto, el acólito de mediana edad no debió sorprenderse mucho con la aguda gritería eufórica de algunos, prospectos de groupies que –muy probablemente– apenas gateaban (o estaban por nacer) cuando Calamaro ya entonaba algunos de sus primeros éxitos con Los abuelos de la nada.

Y, claro, cómo pasar por alto que el (a su pesar, según dice) célebre argentino muy pocos pares tiene a la hora de combinar su lenguaje sencillo con la sofisticación significativa que (en la mayor parte de sus canciones) logra el golpe evocativo, la emotividad contundente de aquellos que –en el Olimpo de los escuchas– tienen sitial ganado a pulso y consistencia.

Calamaro, pues, permitiéndose el símil con su conocida rola sobre el Pelusa (y ajustándose a su sabida pasión futbolera), “tiene el don de tratar muy bien al balón en su terreno”, justo un terreno es el escenario para quien llega y sin pérdida de tiempo ataca la guitarra al lado de la banda para que el respetable haga retumbar un recinto que –por un instante– alguien tal vez juzgó equivocado para el evento.

Celebración. Y cómo no, si a la capillita por fin le había llegado su fiesta, su oportunidad para desgañitarse al ritmo de cada ejecución de un Salmón que, sin dificultades, hizo comer de su mano (río abajo, como bajo encantamiento) a la audiencia que pidió más, más y más a su ídolo.

Por supuesto, bien distingue a Calamaro que no peca de avaro y, además de sus propias creaciones, entonó algunas de otros reconocidos compositores (Sabina, por ejemplo) y su admirable conjunto de tangos que, así su propósito funcional haya sido permitirle descanso a sus músicos, no sobra quien coloque como sus versiones preferidas (cómo mejorar esa versión de Copa rota, carajo).

Además, no puede evadirse que –adeptos o no– lo que identifica a Calamaro con aquellos grandes trovadores de la memoria y el estrago es, precisamente, activar el recuerdo en si signo de regocijo o pesadumbre, en su rasgo de risa compartida o llanto tremebundo para cualquiera que se sienta “el arquitecto” de “lados incorrectos” (comandar la “parte de adelante” es detalle para el pulso personal de la dulce desgracia).

Bajo la sensación de estar “viajando en un asiento de primera”, no era raro distinguir de pie a la mayoría, bailando, haciendo la mala segunda, gesticulando en el anhelo de que –tras sus gafas oscuras– el intérprete dejara escapar algún ilusorio, ficticio rictus de asentimiento o complicidad, un instante para nutrir futuras leyendas negras, oscuras y falaces oraciones para la sintaxis de un recuerdo.

Haciendo eco (de nuevo) de la imagen que de Maradona hace Calamaro, no debe ignorar que –lo mismo que aquél– ofrece “alegrías al pueblo”, de modo que la evidencia de su frenético padrón no debió sino reposar de sus frases de agradecimiento, su afán de moverse por el escenario a cada grito que confirmaba el acierto de su provocación.

Borradas sus figuras tutelares de otros años (quién pensaba entonces en Páez, García o Spinetta, demonios), Calamaro ha instituido su propia grey, renovada y fidelísima, que le ha dotado (a su pesar, asegura) de un aura, un tinte de rockstar amargo e inusual (pero muy adaptado, por lo visto, al mainstream musical).

Seguramente, la segunda fecha de Calamaro en el Teatro Diana (ayer) debió ser similar, aunque sin la ligera distinción de ser la primera vez que tocaba en suelo mexicano, justo en tierra tapatía, lar de intenso fervor para más de una figura (musical o no, aunque siempre elaboración, efigie fabricada con la confusa carne de lo que otros dicen al respecto). Salve, Salmón (que ha sabido dejar a su público sin saber si estaba despierto o tuvo los ojos abiertos). Esperan, seguramente, “más aeropuertos”.

Y sí, no cantó Media Verónica, pero si la canta, el último que apague la luz...

viernes, 10 de octubre de 2008

127. Calamaritis Aguda

Foto Marte Merlos / Mural

No hay plazo que no se cumpla...

Hace un par de años, sugerirlo era como hablar de un sueño lejano; pero sí, había algunos soñadores. Por supuesto eran otras épocas y otros momentos y no había Lengua popular, y apenas se prefiguraba el ritmo frenético de conciertos que hay en la actualidad. Era como tema
de conciliábulo al final de alguna fiesta. Cuando hubo una luz de esperanza llegó Charito. Y así... sin embargo las señales eran cada vez más claras, a pesar de las sonrisas irónicas cada vez que se comentaba en público: ¿Quién irí a verlo? ¿Calamaro, ni fans tiene...? No va a vender ningún boleto... La primera cita será está noche, aunque como ocurrió hace casi dos años con depeche, la verdadera cita es en el DF, primera fecha que se anunció, y la del sábado, ambas con boletaje agotado. Y sobre que no hay fans... conozco a varios, que van a dobletear concierto... afortunados ellos...

