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martes, 29 de septiembre de 2009

244. Waaaaa Yeahh!!!

jueves, 2 de julio de 2009

226. Kings of Leon en Guadalajara

Nathan (batería), Matthew (guitarra), Caleb (voz y guitarra) y Jared Followill (bajo)

Del blog de Rubén Rodríguez Maciel, El baile y el salón, retomo esta noticia: una de las bandas más esperadas por este bloggeador, Kings of leon, viene a Guadalajara. A ver qué tan caros salen los boletos. Les dejo la nota:

Una de las bandas más interesentes en el nuevo catálogo del rock gabacho por fin reaparecerá en nuestro país. Kings of Leon, el cuarteto que integran los hermanos Nathan, Caleb, Jared y su primo Matthew, todos de apellido Followill, se presentarán el martes 20 de octubre en el Auditorio Telmex de Guadalajara y dos días después en el Palacio de los Deportes del DF. (para terminar de leer la nota, click aquí)

martes, 23 de junio de 2009

222. Papeles inesperados 1

1. Reencuentros

Leo a Cortázar. Ha pasado casi una década desde aquel idilio adolescente. (Ja) . Luego vinieron muchos otros. Pero, con Julio Cortázar pasa como los grandes amores: tiene su lugar en un espacio único de lo que llamamos sentimientos. Ya hace rato en el suplemento Babelia de El país se había comentado de la aparición de inéditos. Fianlmente llegaron estos Papeles inesperados que por más de cuarto de siglo estuvieron guardados en su cómoda. En su máquina de poesía. No muchos sorpresas. Más cuestión de coleccionista que de ávidos lectores. Más de pronto, en medio del mamotreto, aparece el cuento ignorado, virgen, que nos vuelve a tener al borde de la silla como si se tratara de una muy buena película en un cine solitario. Es de nuevo ese lenguaje que niega la edad, el encaprichamiento adolescente con la maravilla, la sorpresa, la metafísica, el ergo de las fracesitas y ese ritmo tan argentino-universal, latinoamericano, tan ingenuamente revolucionario. Qué diría Cortázar si le tocará por algún extraño azar retornar en estos tiempos de capitalismo total, del aparente triunfo del mercado, del materialismo, del confort, de la falta de lectura, de una juventud desencantada, pobre, en ideales y deseos. Miserable mundo.

2. Verano de la poesía
Ayer domingo comenzó El Verano de la Poesía con actividades y talleres para niños. Se aprovechó la concurrencia dominical de la vía recreativa para atraer la atención hacia algo tan demode pero a la vez tan trascendente como lo es la poesía. Hoy tocó el turno a la primera lectura, que conto con la participación de Coral Bracho y Silvia Eugenia Castillero. Coral Bracho es una de mis poetas favoritas, y como sucede en estos casos, era de ley ir a escuchar de viva voz tanto sus palabras como sus silencios.

3. Satélites
Al final de la lectura me quedé pensando acerca de lo que sucede en el mundo(illo) literario tapatio actual. En la lectura apenas unos cuantos, casi todos conocidos, practicamente nadie de una generación más jóven. Será que estarán escondidos en sus ghettos, que temen mezclarse con el "stablishment", o será que simplemente aún no termina de conformarse esta generación y por lo pronto son como satélites perdidos.

4. ¿Festival? de San Juan.
Ocioso que es uno, no pude dejar de comparar el esfuerzo, tanto del poeta Luis Vicente de Aguinaga como de la udg a través de Vanessa García, para lograr conformar un festival digno a pesar del poco presupuesto un festival digno, con lo que han dado en llamar Festival de San Juan (al parecer un reto a al creatividad que al parecer tiene que ver con el tiempo de lluvias que comienza, al menos así lo interpreto mal). Me parece que hay gente capaz y de experiencia en secretaría de Cultura como para que salgan con esto. Quizá la premura del tiempo. O cosas que una nunca entiende o llegará a saber. En particular me molestó que el correo-invitación que han mandado para invitar a participar en las actividades de este festival comienza con: "En apoyo a los artistas jalisciences". Que alguien me diga en que consiste ese apoyo. Mejor hubiera sido que dijera lo de siempre, que fomentan nuevos públicos, que le dan espacio a actividades diferentes a lo habitual.. aunque a fin de cuentas, ¿no es acaso esto lo habitual?. Y no es que se necesite en realidad de mucha imaginación. Al menos el Verano de la poesía sin mucho aspaviento ha logrado convocar a lo largo de una semana a un par de excelentes poetas, a lalgunos representantes de las nuevas generaciones de poetas no sólo de la ciudad, sino del país, a la poesía alemana contemporánea, a diversas editoriales... en fin... pero bueno para que enojarse, mejor reír que toda la actividad literaria del festival de San Juan consista en un box de poesía donde lo que más importe sea la manera de declamar y disfrazarse que la poesía en sí.


