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viernes, 31 de octubre de 2008

141. RESTOS XII Aniversario

lunes, 27 de octubre de 2008

138. El hombre que el mundo vendió

Es tanta la información que se maneja en internet que de pronto me siento asediado por temas o sucesos de los que de inmediato me hago el propósito de abordar en mi blog. Después resulta que es imposible: por falta de tiempo, por ignorancia del tema, por olvido. Es por eso que de pronto agrego notas de otros blogs o páginas que me parecen relevantes. Lo que vine a continuación es de una página argentina de Nombre Stayfree que se dedica principalmente a difundir y compartir música, aunque en ocasiones algunos de sus colaboradores participan con textos como el siguiente, que habla sobre Kurt Cobain, del cuál no soy fan, pero me ha gustado tanto el texto que lo reproduzco

vía STAY FREE


Kurt Cobain depositó sus huesos en Ezeiza el 29 de Octubre de 1992. Y cuando digo sus huesos no metaforizo: ya estaba por completo tomado por la heroína. Se había casado, había nacido su hija y su banda sonaba hasta en los ascensores.
Y el negocio es el negocio, y Kurt vino a Argentina en el contexto del uno a uno, con Menem dejando a media población en la miseria y dotando a algunos privilegiados con shows internacionales a dos por semana.
Lo primero que deben saber es lo siguiente: al negocio los muertos les son útiles.
Se multiplican en remeras, dvds, inéditos y hasta diarios íntimos.
Alguien muere. Un cuerpo muere. Una persona muere. Un padre, un amigo, un amante, un marido, un niño muere.
Antes, ha vendido 5 millones de discos. Ha inscripto su nombre en miles de revistas.
Ha grabado acústicos en MTV, ha salido en la tapa de Rolling Stone y millones llevan impresa su cara en remeras, mochilas, pósters.
Pero antes de morir, Kurt Cobain estuvo vivo.
Kurt Cobain nació en Aberdeen, Washington, el 20 de febrero de 1967. Fue al colegio, y lo dejó. Armó una banda, y distorsionó. Hasta ahí, todo bien.
Llegó un productor, y arregló la distorsión. La adornó. Explotó Nirvana. Olió a espíritu adolescente, On a plain. Y las venas de Cobain no paraban de hincharse de heroína. Eso ya es más In Utero...

Alguien, algunos, nos hicieron creer que eso es glamoroso: los cuerpos infectados de drogas duras, las venas tapadas, los cuerpos flacos.
Y Cobain fue un buen alumno: a nadie le importaba que sus shows a veces fueran imposibles, los desmayos en escena, las entradas y salidas de hospitales.
Ese “Nevermind!” estampado, falsamente estampado. Nadie se detuvo a mirar los ojos de Cobain, el dolor de Cobain.