Testimonio de un converso

Dicen que los conversos se vuelven aún más creyentes que aquellos que vieron luz dentro de algún culto. Me declaro converso al respecto de Andrés. Hasta hace unos cuatro años, salvo una que otra canción (que tenían que ver más con Los rodríguez), Andrés me parecía más un cantautor tipo Arjona (sí, arrójenme al infierno, quémenme en aceite...) que un rockero. Recuerdo mis discusiones con algunos de mis amigos (Brita, entre ellos) que insistían en escucharlo en el viejo depto de Morelos, lo que hacía no de muy buen talante. Hasta que, gracias a Ruth y al buen Maldonado, y a El Cantante, el disco de covers editado en 2004, fui entrando al entorno Calamaresco de manera más consciente. De aquí vino el brinco al disco en vivo con la Bersuit El regreso, luego los tangos de Tinta Roja, El Palacio de las flores (que no me convenció del todo), el DVD Made in Argentina, que fue el que me encadeno de manera definitiva y finalmente La lengua popular, que salvo el track de Sexy y Barrigón me encanta todo. Mucha de su música me gusta, sin embargo no me caso El Salmón, creo que es demasiado para sostener un mismo ritmo. Lo veo más como un documental demasiado personal que sólo algunos se pueden dar, un blog musical en el que se postea hasta tres o más veces al día.

Epílogo redundante

Varias de sus letras y canciones formarían (indudablemente) parte del soundtrack de una temporada de mi vida: soundtrack que hoy puedo escuchar desde la distancia que da el tiempo y los aprendizajes, saborear el dolor convertido en nostalgia tranquila y cantarlo con alegría y pasión. Transmutar ese dolor de antaño en bienestar presente y futuro, saborearlo como una comida que recordamos mojándonos los labios con la lengua, salivando agualaboca pero que sólo muy de vez en cuando nos permitimos volver a probar.

viernes, 26 de septiembre de 2008

119. Mi body is a cage


La siguiente canción la había escuchado ya hace tiempo junto con todo el Neon Bible de los Arcade Fire. En su momento la incluí en mi lista de favoritas del Ipod, sin embargo no fue de las más reproducidas. Por diversas razones de vuelcos de fortuna y combinaciones de switches tuve oportunidad de revalorarla y descubrir una bella letra. Me tomo la libertad de traducir, más bien versionar al vuelo, tomando por supuesto todas las libertades y traiciones que un mal traductor puede argüir en su defensa. Finalmente el romance entre la traducción y yo ya data de hace años, y aunque últimamente no nos frecuentamos mucho, de vez en cuando vale la pena volver a los origenes.

Tu cuerpo es una prisión... y desea bailar





My Body Is A Cage

My body is a cage that keeps me
From dancing with the one I love
But my mind holds the key

My body is a cage that keeps me
From dancing with the one I love
But my mind holds the key

I'm standing on a stage
Of fear and self-doubt
It's a hollow play
But they'll clap anyway

My body is a cage that keeps me
From dancing with the one I love
But my mind holds the key

You're standing next to me
My mind holds the key

I'm living in an age
That calls darkness light
Though my language is dead
Still the shapes fill my head

I'm living in an age
Whose name I don't know
Though the fear keeps me moving
Still my heart beats so slow

My body is a cage that keeps me
From dancing with the one I love
But my mind holds the key

You're standing next to me
My mind holds the key
My body is a

My body is a cage
We take what we're given
Just because you've forgotten
That don't mean you're forgiven

I'm living in an age
That screams my name at night
But when I get to the doorway
There's no one in sight

My body is a cage that keeps me
From dancing with the one I love
But my mind holds the key

You're standing next to me
My mind holds the key

Set my spirit free
Set my spirit free
Set my body free

_________________________________________

Mi cuerpo es una prisión que me impide
bailar con aquel que amo
mas mi mente tiene la llave

Mi cuerpo es una prisión que me impide
bailar con aquel que amo
mas mi mente tiene la llave


Estoy de pie sobre un escenario
de miedo y desconfianza de mi mismo
es un juego hueco
pero el público aplaude de cualquier manera

Mi cuerpo es una prisión que me impide
bailar con aquel que amo
mas mi mente tiene la llave