5. Sicilia
Por el contrario, mucha alegría me da que hoy martes podamos escuchar la poesía de Javier Sicilia. Ha pasado algo de tiempo desde la última vez que me tocó saludarlo. Ahora con nuevo libro bajo el brazo, y ganador del más prestigioso premio de poesía en México (A pesar de toda la tinta vertida para desprestigiarlo en los últimos tiempos). Lástima de la infáme escandalera que se ha dado en torno a este poemario ganador. Es increíble como en este país es tan fácil desprestigiar a alguien sin que a los demás les importe un comino. Y cuando digo a los demás me refiero a los medios que permiten que cualquiera diga, acuse y maneja la información a su antojo sin asumir el papel que les corresponde. Sobre todo que el derecho a réplica no se de al momento: cuando a uno ya lo dejan hablar, los trolls se han encargado de acabar con todo el prestigio y razón del agredido. Como sea, de manera personal, mas nunca demasiado tarde, creo en la persona que es Javier, en su honestidad y además que es un buen poeta, y no sólo eso, también es un poeta con ética.

6. Para algunos

Habría que leer primero el libro y luego dejarse o no llevar por el alud de gritos y sombrerasos. Supongo que todo lo anterior es sólo el reflejo de la situación imperante en esta compleja vida contemporánea.

7. No hay cámara
Me urge una cámara... tantas imágenes que podrían ayudar a estas palabras sin ton ni son. Tantas imágenes como las que pueden surgir de una caminata nocturna en una noche de verano por el remozado camellón de Chapultepec. Y aunque es verdad que aún faltan detalles como lo puede ser las bancas, también es verdad que a muchos no les importa y hacen suyo el espacio, cual debe ser, ocupando el borde de las jardineras o algún rincón ente los árboles. Además, las fuentes activas y también remozadas le dan un toque que hace muchos años no se tenía. Ojalá los árboles crecieran más rápido porque es innnegable que se derribaron bastantes y que hacen falta. Quizá haya obras prioritarias, pero como usuario y vecino de la zona, me agrada bastante el nuevo look.

8. Vecinos en alerta
Con consternación leo la nota de mural donde se comentan los robos, de los que ya de boca en boca se sabía, de bicicletas por estos zona. Que desaparecen de los bicipuertos. Que en equipos organizados se rompen cadenas y candados mientras otros suben a una camioneta lo hurtado. La desfachates total: que después se pueden encontrar a la venta en diferentes tianguis de la ciudad. Habrá que estar al pendiente de esto y cubrirnos las espaldas unos a otros. No es posible que justo cuando se han logrado algunos avances en el uso de este medio a unos cuantos vivales se les ocurra que es momento de cambiar de propietario nuestros bienes.

9. Obras incompletas
El espacio y el tiempo es poco, pero estuvimos en la segunda visita de Andrés Calamaro a la ciudad. La verdad es que cuando un foro no termina de llenarse, se diga lo que se diga no sabe igual. El concierto tuvo momentos memorables, y la gente al final acabo entregada, pero tardo aquello en prender. Con un principio para fans muy fans el público tapatio se uqedó expectante un buen rato antes de sentir el rigo de las cuatro guitarras que acompañan al autonombrado Salmón. Tuvo que ser necesario un brindis con tequila, algunas palabras de halago a la ciudad y darle un giro al programa musical para que la locura despertara. Nos volvimos a quedar con ganas de más... ya veremos si es verdad que lo veremos más seguido por estos rumbos. Un entrañable concierto de cualquier manera.

