viernes, 10 de octubre de 2008

127. Calamaritis Aguda

Foto Marte Merlos / Mural

No hay plazo que no se cumpla...

Hace un par de años, sugerirlo era como hablar de un sueño lejano; pero sí, había algunos soñadores. Por supuesto eran otras épocas y otros momentos y no había Lengua popular, y apenas se prefiguraba el ritmo frenético de conciertos que hay en la actualidad. Era como tema
de conciliábulo al final de alguna fiesta. Cuando hubo una luz de esperanza llegó Charito. Y así... sin embargo las señales eran cada vez más claras, a pesar de las sonrisas irónicas cada vez que se comentaba en público: ¿Quién irí a verlo? ¿Calamaro, ni fans tiene...? No va a vender ningún boleto... La primera cita será está noche, aunque como ocurrió hace casi dos años con depeche, la verdadera cita es en el DF, primera fecha que se anunció, y la del sábado, ambas con boletaje agotado. Y sobre que no hay fans... conozco a varios, que van a dobletear concierto... afortunados ellos...

Testimonio de un converso

Dicen que los conversos se vuelven aún más creyentes que aquellos que vieron luz dentro de algún culto. Me declaro converso al respecto de Andrés. Hasta hace unos cuatro años, salvo una que otra canción (que tenían que ver más con Los rodríguez), Andrés me parecía más un cantautor tipo Arjona (sí, arrójenme al infierno, quémenme en aceite...) que un rockero. Recuerdo mis discusiones con algunos de mis amigos (Brita, entre ellos) que insistían en escucharlo en el viejo depto de Morelos, lo que hacía no de muy buen talante. Hasta que, gracias a Ruth y al buen Maldonado, y a El Cantante, el disco de covers editado en 2004, fui entrando al entorno Calamaresco de manera más consciente. De aquí vino el brinco al disco en vivo con la Bersuit El regreso, luego los tangos de Tinta Roja, El Palacio de las flores (que no me convenció del todo), el DVD Made in Argentina, que fue el que me encadeno de manera definitiva y finalmente La lengua popular, que salvo el track de Sexy y Barrigón me encanta todo. Mucha de su música me gusta, sin embargo no me caso El Salmón, creo que es demasiado para sostener un mismo ritmo. Lo veo más como un documental demasiado personal que sólo algunos se pueden dar, un blog musical en el que se postea hasta tres o más veces al día.

Epílogo redundante

Varias de sus letras y canciones formarían (indudablemente) parte del soundtrack de una temporada de mi vida: soundtrack que hoy puedo escuchar desde la distancia que da el tiempo y los aprendizajes, saborear el dolor convertido en nostalgia tranquila y cantarlo con alegría y pasión. Transmutar ese dolor de antaño en bienestar presente y futuro, saborearlo como una comida que recordamos mojándonos los labios con la lengua, salivando agualaboca pero que sólo muy de vez en cuando nos permitimos volver a probar.

3 Comentários:

rotabeauvoir dijo...

Pues entonces vas a tener que mostrarme a Calamaro así como te lo mostraron a ti... porque estoy como tú antes de convertirte... jaja...

Como sea, disfruta el concierto marts! un abrazo!

álvaro dijo...

Nunca le he puesto atención a Andrés C., no me he convertido. ¿Me estaré perdiendo de mucho?

Antonio Marts dijo...

Rota Bellavista gracias por los buenos deseos del concierto, procuraré que así sea; Álvaro: si hasta el día de hoy no has puesto atención a la música de Calamaro no creo que lo necesites, ni que te hayas perdido de mucho. A veces uno no elige las cosas que le llegan a uno, simplemente llegan.
Se agradecen los comentarios.

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