Estas de pie junto a mi
y mi mente tiene la llave

Vivo
en una época
que llama oscuridad a la luz
y aunque mi lenguaje esta muerto
todavía sus figuras llenan mi cabeza


Vivo en una época
cuyo nombre desconozco
y aunque el miedo me mantiene en movimiento
mi corazón aún late muy lento

Mi cuerpo es una prisión que me impide
bailar con aquel que amo
mas mi mente tiene la llave

Estas de pie junto a mi
y mi mente tiene la llave
Mi cuerpo es

Mi cuerpo es una prisión
Tomamos lo que hemos dado
Sólo porque has olvidado
no significa que hayas sido perdonado


Vivo en una época
que grita mi nombre en la noche
pero cuando me asomo fuera de la puerta
no hay nadie a la vista


Mi cuerpo es una prisión que me impide
bailar con aquel que amo
mas mi mente tiene la llave

Estas de pie junto a mi
y mi mente tiene la llave


vuelve mi espíritu libre
torna mi espíritu libre
vuelve mi cuerpo libre...


118. "París" de Cédric Klapisch



La señorita Margot y yo fuímos a ver París del director Cédric Klapisch, que forma parte del Tour de cine francés de este año, y del cuál desde hace ya varios me he convertido en fan. Nos ha gustado. Una pequeña joya para un día lluvioso y cargado de trabajo.

Antes de continuar, una digresión para aclarar que a mí casi cualquier canción, video, libro, fotografía o película que tenga como motivo principal París me cautiva (Ámelie, Paris te amo, La vida en Rosa, Hemingway, Vila Matas, Cortázar, Auster, etcétera...). Ahora sí:

La película de Klapisch trata de Pierre, joven bailarín, quien recibe la noticia de que sus días podrían estar contados pues necesita con urgencia un transplante de corazón. De sus temores y manera de afrontar la muerte inminente, y de sus ensoñaciones filosóficas, forjadas desde la ventana del apartamento que habita en Montmartre, su visión panorámica y privilegiada de la ciudad, va tejiendo la urdimbre que nos mostrará las vidas tan diversas pero convergentes ya sea por el azar o por una aparente línea invisible de causalidad (que no casualidad), de algunos de sus habitantes, personajes variopintos (quizá en un intento por representar la gran diversidad de una metropolis como es Paris), que van desde un profesor universitario erudito en la historia de la capital, inconmovible ante la desgracia más terrible que cae enamorado de una de sus alumnas más bellas, hasta un habitante de Camerún que emprende el peligroso viaje como ilegal librando los peligros que este tipo de aventuras, ya sabemos, implica.

Pasean también por la pantalla un grupo de mujeres de la alta sociedad que van en busca de aventuras carnales al mercado de abastos en busca por supuesto de calmar la insatisfacción de sus vidas, estan los niños que bailan punk, y los amigos de Pierre, la chica bella que además de su flirteo con el profesor tiene su novio que comienza a conocer la desventaja de ser la pareja de una chica que todo mundo voltea a ver en las calles. Un grupo de amigos que trabajan en el mercado callejero y cuyas vidas de apariencia simple se complican cuando la mujer de uno, aunque separada de este, comienza a coquetear a otro. El hermano del maestro de historia con una vida feliz, llena de éxitos y sin contratiempo. Pero sobre todos ellos, a manera de paralelo de Pierre, destaca el personaje interpretado por la Binoche, la hermana de Pierre, cuyo corazón (los sentimientos) se encuentran también en paro y se ha resignado a ser una mujer de 40 años, con hijos y para quien el amor ha pasado de Largo.

Conforme transcurre la película vemos la evolución de los personajes: como Pierre a pesar de estar en el límite de su vida se reconstruye a si mismo y no pierde la esperanza en su transplante, como vive la familia del hermano del inmigrante Camerunés, y la transformación del maestro de historia que terapia de por medio se permite abrir la puerta a la parte sensible que siempre habitó en él y que había impedido fluir, con resultados inesperados como el cuestionamiento al que obliga hacer a su hermano respecto a su vida feliz y normal. La escena de su primera cita con el terapista es de antología, aunque quizá, sólo para iniciados en esto de las terapias, de las buenas terapias. Una película donde el cambio de paradigmas es la base que sostiene el armazón y cómo este puede ser tan flexible como se desee o todo lo contrario. Una película que nos muestra que una ciudad, no es en si la ciudad, sino la capacidad de su gente de adaptarse, y más que nada de vivirla, gozarla.