viernes, 31 de octubre de 2008

141. RESTOS XII Aniversario

miércoles, 15 de octubre de 2008

132. Aún en la resaca... (usted disculpará)

Para no olvidar

Miércoles, 15 Octubre, 2008

Aún resuenan los ecos de “El salmón”, “Flaca”, “Tuyo siempre” y todas las demás canciones, una a una de las 30 listadas. Todavía se pone la piel chinita. El Teatro Diana, y por dos días, se convirtió en un templo rocker, visitado por cerca de cinco mil personas, que literalmente adoraron la figura de Andrés Calamaro. Por fin, el excepcional músico argentino ya no es más la estampita impresa en las portadas de sus discos. Ahora ya sabemos lo que el señor front man hace arriba del escenario.

En verdad que no recuerdo, en la ciudad, conciertos de rock tan fervorosos como los del pasado fin de semana. Uno tras otro. En el del viernes, la gente no esperó que el show llegara a sus mejores momentos para levantarse de las butacas. Muchos recibieron de pie y a grito abierto a Calamaro y sus seis musicazos antes de que soltaran la primera nota. En la sesión sabatina, la cosa tardó en calentarse, pero el cierre fue avasallante.

Andrés y su banda propusieron contundencia, un sonido enérgico y robusto, que en gran parte de la tocada fue abanderado hasta con cuatro guitarras, y secundado por bajo, batería y teclados. Tal batallón, inevitablemente, sacudió a los presentes, incluso a muchos jóvenes, que sin poder ni querer evadirlo, cayeron atrapados en las redes del cantautor.

El manojo de canciones fue abundante. El repertorio en las dos fechas fue idéntico, salvo “En el último trago” y “Costumbres argentinas”, que cantó a capella el viernes y el sábado, respectivamente. Calamaro debía ser generoso, luego de no presentarse nunca en México, y cumplidor, entregó hit tras hit, más temas recientes. Se le veía sorprendido. Ni él, ni muchos como yo, nos esperábamos tanto cariño desbordado. Un acetato de José Alfredo Jiménez, una playera de la selección mexicana, una máscara de luchador, un sostén, la tricolor y albiceleste enlazadas y hasta porras futboleras fue lo que se llevó el argentino como regalo.

Yo les pongo la etiqueta de memorables a ambas presentaciones. El público salió del lugar como si le hubiesen bajado las estrellas. Según Andrés, a él y su grupo los hicimos sentir unos “putos dioses del rock”. Así lo señaló en su blog. Podría quedarse desde ya como el show del año, pero habrá que ver lo que sucede el domingo en el Motorokr. Ahí nos vemos.

rubenrodriguezmaciel@yahoo.com.mx

lunes, 13 de octubre de 2008

129. Jugar con fuego

1. Introito (antes del primer movimiento / antes de que la realidad nos alcance
(como ya nos alcanzó))

Deseaba escribir este post para aprovechar la fiebre calamaresca, el éxtasis, la resaca de la flotación, pero la mañana nos toma con la nota de un par de granadas detonadas en pleno centro de la ciudad... procurando pues rescatar algo de la pasión de la noche del sábado he aquí las siguientes líneas:

2. A manera de prólogo (los preparativos)

Comenzar diciendo que esa noche nuestros caminos todos llevaban al Diana: la comida opipara en Hosteria 10, el tinto demasiado jóven en casa, los nervios y la expectativa, el magma moviéndose en las venas, lento, ardoroso pero callado. Los autoconvocados formando grupitos a la expectativa, sonrientes pero ansiosos, ansia en la explanada del teatro, en el aire un ligero olor a tabaco y la urgencia de entrar, de estar ahí. Descubrir que nuestros lugares no estaban tan mal, no tan cerca como se deseaba, pero bien ubicados. Imaginé que me encontraría con muchos conocidos y sin embargo no fue así, apenas un par de saludos. Hasta tiempo hubo para ir a hacer larga fila para comprar cerveza. Regresar a la sala con preguntas silenciosas sobre el repertorio. Las apuestas: si toca está de seguro me derrumbo, con esta bailo, esta la canto... Dudas sobre la fuerza interior personal, una leve incertidumbre provocada por las sombras de un pasado no tan remoto.