Yo fui a Vélez cuando vino.
Nota no daban: Cobain no estaba en condiciones, y por cierto Nirvana era Cobain.
Estuve en Vélez.
Salieron los Brujos, y dieron un show del carajo. Subieron las Calamity Jane, y la gente comenzó a cansarse: los chiflidos y gritos tapaban las canciones. Les tiraron de todo!. Dicen los que saben que Cobain se encabronó, una de las Calamity era novia de Novoselic o algo por el estilo. O eran amigas de él. O estaba en abstinencia, que sé yo....
El comunicado oficial disculpó: “Dolor de estómago”. En los pasillos se escuchaba: “Hemorragias, temblores...”. Cobain tocó de espaldas. Y no tocó (aunque jugó por momentos) Smells like teen spirit.
Y no dijo una palabra. Y no hizo un bis. Y se fue como subió: enojado. A mi lado, los Kuryaki gritaban que era el mejor show que vieron en su vida. Y muchos los endiosaron. Yo no lo disfruté tanto: Cobain se desintegraba ante nuestros ojos. No podía mirar al público. No podía hablar. Yo creo que no fue solo porque las Calamity Jane eran sus invitadas, sino porque no podía con él. Estuvo toda su estadía en argentina en el cuarto del Sheraton. Al final, presionado, aceptó hablar con un medio argentino (Clarín) y según el periodista el tipo hasta se quedó más tiempo del pactado de lo bien que estaba.
Al poco tiempo tuvo una sobredosis (otra más) en Italia, con internación. Un par de meses después se mató. Lo que hacen los tipos que son felices y están bien, verdad?
Pasaron años del show.
Y sigo pensando lo mismo. Si hubieran dejado a Cobain tocando en el garage, hoy tal vez escribiría otra cosa.
Piensen en los Melvins en Niceto, hace algunas semanas. Cobain los amaba: nunca fueron famosos, salvo para un gheto. Fue la primera banda en la que se probó, y lo rebotaron. Cobain no quería explotar, eso está claro. Le explotaron las venas de tanto tóxico. Hoy capaz les rompo la ilusión, pero piénsenlo: las drogas duras hacen mierda a la gente.
Keith Richards en los estudios de la Rock & Pop con vodka y metadona, en desintoxicación. Luca cirrósico, muriendo en una casa de mala muerte después de grabar un disco tremendo. Ian Curtis con la soga al cuello, asfixiado, y su mujer contando los billetes. El Pity tirado, temblando, en abstinencia de Pasta Base de Cocaína, en Obras.
Cobain con un escopetazo en la cabeza, solo como un perro.
Un día les voy a contar de cuando vino Iggy Pop a Argentina en el `92 y nadie se le pudo acercar porque la China Girl, su mujer en ese momento, había hecho un cerco que no se podía cruzar. “Muchos lo quieren muerto para vender más discos, pero yo no lo voy a permitir!”. Y ahí anda Iggy, culo al aire, Stooges, vida misma.
Les pido me disculpen la deformación profesional, pero sostengo lo que digo: las drogas duras son una mierda. No me gusta ver gente volándose los sesos, o en clínicas psiquiátricas. Con gusto hubiera disfrutado la decadencia de Luca, la vejez de Cobain, y a Ian Curtis abuelo. No me parece glamoroso como el sistema chupa, absorbe y mata, masifica, expone y glorifica lo que unos pibes comenzaron a hacer en un garage por puro aburrimiento, por desesperación, por ganas, por seguir a sus ídolos.
Yo vi a Cobain vivo, y sin embargo, créanme, estaba muerto en vida.
Olía horrendo.
Igual, cuando me enteré de su muerte (en mi caso fue a la mañana, en las noticias) no pude menos que llorar, putear, maldecir, escribir.
Esa noche hicimos un especial en la Heavy Rock & Pop. Y estábamos todos tristes. Y leímos “All Apollogies”, que había traducido Gabo Ferro, porque ahí gritaba que estaba casado, aburrido, muerto. Asfixiado por las cenizas del enemigo. Clamando por el sol, y por un mundo totalmente gay. Y pusimos Seattle (Stone Temple Pilots, Pearl Jam, Alice in Chains). Y esa noche yo por lo menos me juré hacer lo que quiero con mi vida.
Primero: vivir
Segundo: vivir de lo que me gusta
Tercero: Recordar la frase de Bukowski: “Vivir hasta que te mueres es un trabajo duro!”
No compren a crédito el glamour del rock´n´roll: a veces cuesta la vida. A veces, mejor, júntense con sus amigos en el garage y rockeen. Posteen en My Space, graben Cd´s caseros, sean famosos en los cumpleaños. Distorsionen, disfruten, quédense sordos.
Y fíjense sus propias metas: no todos pueden vender millones de discos y salir a la calle sin que sus fans se le tiren encima.
Es feo morirse. Y menos por lo que no vale la pena: una remera, o ser una leyenda del rock´n´roll.


[EME EME]*


* Miriam Maidana (aka Eme Eme) es psicóloga especialista en adicciones. Actualmente escribe un libro sobre nuevos consumos y tribus urbanas. Fue telefonísta, asistente de producción y productora artística de la Heavy Rock And Pop. También formó parte de Evitando el ablande un programa radial que iba en las madrugadas de FM La Rocka, allá lejos y hace tiempo, entre algunas otras cosas.
Este es el segundo texto que publicamos de Miriam (acá el 1ro), quien a partir de ahora se incorporará al staff de SF y sábado por medio nos deleitará con su Vida de ratas, columna dedicada a toda esa gente del mundillo del rock que tan bien (o mal) nos cae.
Nuestra bienvenida para ella a la familia estaifriera (?).

martes, 22 de julio de 2008

101. Boletos a largo plazo

El buen Rubén escribió un artículo la semana pasada en su columna de Público con la que estuve bastante de acuerdo, y por lo tanto me atrevo ahora, con su permiso, a colgarla del blog. Invito a su lectura todos los miércoles.
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Ya es de todos sabido que la cartelera de conciertos en Guadalajara ha incrementado bastante su oferta, con respecto a la de otros años. Este 2008 seguramente cerrará como el más activo en ese departamento. Bob Dylan, Sigur Rós, Smashing Pumpkins, Mogwai, Jay Jay Johanson, Underworld, Moby y más estrellas provenientes del extranjero ya pisaron suelo tapatío en distintos momentos del primer semestre, y el segundo también promete calidad y cantidad.