Algunos críticos han mencionado que París es pretenciosa al tratar de simplificar en poco más de 8 personajes la vida de los diversos habitantes de París, siendo esto imposible. A mi parecer más que pretender esto, lo que quizá busca Klapisch es llevarnos a la reflexión sobre lo que cada ciudad representa para cada unos de sus habitantes y como se va diluyendo la vida personal dentro una monstruosa conglomeración humana que tiende a convertirnos en entes ciegos, sordos y carentes de emoción o sentimientos. Pierre es el catalizador de los sueños y deseos de los demás personajes, de sus carencias y limitaciones, que dicho sea de paso, les otorga un viso mucho más humano. A fin de cuentas todos buscamos alguien con quien acompañarnos, a veces desesperada y desgarradoramente, otras con la calma de quien se va conociendo a si mismo y comienza a mirar el mundo desde una perspectiva diferente: aquella que se le concede al que tiene bien plantados los pies en la tierra, y su alma en paz.

Una segunda digresión
A su vez, París, me permitió recordar, imágenes audiovisuales de por medio, un viaje que se aleja en el tiempo a la capital francesa. Camino al trabajo y mientras el camión daba de tumbos, se posicionaban en mi mente, las imágenes de un filme en donde siguiendo un orden cronológico, aparecen en escena los cambios en mis situaciones vitales desde aquel entonces a la fecha: los trabajos, las habitaciones, los viajes, la música, los momentos memorables. Cinco años ya donde lo mismo he lastimado el alma, el ego, el corazón de los demás como he sufrido de manera semejante, pero cinco años también de ir descubriendo quién de los amigos esta verdaderamente al lado, de fomentar la cercanía con aquellos que me han dado su confianza, su ánimo, su amor y su paciencia. Son pues días de memoria, de reflexión. Nostalgia de encontrar nuevas maneras de ser y entregarse.

Para finalizar
Comentar también que la música es parte fundamental de la película: instrumental para los momentos dramaticos, lounge para ciertas escenas, punk cuando se requiere, etc.;, París en definitiva no sería lo mismo sin esta atmósfera musical. Ignoro si el soundtrack ya esté a la venta en México, pero de menos se puede encargar a traves de la internet.

Y el broche de oro...
Nada como salir después de una película cómo esta, al filo de la medianoche y sentir el abrazo de la humedad y el frío, escuchar el rumor del agua correr, y acompañados, deambular por la nocturna Guadalajara, que si bien no es la ciudad luz, si podríamos comenzar a buscarla dentro de nosotros mismos, para después, tiempo después, dejarla surgir e iluminarnos.

jueves, 25 de septiembre de 2008

117. Major Tom Mood

Nunca he sido fan de David Bowie y no creo serlo aún. Por largo tiempo he respondido con un irónico "y" a todos aquellos que me lo querían hacer ver como un semidios musical. No es que lo detestara, simplemente mis gustos y búsquedas eran otras. Pero en estos días, tan especiales por muchas razones y sucesos, y en los cuales varias cosas están haciendo un click extraño conformando un nuevo yo, el querido amigo Efrén tuvo a bien comenzar la mañana entre otras con esta canción incluida en el post.

Desde que oi por primera vez Space Oddity me atrapó por ese dejo de nostalgia desgravitada que va develando verso a verso de las la letras; por el enfásis en la voz dramática; por la fuerza y el reflejo de un ser humano sólo en la inmensidad del espacio-destino-vida.

Así que me quede todo el día atrapado en ese sentimiento, en ese modo. Daba vueltas en mi cabeza, como satélite artificial, la idea de que a veces uno se queda sólo, pero que ese no es problema. Este radica más bien, y en la generalidad de las veces, en el alma de uno mismo. No podemos vernos, ni reflejarnos porque nuestra visión interior es opaca. Habra que esperar abrir los ojos para que nuestra mirada cubra por completo la amplitud del campo de visión: La tierra es un planeta azul, ¿habrá algo que pueda hacer?



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David Bowie - Space Oddity
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Ground Control to Major Tom
Ground Control to Major Tom
Take your protein pills and put your helmet on

Ground Control to Major Tom
Commencing countdown, engines on
Check ignition and may God’s love be with you

Spoken:
Ten, Nine, Eight, Seven, Six, Five, Four, Three, Two, One, Lift-off

This is Ground Control to Major Tom
You’ve really made the grade
And the papers want to know whose shirts you wear
Now it’s time to leave the capsule if you dare

“This is Major Tom to Ground Control
I’m stepping through the door
And I’m floating in a most peculiar way
And the stars look very different today

For here
Am I sitting in a tin can
Far above the world
Planet Earth is blue
And there’s nothing I can do

Though I’m past one hundred thousand miles
I’m feeling very still
And I think my spaceship knows which way to go
Tell my wife I love her very much (she knows!)
Ground Control to Major Tom
Your circuit’s dead, there’s something wrong
Can you hear me, Major Tom?
Can you hear me, Major Tom?
Can you hear me, Major Tom?
Can you hear....