3. Jugar con fuego

Para vos...

Y la oscuridad se hizo a la par que la explosión en grito del público que brincó de inmediato de sus asientos. Se corre el telón: en el escenario los instrumentos esperando las manos que habrían de transformarlos en extensión del cuerpo para cantar el encuentro. Por uno de los lados del estrado aparece Andrés enfundado en oscuridad y de lentes también oscuros ante el furor de la gente en el Diana. Trás él la banda, hoy sí hay banda, y comienzan los primeros acordes, acústicos, reposados, de pronto se hace la luz de colores y el rock. Las primeras frases de El Salmón y el primer guiño (como lo había hecho el día anterior) al público mexicano (una mención a Villa). Se notan las tablas que dan veinte años de ausencia. Y como buena costumbre en los conciertos importantes no hay palabras para el público mientras se suceden canciones: Tuyo siempre, que nos derrumba y nos conquista y varias de la Lengua popular como Los chicos y mi Gin Tonic, donde al fin saluda y se presenta y agredece como lo haría muchas veces a lo largo del concierto. Mi memoria no es fiel, entre la emoción y el canto olvidé el el orden cronológico de las canciones, pero a quien le importaba el orden si lo que contaba era estar ahí. Para qué palabras cuando un trío de potentes guitarras puede decir más. Sería un viaje por lo nuevo y lo anterior, por la nostalgía y la felicidad, por la voz casi a capella y la estridencia rocker. ¿Quién dejo de cantar en ese lapso de tiempo, paréntesis extasiado, en esos -dicen- poco más de 120 minutos? ¿Quién retornó a su asiento? De principio a fin apenas una pausa, un medio tiempo en el que nos presentó a sus músicos, para entonces ya habíamos volado con Los Aviones, visitado a Elvis, Asado la manteca y retornar con los poderosos acordes de El día de la mujer mundial. Nueva pausa mientras descansa la banda, al teclado Tito Dávila (ex, o parte de enanitos verdes) y la sección de tangos que no podía faltar, para los puristas un atentado, para sus incondicionales una manera única y apasionado de cantarlos: Es inmoral sentirse mal por haber querido tanto, debería estar prohibido haber vivido y no haber amado por eso tírame un beso, que he sido preso de nuestro encierro... Jugar con fuego... tras los tangos Estadio Azteca y por poco el Diana se viene abajo, pero aguanto a pie firme y después los brincos en Alta suciedad, y los de Sin documentos y la tristeza de Crímenes perfectos. Todos amarrados a nuestros lugares y clamando en lo hondo que no llegara el final, que Andrés no dejara de cantar mientras nosotros, su público, siguieramos gritando, alzando los brazos desde las plateas hasta el último de los asientos de las más lejana fila, cantando a la par de él, cada uno un Salmón.

Fueron alrededor de treinta canciones, poco más de dos horas de gritos, baile, lágrimas, algunas torrenciales, otras más discretas, descubrir que se puede paladear la nostalgia cuando ya uno es fuerte ante el dolor de algunos recuerdos. Cuando uno es. Noche de intoxicación musical y sobredosis masoquista vertida en alivio. No sólo escuchar: transmutar: llegar siendo de una manera y partir diferentes, quizá hasta irreconocibles. Y mientras esto ocurría en el interior, sobre el escenario llovían corpiños, banderas mexicano-argentinas, playeras de la selección argenta y hasta una máscara de luchador color rubí.