Hasta aquí todo bien, pero no en lo absoluto. Hace unas semanas, Alfredo Sánchez en su columna de los lunes comentaba lo mismo. De alguna manera agradecía la variedad de opciones, pero citó, como puntos en contra, el alto precio de los boletos, la falta de educación del público que va escuchar música en directo y otras decepciones. Yo me uno a la especie de gratitud, estoy de acuerdo con lo otro y además agrego una contrariedad: el pago tan anticipado de los boletos.

Para comenzar habría que poner al frente a Ticketmaster, la empresa responsable de la absurda mecánica de vender entradas, cuando faltan hasta cinco meses —caso Madonna— para la realización de un concierto. Por un lado, la gente misma apoya la estrategia al agotar los boletos en minutos, aunque también es verdad que no queda de otra, como justamente quedó comprobado en los conciertos que la diva ofrecerá el próximo noviembre en DF. Después de todo, los fanáticos no quieren pasar por la incertidumbre que provocaría comprarlos (o ya no), días o semanas posteriores.

Hagamos cuentas y una selección de conciertos que se avecinan en Guadalajara. En lo personal elegiría los shows de Julieta Venegas (1 de agosto), Andrés Calamaro (11 de octubre), el Motorokr Fest (con Nine Inch Nails, The Flaming Lips, MGMT, Paramore, The Kooks, Stone Temple Pilots y Mindless Self Indulgence, el 19 de octubre), Fabulosos Cadillacs (12 de noviembre) y Oasis (28 de noviembre). Si quisiera tener la mejor localidad en todos, gastaría alrededor de 4 mil pesos, que dosificándolos, según se acerque cada concierto, hay posibilidades de pagarlos. Pero aquí, la cosa es que Ticketmaster obliga a adquirirlos con mucho tiempo de antelación, y en ocasiones sin suficientes días de respiro, como sucede con los conciertos citados, cuyas preventas se acumularán entre junio, julio y agosto. Extraña manera de operar la de esta empresa, que bien podría ser cuestionada por sus usuarios. No estaría mal enviarle un mensaje al personal de Ticketmaster (www.ticketmaster.com.mx) y preguntar al respecto, por su plan a largo plazo. Luego van a cobrar la semana siguiente por un concierto del año entrante. Sí, yo espero, y hasta con ansia, ver a Calamaro y los Flaming Lips, pero de aquí a octubre tendré sólo un par de papeles y 2,000 pesos menos en la bolsa. Es absurdo. Tanto como si alguien invitara a su cumpleaños del 2011, sin antes pasar por los próximos.


rubenrodriguezmaciel@yahoo.com.mx

domingo, 14 de enero de 2007

8. Del cine como retorno al origen

Primera entrega para la columna radiofónica con el mismo nombre de este blog, que se transmitirá los lunes en Radio UDG sede Ocotlán.

Uno de los momentos que más espero en la semana es el de ir al cine. Entrar a ese gran cuarto oscuro, a veces cálido, en espera de quedar a solas conmigo mismo, y que inicie el fluir de las imágenes como si fuera un sueño, fragmentos de la vida de otros, efímeros, pero que a veces se vuelven para nosotros tan entrañables.

Dicen algunos estudiosos de este fenómeno que gran parte de la magia cinematográfica radica en que la sala de cine es una proyección de la muy particular estancia de cada quien en el vientre de nuestra madre: aquellos días que seguramente nadie recuerda, en que el mundo, el exterior, acaso no eran siquiera un sueño. O puede ser, como dicen otros, que esos minutos nuestro cerebro, nuestra vida, consiguen aislarse del mundo real y recuperamos nuesta capacidad de imaginar y soñar, características tan del hombre ambas y a la vez tan olvidadas por la prisa cotidiana.

Por supuesto, desde la llegada de los reproductores de video caseros, el debate entre acudir al cine o no, ha gastado ya bastantes palabras: que si el precio, que si la distancia, que sólo en las grandes ciudades, que los horarios... Y sin embargo, aunque parezca contradictorio, es gracias a la tecnología que podemos disfrutar en nuestra casa de estos fragmentos del gran total que es la creación artística del hombre. Quizá en definitiva no es lo mismo, no retornaremos al vientre materno, ni a los sueños de otros, pero y que tal que de menos lo intentemos: por qué no convertir la sala de nuestra casa, la habitación, el cuarto de la televisión en ese lugar mágico en el cual reencontrarnos con el mundo y el origen, con esas creaciones humanas que nos tocan y nos recuerdan que a pesar de las dificultades, del dolor, los miedos, y tantos contras, aún podemos imaginar que este mundo puede ser mejor. Y construirlo.

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