“ am I floating round my tin can
Far above the Moon
Planet Earth is blue
And there’s nothing I can do.?

lunes, 22 de septiembre de 2008

115. Ausencia

No es la ausencia lo que duele en realidad
sino las marcas que dejamos en la piel
con tanta fuerza que no nos dejan respirar

La barranca

jueves, 24 de julio de 2008

102. A quoi ca sert l'amour

Hace ya algún tiempo una persona querida me acercó a esta animación. Por azares del destino volvió a mi justo el día de ayer. Incluso creo que lo posteé mientras tuve mi blog alojado en Typepad, aunque creo recordar, que justo fue ese blog el que me hackearon y del cuál me borraron casi un año de posteos.

París, el amor, la tristeza, el dolor: les comparto un breve comentario tomado de El Blog de Cine al respecto de este corto.

"A quoi ça sert l’amour? es un corto dirigido por Louis Clichy (hasta el apellido es romántico), y producido por el estudio francés Cube Creative, de la escuela Gobelins, que hace poco nos mostraba los inicios del cine.

Su título corresponde a una maravillosa canción, interpretada por Edith Piaf y Theo Sarapo, y compuesta por Michel Emer. La animación transcurre entre dos, en París, enlazándose a la perfección, con la letra y la melodía, de este temazo no apto para desencantados".


A quoi ça sert l'amour?


A quoi ça sert l’amour?
On raconte toujours
Des histoires insensées.
A quoi ça sert d’aimer?

L'amour ne s'explique pas !
C'est une chose comme ça
Qui vient on ne sait d'où
Et vous prend tout à coup.

Moi, j’ai entendu dire
Que l’amour fait souffrir,
Que l’amour fait pleurer.
A quoi ça sert d’aimer?

L'amour ça sert à quoi ?
A nous donner d'la joie
Avec des larmes aux yeux
C'est triste et merveilleux !

Pourtant on dit souvent
Que l’amour est décevant,
Qu’il y en a un sur deux
Qui n’est jamais heureux…

Même quand on l'a perdu
L'amour qu'on a connu
Vous laisse un goût de miel.
L'amour c'est éternel !

Tout ça, c’est très joli,
Mais quand tout est fini,
Il ne vous reste rien
Qu’un immense chagrin…

Tout ce qui maintenant
Te semble déchirant,
Demain, sera pour toi
Un souvenir de joie !

En somme, si j’ai compris,
Sans amour dans la vie,
Sans ses joies, ses chagrins,
On a vécu pour rien ?

Mais oui ! Regarde-moi !
A chaque fois j'y crois
Et j'y croirai toujours
Ça sert à ça, l'amour !
Mais toi, t'es le dernier
Mais toi, t'es le premier !
Avant toi, y avait rien
Avec toi je suis bien !
C'est toi que je voulais
C'est toi qu'il me fallait !
Toi que j'aimerai toujours
Ça sert à ça, l'amour !

Para qué sirve el amor // Para qué sirve el amor / Cuentan siempre / Historias sin sentido / ¿Para qué sirve amar? // El amor no se explica / es una cosa asi / que viene sin saber de donde / y te agarra de repente // Yo, he oido decir / Que el amor hace sufrir / Que el amor hace llorar / ¿Para qué sirve amar? // Para que sirve el amor? / para darnos alegria / con lagrimas en los ojos / es triste y maravilloso // Sin embargo, a menudo dicen / Que el amor decepciona / Que hay uno de cada dos / Que no es feliz jamás… // Incluso cuando se ha perdido / el amor que uno ha conocido / te deja un sabor a miel / el amor es eterno! // Todo esto es muy bonito / Pero cuando todo termina / No te queda nada más / Qué una pena inmensa… // Todo lo que ahora / te hace sufrir / sera mañana para ti / un recuerdo alegre! // Finalmente, si entendí bien / Sin amor en la vida / Sin sus alegrías, sus penas / ¿Hemos vivido para nada? // Pero claro! Mirame! / cada vez creo en ello / y creere siempre en ello / Para eso sirve el amor! / Pero tu eres el ultimo! / Pero tu eres el primero! / antes de ti no habia nada / contigo estoy bien / eres tu lo que yo queria / eres tu lo que yo / necesitaba / es a ti a quien amare siempre /para eso sirve el amor!

martes, 22 de julio de 2008

101. Boletos a largo plazo

El buen Rubén escribió un artículo la semana pasada en su columna de Público con la que estuve bastante de acuerdo, y por lo tanto me atrevo ahora, con su permiso, a colgarla del blog. Invito a su lectura todos los miércoles.
___________________________________________


Ya es de todos sabido que la cartelera de conciertos en Guadalajara ha incrementado bastante su oferta, con respecto a la de otros años. Este 2008 seguramente cerrará como el más activo en ese departamento. Bob Dylan, Sigur Rós, Smashing Pumpkins, Mogwai, Jay Jay Johanson, Underworld, Moby y más estrellas provenientes del extranjero ya pisaron suelo tapatío en distintos momentos del primer semestre, y el segundo también promete calidad y cantidad.