Es verdad, si hubiese cantado Media Verónica, Ok perdón, o La Trampa se nos cae el teatro. Paloma fue suficiente para salir vibrando con esas guitarras que por momentos avasallan la voz, dolorosas cuerdas que transportan a noches de desvelos y temor. Y del fondo del esófago, directo al cráneo, un ¡Suficiente!, enérgico, a esos recuerdos. El esperado Andrés transformado en gusto por la vida, logró decirle a la oscuridad ¡basta!. El resto es propio: pensar, esperar que lo bueno de la vida, lo mejor, está por venir.

domingo, 12 de octubre de 2008

128. Faltó Media Verónica...

Aún con la resaca musical, y sin palabras propias, sabra Dios si habrán de llegar a mis dedos, dejo, antes que nada lo que Calamaro expresa en su blog, para después transcribir la reseña del primer concierto hecha por el buen amigo Ricardo Solis en La Jornada, aunque acotando que si bien es verdad que el viernes fue la primera vez que piso tierra mexicana, fue el concierto del sábado, y asi lo creo cabalmente, el verdadero concierto de apoteosis en tierras tapatías, pues, no olvidemos el Sold out inmediato que provocó. No digo más... seguimos en la nube.

Del blog de Andrés:

xtc tapatio !!
12 de octubre
la segunda noche en el teatro guadato fue de apoteosis ...
fue un estalido de gloria explotandonos en el pechito, un publico que soñaria mick jagger ... corpiños voladores, banderas mexicargentinas, discos de jose alfredo, manos arriba hasta en el ultimo palco y en el superpullman, desde la primera fila hasta la ultima bandeja las gentes se entregaron, aunque exigentes, a cada nota que les supimos brindar, al principio elegantes y rockeros licuados al final ....

todos nos quedamos con la sensacion del tiempo recuperado, prometiendonos volver
volver y volver ... a los brazos tapatios otra vez ... guadalajara, gracias !
fueron ustedes un publico entregado, calido, caliente ... y nos hicieron sentir putos dioses del rock.
ametralladoras !



Lo que escribió del concierto del día anterior Ricardo Solis (La jornada). Al parecer cambio el repertorio...

Sin dificultades, el intérprete argentino hizo comer de su mano a la audiencia

Noche de fiesta en el encuentro de Calamaro con sus fanáticos tapatíos

RICARDO SOLIS

Calamaro en el Teatro Diana
Calamaro en el Teatro Diana Foto: NOTIMEX

Para Miss K. que no quería estar ahí…

La primera vez que Andrés Calamaro se presentó en vivo ante público mexicano no pudo resultar más significativa: auditorio abarrotado, público emocionado, gritos, empatía y corifeo extático. De esa manera podría resumirse el encuentro entre el intérprete argentino y sus fanáticos tapatíos; pero no se reduzca a sólo eso, no señor.

No resulta extraño para el célebre músico que, para atacar un concierto en terra incognita, se debe hacer lo que se viere (o suponga) y, dado el caso, se enfundó la casaca nacional y comenzó su programa con icónica mención a Pancho Villa. Secretos no parece haber para quien ya pasa de dos décadas pisando escenarios del continente entero.

Por supuesto, el acólito de mediana edad no debió sorprenderse mucho con la aguda gritería eufórica de algunos, prospectos de groupies que –muy probablemente– apenas gateaban (o estaban por nacer) cuando Calamaro ya entonaba algunos de sus primeros éxitos con Los abuelos de la nada.

Y, claro, cómo pasar por alto que el (a su pesar, según dice) célebre argentino muy pocos pares tiene a la hora de combinar su lenguaje sencillo con la sofisticación significativa que (en la mayor parte de sus canciones) logra el golpe evocativo, la emotividad contundente de aquellos que –en el Olimpo de los escuchas– tienen sitial ganado a pulso y consistencia.

Calamaro, pues, permitiéndose el símil con su conocida rola sobre el Pelusa (y ajustándose a su sabida pasión futbolera), “tiene el don de tratar muy bien al balón en su terreno”, justo un terreno es el escenario para quien llega y sin pérdida de tiempo ataca la guitarra al lado de la banda para que el respetable haga retumbar un recinto que –por un instante– alguien tal vez juzgó equivocado para el evento.

Celebración. Y cómo no, si a la capillita por fin le había llegado su fiesta, su oportunidad para desgañitarse al ritmo de cada ejecución de un Salmón que, sin dificultades, hizo comer de su mano (río abajo, como bajo encantamiento) a la audiencia que pidió más, más y más a su ídolo.

Por supuesto, bien distingue a Calamaro que no peca de avaro y, además de sus propias creaciones, entonó algunas de otros reconocidos compositores (Sabina, por ejemplo) y su admirable conjunto de tangos que, así su propósito funcional haya sido permitirle descanso a sus músicos, no sobra quien coloque como sus versiones preferidas (cómo mejorar esa versión de Copa rota, carajo).

Además, no puede evadirse que –adeptos o no– lo que identifica a Calamaro con aquellos grandes trovadores de la memoria y el estrago es, precisamente, activar el recuerdo en si signo de regocijo o pesadumbre, en su rasgo de risa compartida o llanto tremebundo para cualquiera que se sienta “el arquitecto” de “lados incorrectos” (comandar la “parte de adelante” es detalle para el pulso personal de la dulce desgracia).

Bajo la sensación de estar “viajando en un asiento de primera”, no era raro distinguir de pie a la mayoría, bailando, haciendo la mala segunda, gesticulando en el anhelo de que –tras sus gafas oscuras– el intérprete dejara escapar algún ilusorio, ficticio rictus de asentimiento o complicidad, un instante para nutrir futuras leyendas negras, oscuras y falaces oraciones para la sintaxis de un recuerdo.

Haciendo eco (de nuevo) de la imagen que de Maradona hace Calamaro, no debe ignorar que –lo mismo que aquél– ofrece “alegrías al pueblo”, de modo que la evidencia de su frenético padrón no debió sino reposar de sus frases de agradecimiento, su afán de moverse por el escenario a cada grito que confirmaba el acierto de su provocación.

Borradas sus figuras tutelares de otros años (quién pensaba entonces en Páez, García o Spinetta, demonios), Calamaro ha instituido su propia grey, renovada y fidelísima, que le ha dotado (a su pesar, asegura) de un aura, un tinte de rockstar amargo e inusual (pero muy adaptado, por lo visto, al mainstream musical).

Seguramente, la segunda fecha de Calamaro en el Teatro Diana (ayer) debió ser similar, aunque sin la ligera distinción de ser la primera vez que tocaba en suelo mexicano, justo en tierra tapatía, lar de intenso fervor para más de una figura (musical o no, aunque siempre elaboración, efigie fabricada con la confusa carne de lo que otros dicen al respecto). Salve, Salmón (que ha sabido dejar a su público sin saber si estaba despierto o tuvo los ojos abiertos). Esperan, seguramente, “más aeropuertos”.

Y sí, no cantó Media Verónica, pero si la canta, el último que apague la luz...

viernes, 10 de octubre de 2008

127. Calamaritis Aguda

Foto Marte Merlos / Mural

No hay plazo que no se cumpla...

Hace un par de años, sugerirlo era como hablar de un sueño lejano; pero sí, había algunos soñadores. Por supuesto eran otras épocas y otros momentos y no había Lengua popular, y apenas se prefiguraba el ritmo frenético de conciertos que hay en la actualidad. Era como tema
de conciliábulo al final de alguna fiesta. Cuando hubo una luz de esperanza llegó Charito. Y así... sin embargo las señales eran cada vez más claras, a pesar de las sonrisas irónicas cada vez que se comentaba en público: ¿Quién irí a verlo? ¿Calamaro, ni fans tiene...? No va a vender ningún boleto... La primera cita será está noche, aunque como ocurrió hace casi dos años con depeche, la verdadera cita es en el DF, primera fecha que se anunció, y la del sábado, ambas con boletaje agotado. Y sobre que no hay fans... conozco a varios, que van a dobletear concierto... afortunados ellos...