Hasta aquí todo bien, pero no en lo absoluto. Hace unas semanas, Alfredo Sánchez en su columna de los lunes comentaba lo mismo. De alguna manera agradecía la variedad de opciones, pero citó, como puntos en contra, el alto precio de los boletos, la falta de educación del público que va escuchar música en directo y otras decepciones. Yo me uno a la especie de gratitud, estoy de acuerdo con lo otro y además agrego una contrariedad: el pago tan anticipado de los boletos.

Para comenzar habría que poner al frente a Ticketmaster, la empresa responsable de la absurda mecánica de vender entradas, cuando faltan hasta cinco meses —caso Madonna— para la realización de un concierto. Por un lado, la gente misma apoya la estrategia al agotar los boletos en minutos, aunque también es verdad que no queda de otra, como justamente quedó comprobado en los conciertos que la diva ofrecerá el próximo noviembre en DF. Después de todo, los fanáticos no quieren pasar por la incertidumbre que provocaría comprarlos (o ya no), días o semanas posteriores.

Hagamos cuentas y una selección de conciertos que se avecinan en Guadalajara. En lo personal elegiría los shows de Julieta Venegas (1 de agosto), Andrés Calamaro (11 de octubre), el Motorokr Fest (con Nine Inch Nails, The Flaming Lips, MGMT, Paramore, The Kooks, Stone Temple Pilots y Mindless Self Indulgence, el 19 de octubre), Fabulosos Cadillacs (12 de noviembre) y Oasis (28 de noviembre). Si quisiera tener la mejor localidad en todos, gastaría alrededor de 4 mil pesos, que dosificándolos, según se acerque cada concierto, hay posibilidades de pagarlos. Pero aquí, la cosa es que Ticketmaster obliga a adquirirlos con mucho tiempo de antelación, y en ocasiones sin suficientes días de respiro, como sucede con los conciertos citados, cuyas preventas se acumularán entre junio, julio y agosto. Extraña manera de operar la de esta empresa, que bien podría ser cuestionada por sus usuarios. No estaría mal enviarle un mensaje al personal de Ticketmaster (www.ticketmaster.com.mx) y preguntar al respecto, por su plan a largo plazo. Luego van a cobrar la semana siguiente por un concierto del año entrante. Sí, yo espero, y hasta con ansia, ver a Calamaro y los Flaming Lips, pero de aquí a octubre tendré sólo un par de papeles y 2,000 pesos menos en la bolsa. Es absurdo. Tanto como si alguien invitara a su cumpleaños del 2011, sin antes pasar por los próximos.


rubenrodriguezmaciel@yahoo.com.mx

sábado, 12 de julio de 2008

97. Tsugumi

Desde que leí una cita de este libro en el blog de Ricardo Solís supe que debía leerlo. Es extraño, enamoramiento insensato, adolescente: la certeza de que tienes que hacer algo, leer algo, guiado por una mano invisible, retadora, maliciosa. Lo cierto es que la escritura de Yoshimoto me ha cautivado desde que hace ya un tiempo (primero, un día, Jazmín me llevó a las páginas de Kitchen; mucho después, Ruth, a Sueño Profundo). A partir de entonces no paro de recomendarla.

Lo que me encanta de las historias de Yoshimoto es el juego, siempre presente en sus personajes y circunstancias, de la vida y la muerte (tan griegos), la delgada línea entre la felicidad y la ausencia, la melancolía y la plenitud. Su escritura parecer flotar sobre el papel y a mi yo lector lo hace flotar entre paisajes de lluvia y neblina pero tan cálidos como los que sólo un interior en el que el fuego de una chimenea arde y el aroma a madera quemada se mezclan pueden dar. Oraciones que apenas son rasgos: haikus en prosa. Ese no se qué de algunos autores japoneses -Murakami, Ishiguro... (que yo encuentro en ellos)-, de plasmar un paisaje en unas cuantas palabras, un esbozo enriquecido de profundidad con apenas una mirada, un trazo, tinta apenas diluida en el papel, escritura flotante, leve.