Testimonio de un converso

Dicen que los conversos se vuelven aún más creyentes que aquellos que vieron luz dentro de algún culto. Me declaro converso al respecto de Andrés. Hasta hace unos cuatro años, salvo una que otra canción (que tenían que ver más con Los rodríguez), Andrés me parecía más un cantautor tipo Arjona (sí, arrójenme al infierno, quémenme en aceite...) que un rockero. Recuerdo mis discusiones con algunos de mis amigos (Brita, entre ellos) que insistían en escucharlo en el viejo depto de Morelos, lo que hacía no de muy buen talante. Hasta que, gracias a Ruth y al buen Maldonado, y a El Cantante, el disco de covers editado en 2004, fui entrando al entorno Calamaresco de manera más consciente. De aquí vino el brinco al disco en vivo con la Bersuit El regreso, luego los tangos de Tinta Roja, El Palacio de las flores (que no me convenció del todo), el DVD Made in Argentina, que fue el que me encadeno de manera definitiva y finalmente La lengua popular, que salvo el track de Sexy y Barrigón me encanta todo. Mucha de su música me gusta, sin embargo no me caso El Salmón, creo que es demasiado para sostener un mismo ritmo. Lo veo más como un documental demasiado personal que sólo algunos se pueden dar, un blog musical en el que se postea hasta tres o más veces al día.

Epílogo redundante

Varias de sus letras y canciones formarían (indudablemente) parte del soundtrack de una temporada de mi vida: soundtrack que hoy puedo escuchar desde la distancia que da el tiempo y los aprendizajes, saborear el dolor convertido en nostalgia tranquila y cantarlo con alegría y pasión. Transmutar ese dolor de antaño en bienestar presente y futuro, saborearlo como una comida que recordamos mojándonos los labios con la lengua, salivando agualaboca pero que sólo muy de vez en cuando nos permitimos volver a probar.

martes, 22 de julio de 2008

101. Boletos a largo plazo

El buen Rubén escribió un artículo la semana pasada en su columna de Público con la que estuve bastante de acuerdo, y por lo tanto me atrevo ahora, con su permiso, a colgarla del blog. Invito a su lectura todos los miércoles.
___________________________________________


Ya es de todos sabido que la cartelera de conciertos en Guadalajara ha incrementado bastante su oferta, con respecto a la de otros años. Este 2008 seguramente cerrará como el más activo en ese departamento. Bob Dylan, Sigur Rós, Smashing Pumpkins, Mogwai, Jay Jay Johanson, Underworld, Moby y más estrellas provenientes del extranjero ya pisaron suelo tapatío en distintos momentos del primer semestre, y el segundo también promete calidad y cantidad.

Hasta aquí todo bien, pero no en lo absoluto. Hace unas semanas, Alfredo Sánchez en su columna de los lunes comentaba lo mismo. De alguna manera agradecía la variedad de opciones, pero citó, como puntos en contra, el alto precio de los boletos, la falta de educación del público que va escuchar música en directo y otras decepciones. Yo me uno a la especie de gratitud, estoy de acuerdo con lo otro y además agrego una contrariedad: el pago tan anticipado de los boletos.

Para comenzar habría que poner al frente a Ticketmaster, la empresa responsable de la absurda mecánica de vender entradas, cuando faltan hasta cinco meses —caso Madonna— para la realización de un concierto. Por un lado, la gente misma apoya la estrategia al agotar los boletos en minutos, aunque también es verdad que no queda de otra, como justamente quedó comprobado en los conciertos que la diva ofrecerá el próximo noviembre en DF. Después de todo, los fanáticos no quieren pasar por la incertidumbre que provocaría comprarlos (o ya no), días o semanas posteriores.

Hagamos cuentas y una selección de conciertos que se avecinan en Guadalajara. En lo personal elegiría los shows de Julieta Venegas (1 de agosto), Andrés Calamaro (11 de octubre), el Motorokr Fest (con Nine Inch Nails, The Flaming Lips, MGMT, Paramore, The Kooks, Stone Temple Pilots y Mindless Self Indulgence, el 19 de octubre), Fabulosos Cadillacs (12 de noviembre) y Oasis (28 de noviembre). Si quisiera tener la mejor localidad en todos, gastaría alrededor de 4 mil pesos, que dosificándolos, según se acerque cada concierto, hay posibilidades de pagarlos. Pero aquí, la cosa es que Ticketmaster obliga a adquirirlos con mucho tiempo de antelación, y en ocasiones sin suficientes días de respiro, como sucede con los conciertos citados, cuyas preventas se acumularán entre junio, julio y agosto. Extraña manera de operar la de esta empresa, que bien podría ser cuestionada por sus usuarios. No estaría mal enviarle un mensaje al personal de Ticketmaster (www.ticketmaster.com.mx) y preguntar al respecto, por su plan a largo plazo. Luego van a cobrar la semana siguiente por un concierto del año entrante. Sí, yo espero, y hasta con ansia, ver a Calamaro y los Flaming Lips, pero de aquí a octubre tendré sólo un par de papeles y 2,000 pesos menos en la bolsa. Es absurdo. Tanto como si alguien invitara a su cumpleaños del 2011, sin antes pasar por los próximos.