Textos donde la ausencia y el amor se follan trastocando estos lluviosos, nublados días de verano, a la par que la lluvia dentro de los ojos y del alma. En una vida como la mía, tan plena de ausencias y presencias, han sido las novelas como esta de Yoshimoto un tesoro, el tipo de tesoro que se guarda en lo más intimo, tanto que a veces se olvida que existe, para de pronto redescubrirlo y llorar al percatarse que no han perdido para nada su brillo, ni la intensidad.

Apuntes de Tsugumi

* Estés donde estés, nunca dejas de estar sólo ni de ser un extraño.

* No hace falta poder ir a donde quieras. Se está muy bien aquí. Te puedes pasear en chanclas y bañador y estás al lado del mar y de la montaña. Tienes el corazón fuerte y eres valiente, de manera que, aunque te quedes aquí, verás más cosas que muchas personas que han dado la vuelta al mundo.

* Por mayor que seas, el amor es algo de lo que sólo te percatas cuando ya lo estás viviendo. Pero existen dos clases de amor: aquel del que ves el final y el que no parece tenerlo. Y nadie los distingue mejor que los enamorados. Si no puedes ver un final, se trata, sin duda, de algo muy grande.

* Con fiebre, parece que veas al mundo con mayor intensidad. El cuerpo te pesa pero la mente parece alzar el vuelo y puede entretenerse en reflexiones en las que habitualmente no se detiene.

* Las personas siempre topamos con cosas nuevas que poco a poco nos cambian. Nos guste o no, vamos olvidando unas y descartando otras, supongo que porque tenemos demasiadas por hacer.

* Maduramos a medida que vivimos cosas nuevas que nos cambian día a día. Avanzamos a fuerza de hacer frente una y otra vez a los mismos hechos bajo distintas formas.

Una divagación musical

Sé que lo anterior son devaneos intrascendentes, quizá confusos, pero Tsugumi no sólo me ha dejado lo anterior: mientras leía, el nuevo disco de Carrie (1981), sonaba una y otra vez en el reproductor, ayudando, y en mucho, a aprehender todas esas sensaciones, que alguien como yo percibe despertar a flor de piel.

martes, 29 de abril de 2008

81. La lengua popular

0ficial
Andrés Calamaro
13 de octubre
Auditorio Nacional
Ciudad de México

crucemos los dedos para que se lo traigan también para aca...antes de comprar los boletos... que onda con el Metropolitano de estos rumbos... a ver si se ponen las pilas...

domingo, 6 de abril de 2008

78. Sino

La noche del pasado sábado 29, ante un abarrotado Auditorio Metropolitano se confirmo que Café Tacuba, sin lugar a duda, es el grupo de rock alternativo de México más importante : no sólo por el lleno total, con boletos agotados desde días antes, o por la entrega del público que coreo canción a canción a partir de las 20:45 horas, momento en que dio comienzo el concierto, hasta cerca de la medianoche sin parar, sino por la energía y acoplamiento mostrados sobre el escenario que demuestran que los tacubos no le piden nada a ninguna de las bandas extranjeras que ha pisado en ocasiones anteriores el mismo escenario.

Son casi 15 años desde la vez en que la explanada de la FIL recibió al entonces incipiente grupo de ciudad satélite en la ciudad de México. La voz de Rubén Albarrán (ahora Cone Cahuitl) ha pasado de los gritos y problemas de respiración a un manejo único de su característico timbre vocal que brinda el sello a la mayoría de las interpretaciones del grupo, pues ahora también es acompañado en algunas canciones por otro de los integrantes de la banda: Meme. Lo que no cambiado son los brincos, la hiperactividad, el diálogo con el público, los muchachos como les dice Cahuitl, la parafernalia que es en sí el café Tacuba en concierto y que ya se extrañaba, a pesar de una fugaz presentación apenas unos meses atrás, en un concierto en donde compartieron escenario con algunas otras bandas.

Aunque venían promocionando su más reciente material (Sino), y fue con las dos primeras canciones del disco con las que comenzaron, lo que vino a continuación fue una avalancha de canciones, todas de una u otra forma éxitos de su trayectoria que alcanza próximamente las dos décadas. Tres veces volvieron al escenario exigidos por ese público que pedía más y más canciones. Paciencia les pedía Cahuitl en su papel de guía, habría tiempo para todo, y vaya que lo hubo.


De todo: desde las piezas más guitarreras que pusieron a brincar a los asistentes, hasta una sección con las baladas más queridas por los seguidores de la banda, momentos de alta tensión emocional pues en completa oscuridad, el grupo se vio envuelto en una especie de malla luminosa que al encender sus focos creaba imágenes de fantasía mientras la música era coreada por la mayor parte del auditorio.

Otro de los momentos cumbres se dio en la interpretación de La chica banda: el vocalista, pidió a las chicas de las primeras filas que subieran al escenario “a armar desmadre como buenas chicas banda”. El escenario fue colmado por más de treinta jóvenes que interactuaron con los músicos hasta el final de la canción.

Trás poco más de tres horas de cantar, dar traspiés, filosofar, complacer con algunas piezas fuera del repertorio preparado como las ya clásicos Rarotonga, o Las persianas, e incluso darse el lujo de subir a uno de los balcones a cantar rodeado de su público, café Tacuba se despidió de los tapatíos, que sonreían satisfecho cerca del paroxismo, prometiendo volver muy pronto.

Esta vez las luces se encendieron, ya no habría encoré, pero lo que recibieron esa noche a cambio fue una dosis del mejor rock que se hace actualmente en México.

miércoles, 2 de abril de 2008

77. Calamarosa

Ya son años de rumores: recuerdo a varia gente decir que tenía los contactos perfectos, la fuente genial, y que el rumor se esparcía por aquí y por alla: su presencia ahora sí. En fin la intuición me dice que este es probablemente el año. Pero, igual que las veces pasadas ya hay quien lo asegura y confirma. Lo que yo sé viene de dos fuentes, ambas extraoficiales: Una es la página oficial de fans, donde al menos se menciona que habrá una gira al norte del continente aproximadamente para el mes de octubre, se menciona a México entre otros países, pero sin fechas aún, como si pueden verse para España. Aquí en la ciudad nadie ha querido comprometerse a anunciarlo con tanta anticipación, simplemente porque aún no se firma nada, todo es un acuerdo, digamos de caballeros... veremos. Por lo pronto que nadie ponga las campanas a vuelo... aunque me vibra que sí.

domingo, 28 de octubre de 2007

57. Objects Of My Affection


Una de mis canciones favoritas de los últimos tiempos. Más que nada por la letra. No acostumbro mucho compartir videos, pero ahora que estamos preparando el supuesto "Soundtrack de nuestras vidas" aprovecho la oportunidad

Artist: Peter Bjorn And John
Album: Writer's Block
Year: 2006
Title: Objects Of My Affection





I remember when, when i first moved here,
a long time ago,
´cause i heard some song i used to hear back then,
a lone time ago.
i remember when, even further back,
in another town,
´cause i saw something written i used to say back then,
hard to comprehend

and the question is, was i more alive
then than i am now?
i happily have to disagree;
i laugh more often now, i cry more often now,
i am more me.


but of cause some days, i just lie around
and hardly exist,
and can´t tell apart what i´m eating
from my hand or my wrist.
´cause flesh is flesh, flesh as flesh as flesh,
the difference is thin.
but life has a certian ability or breating new
life into me,
so i breathe it in.
it says here we are, and we all are here,
Objects Of My Affection
and you still can make sense,
if you just show up and present an honest face,
instead of that grin.

and the other day, this new friend of mine
said something to me
"just because something starts differently,
doesn´t mean it´s worth less."

and i soaked it in, how i soaked it in,
how i soaked it in
and just as to prove how right he was,
then you came.

so i´m gonna give, yes i´m gonna give,
i´m gonna give you a try,
so i´m gonna give, yes i´m gonna give,
i´m gonna give you a try

jueves, 27 de septiembre de 2007

54. The Sensual Woman

To become aware of my own sensuality,
I first become fully aware of my own tactile sense.
In dim light, I close my eyes and remove my clothes.

Do I lose his respect for being so wild?
Hardly. He treats me like a rare and precious jewel.
And he goes through the day proud of the fact, that with me,
He is the world's most imaginative lover.

Men pick amazing places for sexual adventure.
The wildest adventure proposed to me was in a bathtub which was full of Jello!
All I could think of, was how many boxes it would take?
What would be the most alluring colour?
The most delicious flavour?
And how could that affect our oral explarations?
If the Jello gets firm, would I bounce?

As you look around for what's new and different,
Remember these three important weapons that should be learned to keep a man in love.
Imagination, sensitivity to his moods and desires,
And the courage to experiment with new sexual techniques,
Enticing situations and places.

Lovemaking is physical, and so its its language.
Suck, cock, fuck, and prick, are not bad words.
Used in the bedroom by lovers to describe parts of the body,
And physical activities,
They are very proper indeed, and they distinctly enhance sex.
Overhaul a prudish attitude.
Don't whistle and stick up your nose, at least, not up in the air.




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