rubenrodriguezmaciel@yahoo.com.mx

martes, 29 de abril de 2008

81. La lengua popular

0ficial
Andrés Calamaro
13 de octubre
Auditorio Nacional
Ciudad de México

crucemos los dedos para que se lo traigan también para aca...antes de comprar los boletos... que onda con el Metropolitano de estos rumbos... a ver si se ponen las pilas...

domingo, 6 de abril de 2008

78. Sino

La noche del pasado sábado 29, ante un abarrotado Auditorio Metropolitano se confirmo que Café Tacuba, sin lugar a duda, es el grupo de rock alternativo de México más importante : no sólo por el lleno total, con boletos agotados desde días antes, o por la entrega del público que coreo canción a canción a partir de las 20:45 horas, momento en que dio comienzo el concierto, hasta cerca de la medianoche sin parar, sino por la energía y acoplamiento mostrados sobre el escenario que demuestran que los tacubos no le piden nada a ninguna de las bandas extranjeras que ha pisado en ocasiones anteriores el mismo escenario.

Son casi 15 años desde la vez en que la explanada de la FIL recibió al entonces incipiente grupo de ciudad satélite en la ciudad de México. La voz de Rubén Albarrán (ahora Cone Cahuitl) ha pasado de los gritos y problemas de respiración a un manejo único de su característico timbre vocal que brinda el sello a la mayoría de las interpretaciones del grupo, pues ahora también es acompañado en algunas canciones por otro de los integrantes de la banda: Meme. Lo que no cambiado son los brincos, la hiperactividad, el diálogo con el público, los muchachos como les dice Cahuitl, la parafernalia que es en sí el café Tacuba en concierto y que ya se extrañaba, a pesar de una fugaz presentación apenas unos meses atrás, en un concierto en donde compartieron escenario con algunas otras bandas.

Aunque venían promocionando su más reciente material (Sino), y fue con las dos primeras canciones del disco con las que comenzaron, lo que vino a continuación fue una avalancha de canciones, todas de una u otra forma éxitos de su trayectoria que alcanza próximamente las dos décadas. Tres veces volvieron al escenario exigidos por ese público que pedía más y más canciones. Paciencia les pedía Cahuitl en su papel de guía, habría tiempo para todo, y vaya que lo hubo.


De todo: desde las piezas más guitarreras que pusieron a brincar a los asistentes, hasta una sección con las baladas más queridas por los seguidores de la banda, momentos de alta tensión emocional pues en completa oscuridad, el grupo se vio envuelto en una especie de malla luminosa que al encender sus focos creaba imágenes de fantasía mientras la música era coreada por la mayor parte del auditorio.

Otro de los momentos cumbres se dio en la interpretación de La chica banda: el vocalista, pidió a las chicas de las primeras filas que subieran al escenario “a armar desmadre como buenas chicas banda”. El escenario fue colmado por más de treinta jóvenes que interactuaron con los músicos hasta el final de la canción.

Trás poco más de tres horas de cantar, dar traspiés, filosofar, complacer con algunas piezas fuera del repertorio preparado como las ya clásicos Rarotonga, o Las persianas, e incluso darse el lujo de subir a uno de los balcones a cantar rodeado de su público, café Tacuba se despidió de los tapatíos, que sonreían satisfecho cerca del paroxismo, prometiendo volver muy pronto.

Esta vez las luces se encendieron, ya no habría encoré, pero lo que recibieron esa noche a cambio fue una dosis del mejor rock que se hace actualmente en México.

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